Lavítola tuvo una inesperada visita: el ex secretario de Seguridad de Martinelli

Rodrigo Sarasqueta González estuvo presente en la audiencia que se celebró en el Tribunal de Roma, por corrupción internacional en Panamá.

Sarasqueta respondió cuando preguntaron por el "abogado de Lavítola en Panamá".

Agafia recibiría $25 millones

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Rodrigo Sarasqueta fue el secretario de Seguridad de la Presidencia, en el gobierno de Martinelli. Rodrigo Sarasqueta fue el secretario de Seguridad de la Presidencia, en el gobierno de  Martinelli. Expandir Imagen
Rodrigo Sarasqueta fue el secretario de Seguridad de la Presidencia, en el gobierno de Martinelli.

El exsecretario de Seguridad de la Presidencia en la gestión de Ricardo Martinelli, el abogado Rodrigo Sarasqueta González, estaba ayer entre los asistentes en la audiencia del Tribunal de Roma. Dijo llamarse Rodrigo González, ocultando su apellido paterno. Se presentó como abogado del Colegio Nacional de Abogados de Panamá y luego como “informador” de la sociedad civil panameña. Después, como persona muy cercana al expresidente Aristides Royo y a su familia, en la actualidad residentes en España.

Sarasqueta afirmó que había acudido a las últimas audiencias del juicio de Valter Lavítola en Italia porque reside temporalmente en Madrid. Pero, a los numerosos periodistas en el juicio por corrupción internacional en Panamá celebrado ayer en el Tribunal de Roma, les sorprendió que el “informador de la sociedad civil panameña” no tomara notas de los interrogatorios del fiscal Paolo Ielo ni de las respuestas de los testigos Giovanni Meliadó, abogado que constituyó la sociedad Agafia en Bulgaria, y Elena Napolitano, ex ejecutiva de Finmeccanica.

Al término de la audiencia, Lavítola mantuvo una discusión en voz baja, durante cinco minutos, con el fiscal Ielo, en la que intervino el abogado de Lavítola, Gennaro Freddella, para pedir calma a su cliente, e incluso, la presidenta del Tribunal requirió que pusieran fin a la conversación. Nada trascendió, pero el episodio pudo estar relacionado con el incidente que tuvo lugar a continuación, cuando Ielo abandonó la sala de audiencias. “El abogado de Lavítola en Panamá, por favor, que venga aquí para hablar con él”, pidió Freddella en voz alta, en italiano, añadiendo que necesitaría un traductor. Inmediatamente se acercó Sarasqueta González con intención de dialogar con el acusado, pero en ese momento, dos agentes de vigilancia penitenciaria se acercaron a Lavítola y Sarasqueta dio paso atrás.

Un periodista presente le espetó: Pero, "¿no era usted un informador de la sociedad civil panameña? ¿Ahora resulta que es usted abogado de Lavítola en Panamá? ¿Qué tiene que hablar con Lavítola?"

El exsecretario de Seguridad de la Presidencia de Martinelli lo negó y abandonó precipitadamente el aula, perdiéndose por los pasillos de la ciudad judicial romana. Y, que se sepa, él no es abogado de Lavítola en Panamá.

La Prensa consultó al presidente del Colegio Nacional de Abogados, José Alberto Álvarez, y negó categóricamente que algún representante del gremio esté en Italia con ese propósito.

"El abogado de Lavítola en Panamá, por favor, que venga aquí para hablar con él".

Gennaro Freddella Abogado de Valter Lavitola

Además de la presencia de Sarasqueta en los juicios de Lavítola, también los cubre el exdirector de los diarios de Martinelli, Santiago Fascetto.

Pero, ¿quién es Rodrigo Sarasqueta González?

Es un polémico abogado que se define como “especialista en casos que se consideran perdidos”. Así lo menciona en su cuenta de Twitter.

Este cercano colaborador de Martinelli, que ha sido querellado por estafa y evasión fiscal, también formó parte de la lista de aspirantes a ocupar el cargo de magistrado en la Corte Suprema de Justicia. En la anterior administración (2009-2014) fue secretario ejecutivo de Seguridad del Ministerio de la Presidencia, en reemplazo del que luego fuera magistrado de la Corte José Abel Almengor.

Sarasqueta González ha escrito en su cuenta de Twitter sentirse “orgulloso” de pertenecer a Cambio Democrático.

“Me siento orgulloso de haber trabajado como asesor directo del expresidente Martinelli y de su exministro [Demetrio] Papadimitriu”, anunció el pasado 24 de julio en Twitter.

