Episodio 1 de Secuestro Deportivo

Falta Antideportiva

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En canchas en estado deplorable, donde el agua de lluvia -en el mejor de los casos- o servidas las inundan, y rodeadas de basura, se encuentran héroes panameños que usan como capa un balón de  baloncesto.

Hombres de diversas edades y de escasos recursos, que luego de una jornada laboral dedican gratuitamente su tiempo para recorrer las populares zonas del segundo distrito más poblado del país:  San Miguelito - con 315 mil habitantes-. Ellos se adentran en comunidades donde ni la policía se atreve, con una misión: lograr captar la atención de niños y jóvenes del distrito con el mayor índice de hechos delictivos, a través del baloncesto, para alejarlos de los vicios e inculcarles valores.

Así lo contaron diversos entrenadores a  La Prensa, quienes orgullosos presentan como trofeos a sus muchachos, los que además de encestar muy bien se han superado en los estudios. Entre ellos el conocido profesor  Jorge Rangel quien,  desde 1987, se dedica a este apostolado. Lo encontramos en el único  gimnasio público del distrito, el  Orlando Winter, construido en 1969 para los  Juegos Centroamericanos, en el sector de  Paraíso. Aunque sus instalaciones parecieran de una película de terror, para ellos es "el bastión del baloncesto".

Para el baloncesto, el Instituto Panameño de Deportes ( Pandeportes) destinó unos $5 millones a través de la Federación Panameña de Baloncesto, según dijo su presidente, Jair Peralta. Parte de esa suma para implementos, por ejemplo para San Miguelito, por lo que conocer de dineros que no llegaron a su destino fue una dura ofensa para todos. 

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