Crisis del agro

¿Por qué protestan los ganaderos y los agricultores nacionales?

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Las causas de las protestas que han terminado en eventos de “puño y patadas” no son inherentes a ellos; obedecen a la falta de políticas de Estado que son reemplazadas por “antojos y caprichos”. Me refiero al “control de precio” a nivel del consumidor a 22 productos de la canasta agroalimentaria sin que también se controlaran los insumos para producirlos: el 30% de la carne de una res se bajó de precio sin compensar al dueño; a los arroceros los subsidiaron con $7.50/quintal que reciben dos años después de la cosecha, eso permitió el desorden del arroz de Guyana; a los ñameros de Darién les rebajaron a 35 centavos la libra sin compensarlos. En esa provincia no aplica el control para los consumidores y es donde viven muchos de los panameños en pobreza extrema; a los maiceros se les desprotegió con el arancel 0, que era del 30% al importar el grano.

Un gran sacrificio fiscal de aproximadamente 150 millones en 5 años para compensar a los porcicultores por rebajar las “chuletas del cocote” de sus cerdos (solo son 10 libras por animal sacrificado.) Una aberración económica, algo obsoleto, que durante los casi cinco años de gobierno han convertido el “cruce de Divisa” en un tinglado, como lamentablemente vimos la semana pasada.

Nuestro productor agropecuario pide “subsidios” del Estado en su desesperación para cubrir su déficit de productividad (costo/beneficio), el Gobierno, como una acción de politiquería, se los da sabiendo que no le resolverá su problema, que será “pan para hoy, hambre para mañana”.

Sostengo que el día que estos grandes montos del erario público se orienten presupuestariamente a la tecnificación del productor, para hacerlo eficiente, competitivo e incremente su productividad (costo/beneficio), corrigiendo esa gran debilidad de nuestros hombres del campo, se benefician ellos y los consumidores, que finalmente son los que financian con sus impuestos las acertadas o desacertadas decisiones gubernamentales , como el “control de precio”, y que no le representa mayores beneficios porque nunca recibieron los cacareados $58 en su bolsillo, que a lo mejor estarán en los de los intermediarios e importadores.

Gracias a Dios, Jesucristo y la Virgen María, dicho control tiene solo seis meses de vida: ¡concluyendo este errático gobierno!

El autor es veterinario, exministro del MIDA y exlegislador de la República.

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