Uno de sus “clientes” más conocidos es el exvendedor de flores César Segura, quien se convirtió en un repentino millonario cuando el gobierno de Martinelli le adjudicó “gratis” una parcela de terreno en Punta Paitilla. Tras guardar un largo silencio, Segura confirmó meses atrás lo ya conocido: que el dueño real del terreno era el empresario Gabriel Btesh, quien participó en aquel misterioso viaje de Martinelli a Cerdeña en 2011, paseo pagado por Valter Lavítola. Además, Segura dijo que Btesh le prometió un apartamento en el edificio H2O a cambio del terreno, pero este quedó en manos de Sarasqueta, aunque lo negó.

En ese edificio se alojó Karen de Gracia, la amante de Lavítola, quien preside Agafia Corp., sociedad a la que se iban a desviar $25 millones en “comisión” tras la firma de los contratos de Finmeccanica.

Agafia recibiría $25 millones

La Fiscalía del Tribunal de Roma desarmó, en menos de dos horas, los pocos argumentos defensivos del artífice de los contratos de Finmeccanica entre Italia y Panamá, Valter Lavítola, y su presunto cómplice, el ex director comercial del holding italiano Paolo Pozzessere.

A tal punto quedó desarmada la defensa que los abogados de los acusados prácticamente renunciaron a su turno de preguntar, a pesar de que compartían con la acusación uno de los testigos.

El fiscal Paolo Ielo condujo el interrogatorio a Giovanni Meliadó, exabogado de Lavítola que constituyó una filial de la sociedad Agafia, en Sofía (Bulgaria), y a Elena Napolitano, responsable de operaciones comerciales en Finmeccanica. Ielo logró extraer, de boca de los testigos, la clave del caso: que el conglomerado italiano debía pagar $25 millones “de comisión” a Agafia Corp. Panamá.

En la tercera audiencia del juicio por corrupción internacional en Panamá que se celebra en Roma se evidenció que Lavítola tenía un contrato regular de promoción comercial de Finmeccanica para Brasil, Argentina y Panamá, y que pidió que esos $25 millones se transfirieran a cuentas bancarias en Sofía (Bulgaria).

Para que esta operación fuera posible, intervino el entonces director comercial, Paolo Pozzessere, pero la responsable de operaciones comerciales de Finmeccanica –Elena Napolitano– se opuso, pues la capital búlgara no era “ni el centro de la actividad de Agafia ni su sede fiscal”.

Ante la pregunta del fiscal sobre quién estaba detrás de Agafia en Bulgaria, Napolitano dijo que eran tres personas; dos mujeres y un hombre, aunque solo pudo identificar a Karen de Gracia.

“Lavítola me pidió que constituyera una sociedad limitada en Bulgaria, propiedad al 100% de Agafia Panamá”, comentó Meliadó, quien reveló que de Gracia era la testaferro de la sociedad y que él verificó su “identidad e idoneidad” para operar en actividades de carácter comercial.

Luego, añadió: la joven “tenía una relación muy familiar con Martinelli”.

¿Pero eran familia?, inquirió el fiscal.

– Tenían una relación de cercanía, precisó el testigo.

Además, Meliadó explicó que el mismo día que concluyeron las gestiones en Bulgaria para recibir los $25 millones de Finmeccanica, estalló el escándalo Lavítola en medios de comunicación italianos, a través de las filtraciones en la revista Panorama, propiedad del ex primer ministro Silvio Berlusconi.

Las respuestas de los testigos han causado estragos en la estrategia defensiva de los abogados de Lavítola, que refirieron a La Prensa que debían decidir con su cliente quiénes serían sus testigos.

Al término de la audiencia, La Prensa consultó a Pozzessere si los $25 millones correspondían a un gasto superfluo o a sobrecostes injustificados

- ¿Finmeccanica no pagó los $25 millones previstos?

– No, dijo el acusado.

– Entonces, ¿dónde están los $25 millones?

–Ah, no sé

– ¿Se los quedó Finmeccanica?

– A ello debe responder Finmeccanica, añadió, acelerando el paso y escapando de los periodistas.

La próxima audiencia está fijada para el 14 de mayo de 2015, por indisponibilidad de una de las magistradas que componen el Colegio Judicial del Tribunal de Roma, que instruye el caso.

Mañana, Lavítola se sentará en el banquillo de los acusados del Tribunal de Cuentas de Roma por un caso, por la vía administrativa, de desfalco ligado a l’Avanti, el periódico que dirigía.

Ese mismo día, el Colegio Judicial de Nápoles deberá validar el pacto de 11 meses de prisión por corrupción internacional en Panamá ligada al hospital pediátrico de Veraguas.

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