Rescate bolivariano

La hora de Venezuela

Temas:

Cuando pensamos en Venezuela, los panameños evocamos al Libertador Simón Bolívar, a quien honramos como el primer americano por su heroísmo, su vida sacrificada y su esmerada obra de edificación republicana.

Atraídos por su prestigio y las virtudes del modelo político que instituyó, los istmeños dispusimos unirnos al Estado republicano que Bolívar fundó en 1819. Dicho Estado duró poco más de una década, pero el sistema republicano, que el Libertador promovió con denuedo, ha constituido desde entonces nuestro desiderátum.

Tanta repugnancia nos produce a los panameños como a nuestros hermanos venezolanos que una pandilla de facinerosos haya asociado el nombre de Bolívar al narcoestado instituido en 1999. Cuando finalmente caiga esa oprobiosa tiranía, una de las primeras tareas del gobierno democrático será limpiar el nombre del Libertador, ensuciado por esos malhechores, y restaurarlo a su pedestal de honor.

De Venezuela también admiramos su enjundiosa contribución a la cultura. Andrés Bello, el más sobresaliente de los intelectuales americanos, nació en Caracas, lo mismo que Bolívar, de quien fue compañero.

Su obra, que abarca numerosas disciplinas, aportó brillantemente a la lírica—en particular, con sus extraordinarios poemas como su silva A la agricultura de la zona tórrida (“Salve, fecunda zona / que al sol enamorado circunscribes el vago curso”) y su alocución A la poesía (“Divina poesía / tú, de la soledad habitadora”)—al cultivo del idioma, a cuyo propósito dedicó su extraordinaria Gramática; y al Derecho, especialmente, con el Código Civil que redactó por encargo del Gobierno chileno y sirvió de parámetro de la codificación adoptada por otros países, como Colombia y Panamá.

Grande ha sido el aporte cultural de Venezuela. Entre sus mayores exponentes sobresale Rómulo Gallegos, estadista y escritor, presidente de la República (1948) y autor de la impactante Doña Bárbara (1929), que presenta a la imaginación del lector con fuerza, creatividad y maestría, el espacio agreste de los llanos del Apure, su naturaleza sobrecogedora y las dinámicas sociales que allí se escenifican.

Venezuela transitó a la democracia en 1958-1959, cuando desechó la dictadura de Pérez Jiménez e instauró la Cuarta República, el régimen político que duró hasta 1999. A pesar de sus debilidades—particularmente, su tendencia partidocrática—la Cuarta República constituyó un oasis de libertad en medio de un océano de represión.

Efectivamente, hacia mediados de la década de 1970, Venezuela tenía, junto con Colombia y Costa Rica, uno de los tres regímenes competitivos de América Latina. Los otros 17 países de la región estaban sometidos a dictaduras.

En ese oasis de libertad, varios exiliados panameños y sus familias, expulsados por el despotismo torrijista, recibieron asilo. Entre ellos, Thelma King, Gonzalo Menéndez Franco, Alberto Quirós Guardia, Guillermo Rolla Pimentel y Carlos Ernesto González de La Lastra.

Tras el derrumbe de la Cuarta República, Venezuela dio un giro 180 grados. Hoy, junto a Cuba y Nicaragua, es una de las tres dictaduras del hemisferio occidental.

El régimen impuesto en 1999—cuyos fundamentos son el populismo, la represión, el narcotráfico y la corrupción—ha extinguido la llama de la libertad, desarticulado la economía y generado enormes carencias en la población. Millones de venezolanos han tenido que tomar la dolorosa decisión de emigrar de su patria. Miles han llegado a Panamá, donde muchos de ellos han dejado una huella positiva, destacándose por su laboriosidad, cortesía y profesionalismo.

Estos días, el pueblo venezolano lucha por librarse de las cadenas de la narcodictadura. El intento del régimen de perpetuarse en el poder está siendo valientemente desafiado por la ciudadanía, la Asamblea Nacional—único órgano legítimo de poder—y su presidente, Juan Guaidó, quien con valor y entusiasmo ha hecho renacer las esperanzas de una segunda transición democrática en Venezuela.

La propia conferencia de obispos venezolanos, cuyo acompañamiento de los sectores marginados goza de amplio reconocimiento, ha expresado su respaldo al gobierno provisional para lograr el restablecimiento de la democracia a través de elecciones libres.

En esta hora crucial, los demócratas panameños, que valoramos a Venezuela, su cultura y sus mejores tradiciones, no podemos dejar solos a nuestros hermanos venezolanos. Respaldemos con firmeza, por todos los canales a nuestro alcance, sus acciones para recuperar la democracia y enterrar para siempre el régimen delincuencial que ha devastado el terruño del Libertador.

El autor es politólogo e historiador y director de la Maestría en Relaciones Internacionales en Florida State University, Panamá

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

Newsletter