'Chespirito', el rey de la comedia

¿Quién no tiene un buen recuerdo de sus días de infancia gracias a las travesuras de El Chavo del Ocho y las aventuras del Chapulín Colorado? Su creador, Roberto Gómez Bolaños, uno de los más grandes comediantes de América Latina, murió hoy

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¿Quién no tiene un buen recuerdo de sus días de infancia gracias a las travesuras de El Chavo del Ocho y las aventuras del Chapulín Colorado? Su creador, Roberto Gómez Bolaños, uno de los más destacados comediantes de América Latina, murió hoy.

En este mundo de falacias cibernéticas, en más de una ocasión habían anunciado el fallecimiento del artista mexicano. Esta vez es cierto: se fue a los 85 años como consecuencia de la diabetes y el enfisema pulmonar.

Gómez Bolaños, que residía en el centro turístico de Cancún, fue el rey de la televisión latinoamericana, opina Edwin Cedeño, docente y director teatral, porque supo adaptar el humor latinoamericano los principios básicos de la comedia del arte italiana.

Cedeño resalta que su éxito y popularidad fue construir, desde la comedia física, programas de televisión, montajes y largometrajes. Por eso, considera que Gómez Bolaños está en el Olimpo de las risas junto a otros grandes como Charlie Chaplin y los hermanos Marx.

Para el publicista, compositor y escritor de humor Tony Fergo, fue "el personaje que logró mantener no solo un concepto de humildad y amor en todos los niños, sino en los mayores, en los padres". Además, destaca que era un "magnífico poeta, un increíble libretista y un productor de televisión como no hay otro". Y continúa: "Para México haber perdido a Mario Moreno "Cantinflas" fue algo muy grande, pero Cantinflas no tenía la gran profundidad que Chespirito fue capaz de sembrar en el alma de un niño y de los adultos".

En palabras de Fergo, "Chespirito hizo una labor que muy pocos podrían hacer igual; superarla, jamás (...) nunca lloraremos bastante la pérdida de Chespirito".

Fergo no tuvo oportunidad de conocerlo. "Alguna vez le escribí; tal vez fue por un libro de poesía de Chespirito. Era un hombre muy atareado porque tenía que escribir, ensayar y llevar en su alma propia, que era muy grande, el alma de cada uno de sus personajes".

El actor, director y productor de teatro Alfredo Arango plantea que Chespirito, a través de sus personajes, "creó toda una época. Su legado constituye uno de esos fenómenos" de hombre orquesta (libretista, actor, director), y que además fue capaz de recuperar el folclore urbano". Añade que ese vecindario donde vivían los personajes del Chavo del 8, por ejemplo, es típico de un barrio de niños de México.

"Fue un buen documentalista del folclore urbano de México y lo satirizó y lo parodió. No es cualquiera el que puede parodiar con éxito. Fue un gran retratador de una época, creó un retrato urbanístico muy interesante en forma de parodia que no cualquiera puede hacer, e incluso acuñó frases".

Mientras que Eugenio Fernández, director teatral, lo conoció "brevemente en una visita que hice a México en la década de 1970. Siempre destacó por ser una persona abierta y colaboradora. A pesar que se nos fue, nos queda su grato recuerdo y legado". "Su estilo era muy fresco. Le gustaba mucho la improvisación y la espontaneidad. No le entusiasmaba lo prefabricado", plantea Fernández.

Por su parte, Félix Gómez, director y actor, señala que estamos ante un "comediante fabuloso porque logró una audiencia notable a nivel mundial a través de su hilaridad. Ha pasado la prueba del tiempo y ha conquistado a más de una generación".

Félix Gómez agrega que este artista supo adaptarse a los tiempos y puso como ejemplo que El Chavo del Ocho se convirtió, entre el 2006 y el 2011, en una conocida serie de dibujos animados.

Como dramaturgo, indica Gómez, también colaboró con el engrandecimiento del cine mexicano con comedias exitosas como El Chanfle (1979) y Don ratón y don ratero (1983).

Fue gracias a él, destaca, toda una comunidad de actores obtuvo fama global como Ramón Valdés, Florinda Meza, Carlos Villagrán y Rubén Aguirre, entre otros.

Los aportes al teatro y a la televisión de Gómez Bolaños fueron tan grandes, que "puedo decir que, de alguna manera, creó una escuela y estilo particular de actuación", resalta Alba De Obaldía, gestora cultural y actriz. "Chespirito y todo su elenco, eran un espectáculo de habilidad, al punto de representar la parte física de la actuación.

Sus historias, sus musicalizaciones y sus múltiples personajes fueron hechos con un humor inteligente y atemporal. Puedes ver 25 veces el mismo programa y aún los disfrutas", plantea De Obaldía.

En tanto, Aaron Zebede, productor, intérprete y director, confiesa que las primeras clases que de niño recibió de actuación, dramaturgía y dirección fue al ver los programas de Gómez Bolaños. Zebede recuerda, como si fuera ayer, ir de pequeño con su mamá, en la década de 1970, a disfrutar de dos montajes que realizó Gómez Bolaños en el entonces Gimnasio Nuevo Panamá, y que esa clase de experiencias lo impulsaron posteriormente a ser teatrista.  (con información de Daniel Domínguez, Karla Jiménez y Rella Rosenshain).

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