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Contraseñas más seguras y otras alternativas de protección digital

Existen alternativas de seguridad para tratar de mantener a salvo las múltiples contraseñas que se requieren para las redes sociales.

Los gigantes tecnológicos trabajan en alternativas como reconocimiento facial o de retina, o el uso de huellas digitales para reemplazar las clásicas contraseñas.

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Los ‘hackers’ han podido ingresar a los sistemas de seguridad de las principales entidades de gobierno. Los ‘hackers’ han  podido ingresar a  los sistemas de seguridad de las principales entidades de gobierno. Expandir Imagen
Los ‘hackers’ han podido ingresar a los sistemas de seguridad de las principales entidades de gobierno. Fotolia

LinkedIn, Twitter, Pinterest, Tumblr o MySpace. La lista de plataformas digitales que han reportado recientemente el robo de contraseñas de millones de sus usuarios se robustece.

Ante el plural rapto de claves de acceso, otros gigantes como Facebook y Netflix recomendaron a su comunidad de seguidores cambiar sus contraseñas como medida preventiva. No vaya a ser que los hackers también hayan hecho de las suyas en la mayor red social y en el servicio de cine y televisión vía streaming.

Ya lo adelantó el documental Citizenfour (2014) cuando planteó que la seguridad en el mundo digital/ online siempre será un asunto relativo.

Es cierto, no hay sistema de seguridad perfecto ante el embate de los hackers y cualquier empresa o persona puede ser víctima de un ataque cibernético, pero el riesgo se puede disminuir considerablemente en el caso de los usuarios particulares tomando medidas como el cambio periódico (cada 2 o 3 meses) de las contraseñas, anota Arles Pinzón, ingeniero de sistemas y computación y director del sitio especializado en tecnología Tecnomenia.com.

Otra medida es no usar claves sencillas, como la que usaba Mark Zuckerberg, flamante fundador de Facebook, en varios de los sitios atacados estas semanas. Su contraseña era “dadada”, reportaron los medios de comunicación extranjeros.

Y mucho menos se debe emplear una clave de acceso para dos o más cuentas de correos electrónicos o redes sociales; deben ser distintas para cada una, recomienda Matías Fuentes, asociado de comunicaciones de Google.

No es una labor placentera recordar contraseñas complejas para cada perfil en internet, reconoce Fuentes, pero el posible lograrlo siguiendo ciertos pasos. 

LAS PEORES CONTRASEÑAS

“123456”. La secuencia de los seis primeros números es la “clave” de entrada a computadoras, celulares y redes sociales más usada, de acuerdo con un estudio de SplashData, una empresa de aplicaciones y servicios de seguridad.

“Password”, “12345”, “1234”, “baseball”, “dragon” y “football”, “Shadow”, “123ABC”, “111111”, “mustang” y “batman” son otras de las contraseñas favoritas entre los usuarios, según SplashData, describe Fuentes.

Cierto es que los piratas cibernéticos pueden hasta con los sistemas de seguridad de las principales entidades de gobierno, pero igual es necesario crear claves de unos 10 caracteres mezclados, única y sin referencias convencionales que puedan dar pistas a los hackers, como nombre de los hijos o mascota, comenta Fuentes.

Para lograrlo es necesario seguir algunos pasos y así hacer más llevadero el asunto de crear y recordar claves de acceso para cada cuenta en redes sociales.

Fuentes lo explica: use una frase corta que pueda recordar tomada de alguna canción o lectura de preferencia, y luego tome las iniciales de cada una de las palabras de esa oración; una vez tenga las letras iniciales, reemplace algunas de ellas por variantes como mayúsculas, números y símbolos. ¿Cómo hacerlo? Pues reemplazando, por ejemplo, una una letra “o” por el número cero (0) y una letra “s” por el signo de dinero ($).

El proceso se repite para crear términos únicos para cada aparato o cuenta en internet que la necesite, y para recordarlas sin necesidad de anotarlas en algún lugar basta con tener a mano las frases tomadas de libros o canciones para que sirvan de referencia, sin que sean un riesgo.

ADIÓS A LAS CLAVES

El dolor de cabeza de crear claves únicas, complejas y distintas para cada cuenta de correo electrónico, redes sociales y dispositivos electrónicos, parece estar en camino a terminar.

Resulta que los gigantes tecnológicos perfeccionan alternativas como reconocimiento facial o de retina, o el uso de huellas digitales, que se usan hace un tiempo en otros sistemas de seguridad distintos al mundo online.

Se trata de los controles biométricos de seguridad, un campo de investigación bastante amplio y prometedor en el que grandes líderes de la industria, como Google o Apple, están ahondando, cuenta Pinzón.

“Ya se han dado los primeros pasos en este largo caminar, como los sensores de huella digital en los smartphones o las implementaciones de reconocimiento facial. Sin embargo, todavía no son autenticaciones 100% certeras; existe un mundo de posibilidades por explorar”, argumenta.

De hecho, prosigue Pinzón, líderes de la industria de eCommerce están optando por alternativas diferentes, como el reconocimiento del contexto en el que se encuentra el usuario cuando va a iniciar sesión o a través de la solicitud de un segundo factor de autenticación del cliente.

Pinzón detalla el asunto: con haber iniciado sesión varias veces, el sistema reconoce y valida si el usuario está ingresando bajo condiciones usuales (misma red, mismas configuraciones de celular, mismo número de fotos, etc.). Si coincide, no le pregunta contraseña; si es inusual, se la pide.

Otra medida es que el sistema solicita, en adición a la contraseña del usuario, un código temporal aleatorio que solo es enviado y/o generado por el usuario.

Con la llegada de la tecnología wearable (dispositivo que se puede poner sobre el cuerpo como pulseras o relojes) en los últimos años como los smartwatch o smartbands, el potencial de los controles biométricos se ha disparado, señala Pinzón, quien apostaría más por sistemas que reconozcan al usuario en lugar de solicitar códigos o contraseñas difíciles de recordar o generar.

“Algo así como entender que Arles es quien dice ser por su ritmo cardíaco, su índice de masa corporal, su presión arterial, y otro conjunto de condiciones médicas que, hasta la llegada de dispositivos como los relojes inteligentes, no se podía conocer”, propone.

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