Día de los Reyes Magos

La ciencia de una estrella bíblica

Muchos estudiosos de la astronomía han indagado sobre qué pudo haber sido aquella estrella que guió a los Reyes Magos hasta Belén.

La teoría más aceptada es que se trata de una conjunción que ocurrió entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis.

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Los Magos vieron en el cielo un evento astronómico de larga duración. Los Magos vieron en el cielo un evento astronómico de larga duración. Expandir Imagen
Los Magos vieron en el cielo un evento astronómico de larga duración. Fotolia

La leyenda de la cristiandad cuenta que Jesús, al nacer, fue adorado por los Reyes Magos de Oriente, quienes le llevaron como obsequio oro, incienso y mirra.

Melchor, Gaspar y Baltasar no eran hechiceros, sino sabios religiosos. Eran hombres de ciencia, pues según un relato bíblico llegaron hasta donde estaba Jesús, siguiendo una resplandeciente luz en el firmamento: “la estrella de Belén”.

Para poder guiarse con una estrella, debían tener vasto conocimiento de astronomía, afirma el párroco Rómulo Aguilar, director del departamento de Liturgia de la Arquidiócesis de Panamá. “Ahí está el misterio: había una estrella diferente, una estrella que empezó a guiarlos, una estrella que no los dejó nunca, y así también esa estrella los lleva a Jesús”.

¿Realmente era una estrella? Muchas investigaciones científicas se han hecho en torno a ello, y han arrojado que se trataba de un conjunto de fenómenos astronómicos.

Según Louis Taylor, expresidente de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía, hay muchas teorías que tienen puntos a favor y en contra.  

“La más aceptada proviene de los cálculos del astrónomo Johannes Kepler: este señor calculó en 1614 que en los cielos nocturnos del Mediterráneo, al comienzo del siglo I, ocurrió una conjunción (acercamiento de dos astros desde la perspectiva de la Tierra, no significa que los astros se acercaran, es una apariencia visual) de dos planetas: Júpiter y Saturno, en la constelación de Piscis. La conjunción entre Júpiter y Saturno en la constelación de Piscis tiene lugar en el año 7 a.C.”

Además, añade Taylor, se produjo una circunstancia excepcional: la conjunción se repitió en tres ocasiones durante un período de pocos meses: del 29 de mayo al 8 de junio; del 26 de septiembre al 6 de octubre; del 5 al 15 de diciembre.

Sin embargo, advierte de que una conjunción no es nada extraordinario en astronomía, incluso actualmente los astrónomos aficionados la registran. “Lo que posiblemente, si este es el caso, haya llamado la atención a los sabios de Oriente, es su triple coincidencia con separación de pocos meses”.

La teoría de la conjunción de Kepler –confirmada con cálculos de computadores actuales– es la que tiene mayor aceptación, pero hay otras como la conjunción de Venus con Júpiter (pero ocurrió en el año 2 a.C.), la aparición del cometa Halley (pero ocurrió en el año 7 d.C.), e incluso la aparición de una estrella nova (registrada por los chinos en el año 5 a.C., pero no se le ha encontrado remanentes).

ENIGMAS PENDIENTES

El relato bíblico de los Reyes Magos, quienes encontraron a Jesús siguiendo la estrella de Belén, es para la astronomía una historia más de los muchos relatos que en la antigüedad tenían la costumbre de acompañar con astros y fenómenos celestes el surgimiento de un monarca, de una guerra o de un acontecimiento de la naturaleza.

Así lo plantea Louis Taylor, expresidente de la Asociación Panameña de Aficionados a la Astronomía (APAA), quien señala que en esa época las costumbres culturales estaban mezcladas con la ciencia, que “no tenía independencia de ellas, así la astrología estaba entrelazada con la astronomía, pero para la gente común de la época era ‘magia’, y los sabios de oriente eran ‘magos’, posiblemente eran miembros de la casta sacerdotal medo-persa”.

Sin embargo, quedan algunos detalles que aún no han sido confirmados. Según indica Joaquín Fábrega, docente de la APAA, “no sabemos a ciencia cierta la fecha de nacimiento de Jesús, tampoco se sabe cuánto tiempo pasó entre su nacimiento y la visita de los Magos, entonces al faltar información quedamos en el ámbito de la especulación que no lleva a nada concreto”, y hace la salvedad que la astronomía se basa en la observación y la documentación precisa de los eventos.

En el evangelio, San Mateo no brinda mayores detalles sobre el relato de los Reyes Magos, pues indica que los Magos vinieron de Oriente. “Esto no es de mucha ayuda, pues solo indica la dirección por la cual llegaron a Belén; no dice nada de la distancia que recorrieron. Asumiendo que vinieron de un pueblo relativamente cercano les debió tomar días, o semanas llegar a Belén; entonces lo que los Magos vieron fue un evento astronómico de larga duración”, que pudo haber sido una nova o supernova o un cometa.

RELIGIÓN Y CIENCIA

La ciencia aporta conocimientos y descubrimientos que complementan y maduran la revelación religiosa, plantea Taylor. “Es un tema de eterno debate. Pero no es menos cierto que la arqueología, la astronomía, la medicina, la antropología y las ciencias sociales han contribuido grandemente a entender la Escritura y sus grandes mensajes. Lo ha dicho Juan Pablo II, y recientemente el papa Francisco en su exhortación apostólica Evangelii Gaudium expresó: ‘la fe no le tiene miedo a la razón; al contrario, la busca y confía en ella’. Como símbolo visible de colaboración: uno de los principales observatorios astronómicos de Europa está en el Vaticano”.

El astrónomo y divulgador científico de origen estadounidense Carl Sagan dijo en una ocasión que “El Universo es todo lo que es, todo lo que fue y todo lo que será”, frase que Fábrega trae a colación para recordar que a través de la ciencia se logra estudiar el Universo.

“Por ende, no me queda la menor duda de que ciencia y naturaleza están íntimamente ligadas. Sin embargo, la ciencia y la religión buscan responder preguntas de distinta naturaleza, siguiendo diferentes métodos. Esto no es malo ni excluyente, es una realidad. En la medida que comprendamos esto sin fanatismos, podremos aceptar que hay científicos ateos, agnósticos o que practican alguna de las miles de religiones que hay en el mundo”, señala.

UNA CELEBRACIÓN UN TANTO DISTANTE EN PANAMÁ

En Panamá la celebración de los Reyes Magos, que es el 6 de enero, no tiene tanta acogida como en otros países, indica el párroco Rómulo Aguilar, director del departamento de Liturgia de la Arquidiócesis de Panamá.

En el país no es popular la entrega de regalos en el día de los Reyes Magos, porque Panamá recibió la influencia para hacerlo en Navidad, el 25 de diciembre, indica el sacerdote.

En Europa, sobre todo en oriente, celebran la Epifanía del Señor con cabalgatas emprendidas hasta los pueblos, y los niños reciben sus regalos. Incluso, en algunos países se celebra con repostería especial para la celebración, agrega Aguilar, quien lamenta que la figura de Santa Claus sea más popular que la de los Reyes Magos en el istmo. “Esta es una cuestión de origen sociológico porque realmente el hombre depende de los signos concretos para poder relacionar algo, y no se conforma con la Navidad del niño Jesús. Tenemos que rescatar la figura de los Reyes Magos, porque ahí se manifestó Dios como luz para todas las naciones y pueblos”.

 

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