Competitividad

La tecnificación del agro

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A un semestre de elegir un nuevo gobierno, si preguntan cuál será la solución para el agro, contestaría: ¡su tecnificación! ¿Por qué? Respondería: nos hemos quedado atrasados en relación a nuestros vecinos y con quienes firmamos los TLC a mediados de la década de 2000, después que nos adherimos a la OMC en 1995. Aún se siembran anualmente 10 mil hectáreas bajo la arcaica práctica del “tumba y quema”, del tiempo de la conquista por los agricultores de subsistencia, según el INEC. ¿Qué ha faltado? Respondería: pasamos a jugar en las grandes ligas, teníamos que preparar y equipar a nuestros jugadores (los productores), para competir a ese nivel técnico; no lo hicimos, y si se hizo, no lo continuamos.

En el periodo presidencial 1994-1999 se inició el programa MIDA-BID-IICA para ejecutar el préstamo PAN/921 por $36 millones del BID, con varios componentes, entre otros: transferencia de tecnología grupal (módulos), basados en el modelo chileno, muy exitoso, capacitación de técnicos a nivel de maestrías y doctorados en Estados Unidos y México, construcción y adecuación de laboratorios de Sanidad Animal y Vegetal. Durante los gobiernos siguientes, no se le dio continuación al componente de transferencia tecnológica. Los técnicos capacitados fueron reemplazados por novatos, por asuntos partidarios. El BID también había recomendado a República Dominicana este programa. Lo hicieron y lo continuaron hasta hoy, siendo el pilar del éxito en la producción para el consumo interno y la agroexportacion que tienen.

Los seis gobiernos posinvasión han tenido 16 ministros del MIDA, lo que ha impedido establecer políticas de Estado y sí de gobiernos o de ministros. Ubicándonos en un atraso tecnológico que ocasiona bajos niveles de productividad (costo/beneficio), excluyendo a los productores y otros ; que nos hace ineficientes y poco competitivos frente a la contraparte de los TLC y de los países vecinos como Costa Rica (y su ventaja de tener más de 1 millón de nicaragüenses como mano de obra agrícola), desaprovechamos el envidiable hub logístico para la agroexportacion. Nuestra oferta exportable es poca y no tiene falta de mercado, y sí de competividad en estos.

Esos errores se tratan de corregir con la nefasta política de los subsidios no condicionados, que han hecho al hombre del campo dependiente de estos, y el Estado fungiendo como importador y comercializador, que nos consumen los mil 400 millones de dólares anuales de los aportes del Canal. ¡Pan para hoy, hambre para mañana!

El autor es veterinario, exministro del MIDA y exlegislador.

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