Periodo 2004-2018

Comportamiento de la informalidad

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La informalidad es un problema que se está agudizando cada vez más. Cuatro de cada 10 ocupados se encuentran en un trabajo informal (sin seguridad social ni contrato de trabajo), convirtiéndose en potenciales problemas o cargas para el Estado si no se toman acciones al respecto. Además, las nuevas tendencias del futuro del trabajo, como es la cuarta revolución industrial, están creando nuevas formas de trabajo, que pueden llevar a crear nuevas formas de informalidad.

En Panamá, el empleo informal se comenzó a medir a partir de 2004, y desde entonces ha ido evolucionando. Según datos históricos oficiales del empleo informal, para el periodo 2004-2011 fue disminuyendo de 46.9% en 2004 hasta llegar a su punto más bajo de 36.9% en 2011, lo que se traduce en una disminución de 10 puntos porcentuales en dicho periodo.

Para el periodo 2011-2018 la tendencia cambió. El empleo informal aumentó, hecho que se repitió por siete años consecutivos, pasando de 36.9% a 43.6% en 2018. Esto se traduce en un aumento en el empleo informal de 6.7 puntos porcentuales. En el periodo 2004-2011, el número de informales para 2004 era de 448 mil 513 y para 2011 era de 463 mil 006, lo que muestra un aumento de 14 mil 493; sin embargo, la tasa de informalidad bajó. Esto se debe a que la población ocupada no agrícola creció mucho más rápido que el empleo informal. Es decir, la población ocupada no agrícola en dicho periodo creció en 31.2% y el empleo informal solo 3.2%, prácticamente 10 veces más. Caso contrario en el periodo 2011-2018, es decir, estos últimos siete años ha aumentado, pasando de 463 mil 006 personas ocupadas en la informalidad, a 679 mil 166. Esto implica un incremento de 216 mil 160 y, en términos porcentuales, en estos últimos siete años el empleo informal crecía en 46.7%, y el formal en 21.5% (menos de la mitad que el informal).

Los factores que explican la informalidad en el sector informal y en el segmento de empresas formales pueden ser diferentes, incluyendo situaciones de evasión deliberada de las normas vigentes (de parte de empleadores y trabajadores); además, no se facilita la formalización. Por ejemplo, un proceso para formalizarse es la afiliación en la Caja de Seguro Social; es demorada y el porcentaje de la cuota que tiene que asumir el independiente es mayor que el asalariado. La informalidad representa un costo muy alto para la economía, la sociedad en general, e incluso para el Estado, ya que su existencia reduce los recursos fiscales que podrían financiar inversiones productivas y programas sociales que mejoren el estado de bienestar y justicia social. Además, como individuo, al ser informal pierde el acceso a ciertos servicios y beneficios que contribuyen a mejorar su calidad de vida.

Además, la informalidad representa un problema a largo plazo, ya que las personas que están en esta condición, lo más probable es que no logren tener una jubilación y se incorporen en el programa 120 a los 65, que en esencia tiene un espíritu muy noble para nuestros adultos mayores. Sin embargo, al no implementar acciones para disminuir o contrarrestar la informalidad, el programa va a ir creciendo, aunado a la población ocupada agrícola que no se contabiliza como informal y su mayoría no esté aportando a la Caja de Seguro Social. El programa 120 a los 65, para 2017, contó con 125 mil 683 beneficiarios y desembolsó $183.1 millones, monto que va a ir incrementando si no se hacen los correctivos.  

Otros aspectos que se deben tener en consideración son las nuevas tendencias del futuro del trabajo, como la cuarta revolución industrial o era digital. En esta nueva era se han creado nuevas formas de trabajo por las facilidades de la tecnología, ya no se tiene que estar bajo el mismo techo de la empresa que te contrata. Además, muchas empresas están tercerizando el trabajo buscando mayor productividad (freelancers), que trabajan contra producto. Todo esto lleva o crea al mismo tiempo nuevas formas de informalidad y formalidad.

Por todo lo mencionado anteriormente, es importante plantear cómo reducimos la informalidad, que tiene siete años de estar creciendo, aunado a las nuevas formas de trabajo que existen y están por existir. Por ello, se sugiere que se haga una campaña sobre los beneficios de la formalización (acceso al crédito, jubilación, seguridad social, entre otras), además de que se faciliten los mecanismos que comprenden la formalización, como es inscripción y pago de la Caja de Seguro Social, impuestos, permisos, aviso de operación, entre otros.

El autor es analista económico del Centro Nacional de Competitividad

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