Tal Cual

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QUEBRANTO. Ayer, Ricardo Martinelli fue escoltado a una cita médica en el Santo Tomás, donde estuvo brincando por los pasillos. Poco después le hizo llegar una nota al juez –firmada por un galeno de ese nosocomio–, en la que solicitó “no asistir a audiencia un día a la semana”, para evitar que empeoren todas las patologías y quebrantos de salud que alega padecer. Lo que es patológico es su deseo incontrolable de cuentearnos sobre enfermedades que desaparecerían mágica e inmediatamente –como sucedió ayer– si le conceden su deseo de irse a casa.

CASI PRESIDENTE. Juan Forch, el consultor chileno de Ricardo Lombana, aparte de asesorar a Martín Torrijos ha tenido otros clientes interesantes en Panamá. Hace ya un tiempo, asesoró a un peso pesado del PRD, que después de dar muchas vueltas no se atrevió a lanzarse al ruedo.

CASI CASI. Y hablando del exvicepresidente, este personaje del PRD también contrató al colombiano Miguel Silva y al guatemalteco Julio Ligorría. La verdad es que, definitivamente, no fue por falta de asesores que se bajó del bus. Sus razones habría tenido.

OÍDOS SORDOS. A propósito de consultores, Marco Ameglio tiene en su staff a otro de los apetecidos estrategas políticos: Antonio Sola, español, y quien asesoró a Juan Manuel Santos, en Colombia; Rajoy y Aznar en España; y Fox y Calderón, en México, entre otros. Por falta de fondos no es la cosa. ¿Será que el candidato no los escucha?

COMEZÓN. Juan Carlos Varela lleva la cuenta de los días que le quedan de mandato, “para librarme de mi tercera alergia: el chantaje”. Todos los servidores públicos están obligados a denunciar los delitos que conozcan en el ejercicio de sus funciones. Si el presidente todavía no lo ha hecho ante la autoridad correspondiente, las posibilidades son dos: o es puro cuento o su relación con el objeto del chantaje sería inconfesable.

PREVENIDA. Si de algo presumen los candidatos a elección popular es de su vice o de su suplente. Pero ese no es el caso de la candidata a diputada de La Chorrera Nuvia Starnes [de De Icaza], quien decidió no poner en sus vallas el nombre de su suplente, pese a que se trata de su marido, el diputado Aris De Icaza. El desgaste de su esposo –del que ella es su actual suplente– es tal que es mejor que ni figure, porque su candidatura se le puede venir abajo. Más vale prevenir que lamentar.

UNO MÁS. El candidato a reelección en la Alcaldía de San Miguelito Gerald Cumberbatch conoció ayer el significado de la palabra democracia, cuando tuvo que hacer la fila para usar el ascensor que lo llevaría al debate de alcaldes. Nadie le dio chance de adelantarse en la fila.

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