PASCUA DE RESURRECCIÓN

El Papa condena el terrorismo y pide asistencia para refugiados

Durante el discurso, el Papa dibujó el escenario geopolítico de los conflictos que afligen al mundo actual, e instó a la paz y la reconciliación en Venezuela, Siria, Irak, Yemen, Libia, Tierra Santa y Ucrania, entre otros conflictos.

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El papa Francisco se asomó al balcón de la logia central donde leyó el tradicional mensaje pascual. El papa Francisco se asomó al balcón de la logia central donde leyó el tradicional mensaje pascual. Expandir Imagen
El papa Francisco se asomó al balcón de la logia central donde leyó el tradicional mensaje pascual. AFP

Ante más de 150 mil fieles congregados en las inmediaciones de la basílica de San Pedro del Vaticano, blindado como nunca por las fuerzas de seguridad, el papa Francisco se asomó al balcón de la logia central donde leyó el tradicional mensaje pascual e impartió la tradicional bendición Urbi et Orbi, a la ciudad y al mundo, con motivo del Domingo de Resurrección.

Francisco condenó con dureza la violencia brutal del terrorismo “que no cesa de derramar sangre inocente en diferentes partes del mundo” como ha ocurrido en los “recientes atentados en Bélgica, Turquía, Nigeria, Chad, Camerún y Costa de Marfil” y pidió a los líderes políticos que se reunirán en la próxima Cumbre Mundial Humanitaria en Estambul (Turquía) el 26 y 27 de mayo, que asistan a los refugiados e inmigrantes “que huyen de la guerra, el hambre, la pobreza y la injusticia social”.

Una de las principales razones de la llegada masiva de refugiados a Europa, el mayor flujo migratorio que registra desde la II Guerra Mundial, es precisamente la expansión del Estado Islámico.

Solo entre el 1 de enero y el 1 de septiembre de 2015, al menos 351 mil 314 personas llegaron a las costas europeas.

Sobre Siria, indicó que es “un país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil”.

Más de 50 mil refugiados permanecen al día de hoy varados en la frontera de Macedonia y Grecia por el cierre de fronteras.

“Estos hermanos y hermanas nuestros encuentran demasiado a menudo en su recorrido la muerte o, en todo caso, el rechazo de quien podrían ofrecerles hospitalidad y ayuda”, exhortó Francisco.

Durante el discurso, el Papa dibujó el escenario geopolítico de los conflictos que afligen al mundo actual e instó a la paz y la reconciliación en Venezuela, Siria, Irak, Yemen, Libia, Tierra Santa y Ucrania, entre otros conflictos.

“Que el mensaje pascual se proyecte cada vez más sobre el pueblo venezolano, en las difíciles condiciones en las que vive, así como sobre los que tienen en sus manos el destino del país, para que se trabaje en pos del bien común, buscando formas de diálogo y colaboración entre todos. Y que se promueva en todo lugar la cultura del encuentro, la justicia y el respeto recíproco, lo único que puede asegurar el bienestar espiritual y material de los ciudadanos”, indicó.

Sobre Siria indicó que es “un país desgarrado por un largo conflicto, con su triste rastro de destrucción, muerte, desprecio por el derecho humanitario y la desintegración de la convivencia civil”.

“Encomendamos al poder del Señor resucitado las conversaciones en curso, para que, con la buena voluntad y la cooperación de todos, se puedan recoger frutos de paz y emprender la construcción de una sociedad fraterna, respetuosa de la dignidad y los derechos de todos los ciudadanos”, señaló.

En cuanto a Ucrania, pidió a los líderes que alcancen “una solución definitiva” en la guerra “inspirando y apoyando también las iniciativas de ayuda humanitaria, incluida la de liberar a las personas detenidas”.

A pesar de que el ministerio del Interior italiano mantiene el nivel 2 de alerta -el segundo más alto- la plaza de San Pedro estaba colmada de fieles, cardenales, obispos y centenares de sacerdotes de todo el mundo y la sensación era de total normalidad.

El Vaticano habilitó pantallas gigantes en Via della Conciliazione, para que todo el mundo pudiera seguir con facilidad la solemne ceremonia.

Francisco también se dirigió a los que sufren como “los hambrientos y sedientos, los extranjeros y los encarcelados, los marginados y descartados, las víctimas del abuso y la violencia” y terminó criticando la explotación extrema “ávida de ganancias” de los recursos naturales de la Tierra.

“Pienso en particular a las zonas afectadas por los efectos del cambio climático, que en ocasiones provoca sequía o inundaciones, con las consiguientes crisis alimentarias en diferentes partes del planeta”, exclamó finalmente.

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