Remolcadores del Canal

¡Nunca más!

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Lo que ocurrió hace unos días en nuestro Canal es como para gritar ¡Nunca más!, pero no es solo un sencillo “nunca más”; es necesario analizar cómo se produjo el incidente, quién hizo qué y por qué, cómo, a qué hora y un largo etcétera. Suponemos que el Canal tiene procedimientos y protocolos para todo, y la investigación de los hechos debe producir –lo antes posible– una serie de recomendaciones de todas las partes involucradas y de la junta directiva, para que eso no pueda volver a suceder… ¡nunca más!

Desde mi perspectiva como persona que he pasado casi toda mi ya larga vida manejando organizaciones humanas con el objetivo permanente de ir formando equipos motivados y perfeccionando sistemas y procesos para lograr cada día mejores resultados... y que además he tenido bastante experiencia manejándome con sindicatos -algunos muy ideológicos y aguerridos- sé lo que significa afrontar la adversidad producida por la natural confrontación sindical.

Tengo además una ligera experiencia en el Estado, lo que me permite conocer también la frustración que produce la burocratización y consulta necesaria imperante en la dirección de los entes estatales.

Como privilegio estuve presente en las convocatorias de los Coronado cuando se negoció y consensuó con toda la sociedad la prohibición de huelga a los múltiples sindicatos del Canal. Experimenté de primera mano el disgusto justificado de los sindicalistas al entregar su más importante arma de negociación con la patronal, y cómo se creó el sistema para atender diferencias que les garantizaría un sistema justo para atender reclamos y producir resoluciones en tiempos justos (lo que parece no está funcionando eficientemente).

Con toda esta experiencia acumulada, me atrevo a ofrecer una opinión más razonada que un simplista “nunca más”, mirando a los capitanes de remolcadores. Advierto además al lector que al examinar una controversia, confieso que tengo una natural tendencia a escuchar con mucha atención a la parte más débil en el conflicto. Para mí el “soy autoridad y te ordeno” no es aceptable dentro de ninguna organización humana, en especial en nuestro Canal, cuya administración tiene que evitar tener problemas laborales.

¿Por qué se produjo el conflicto? Está claro que la administración tomó una decisión unilateral (su derecho) que cambiaba las condiciones de un trabajo que llevaba ya dos años ejecutándose de otra manera, sabiendo que sería controversial y lo hizo en forma verbal… a la medianoche. El método utilizado por la administración para imponer su decisión para mí es inaceptable.

Al ser sorprendido con esta nueva condición de trabajo, el capitán reaccionó negativamente (como era de esperarse) y pidió le produjeran la instrucción escrita, lo cual le negaron. Este diferendo -entendible humanamente- fue interpretado por la administración como una violación de la Constitución y la contratación colectiva, no sin algo de razón.

Entonces, frente a la discusión… ¿quién atrasó la operación? (porque el tránsito por el Canal nunca se detuvo)... El capitán no tenía autoridad para semejante decisión, así es que la decisión la tomó la administración. Podríamos preguntarnos por qué no existía un protocolo para atender el incidente sin demorar la salida del barco. Al decidir la administración ordenar verbalmente el cambio a la medianoche, debería haber estado preparada para resolver de inmediato cualquier contingencia en vez de apuntar al capitán y vociferar que había paralizado el tránsito, haciéndole un daño irreparable al Canal ... y al país.

Mi conclusión:

1)La administración del Canal falló en la forma en que decidió cambiar una condición de trabajo verbalmente y a medianoche, sin aviso previo, y al no tener la inmediata solución a la contingencia que deberían haber intuido que se produciría.

2)Los capitanes de remolcadores fallaron al no cumplir con la instrucción, dejando constancia del diferendo para una posterior resolución.

La conclusión es que este tipo de situación nunca más debe ocurrir. Los capitanes debieron cumplir bajo protesta escrita. La administración jamás debió ejecutar verbalmente a medianoche una decisión que debería haber intuido sería controversial, sin tener a mano un plan inmediato de contingencia para que nunca se detuviera la operación continua del Canal. Cuando se trata de situaciones de conflicto laboral, la junta directiva debe enterarse de las posiciones de las dos partes y mediar para lograr la solución inmediata, antes de que la situación llegue a mayores.

Los ciudadanos, dueños del Canal, debemos advertir a las dos partes en este conflicto –capitanes y administración, y a la junta directiva- que esto jamás debe volver a ocurrir.

El autor es fundador del diario ‘La Prensa’

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