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El sistema educativo más allá del puente de las américas

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El sistema educativo más allá del puente de las américas

Pedrito es un niño que cursa el primer grado de primaria y camina una hora en la mañana hacia la escuela y de vuelta camina otra hora para regresar a su casa. Esa será su faena durante los próximos 5 años.

Todos los días risueño, jugando con sus vecinitos y cargando su pesada maleta en los hombros camina sin falta rogando que no llueva ese día o tendrá que mojarse y llegar empapado al colegio o de regreso a su casa. La energía de su edad no le hace ver que caminar una hora es un ejercicio pesado tanto para un adulto como para un niño, sumándole a esto que muchas veces solo sale con una taza de té en su estómago, él no conoce que es un restaurante de comida rápida, ni siquiera ha probado una paleta de helado en su vida.

Pero él sueña con crecer y ser un profesional, un maestro como su maestra Anita que tanto quiere y quien muchas veces comparte con él y sus otros compañeritos de clases pan y galletitas que trae o le envían su familia desde la ciudad, la Maestra sonríe y los abraza, pedrito no tiene por qué saber que ella tiene varios meses que no cobra y que muchas veces ha arriesgado su vida para poder trasladarse hasta su comunidad para darles clases, renunciando a meses lejos de su familia, hijos y el entorno donde ella creció, pero que por la necesidad de un nombramiento ha tenido que aceptar ese trabajo en una zona apartada del país.

Pedrito crece rápido como todo niño, su papá lo mira triste y preocupado porque sabe que para culminar sus estudios y lograr ir a la universidad su familia deben enviarlo a otro pueblo donde existe un colegio secundario, allá dormirá en la sala junto con otros primos y a duras penas tendrá para el pasaje para ir y venir al colegio, no podrá aspirar a formar parte de la banda de música ni de ninguna delegación ya que a duras penas tendrá para los uniformes.

Al igual que él tiene otros hermanos que seguirán en la misma línea, sin saber, que unos años después no todos podrán viajar al pueblo para continuar sus estudios y no les quedará de otra que quedarse en la comunidad ayudando a sus padres a sembrar y cosechar para salir a vender al mercado, estudiar es un lujo y no estamos para eso ahorita piensa el papá de Pedrito.

La maestra Anita por su parte adora a los niños pero todas las tardes se sienta en la terraza a pensar que aún le faltan 4 años de los mínimo 5 para aspirar a un traslado, en el cual tendrá que competir por puntaje con muchos otros docentes lo cual le parece bien porque eso les exige formarse constantemente pero, ella allá en la comunidad donde está, sin servicios básicos no puede aspirar a seguir estudiando ni siquiera en modalidad virtual lo cual la entristece muchísimo a tal grado que está pensando seriamente el próximo año renunciar y buscar un empleo en una escuelita privada, en alguna otra provincia donde sí pueda llevarse consigo a vivir a sus hijos.

¿Cuantos Pedritos y maestras Anitas existen en Panamá? Cientos, miles, para ser Panamá un país tan pequeño las cifras son de terror.

Ahora, nos preguntamos como sucede esto en el Dubai de las Américas, en el país que se ha convertido en el sueño Latinoamericano de muchos inmigrantes? ¿Cómo es posible en un país donde un Gobierno se gasta millones en campaña de publicidad, en donde tan solo una alcaldía puede darse el lujo de hacer una fiesta de navidad por 3 millones? Como es posible todo esto señores? ¿Seguro estamos hablando de Panamá? Pues sí, es el mismo Panamá que conocemos y habitamos.

¿Dónde están los principios académicos en un país donde puede darse el lujo de darle salarios de $2,000 a $7,000 a los famosos asesores, pero que sin cargo de conciencia tiene a docentes sin cobrar durante meses?

Todas esas respuestas las tenemos nosotros mismos y las reflejamos en las Urnas cada 5 años, nadie más nos la dará. Recuerden que la pobreza y la ignorancia son la mejor arma de todos los Gobiernos para manipular las masas. ¡Ningún Gobierno invertirá en la educación hasta el día que usted lo decida!

La autora es profesora

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