DIÁLOGO SOCIAL

El futuro del trabajo en la región

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En un año, Dios mediante, se debe desarrollar en nuestro país la XIX Reunión Regional de los Estados Americanos miembros de la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Por primera vez representantes de gobiernos, empleadores y trabajadores desde Alaska hasta la Tierra del Fuego se reunirán en el istmo centroamericano. Se trata de un honor para Panamá y un reconocimiento al tripartismo panameño.

Como, ya en 2015, le dijera el director general de la OIT al presidente Juan Carlos Varela: “Vengo de estar en su país y me impresionaron de forma particular el dinamismo económico y su fuerte compromiso con el diálogo social combinado con una política de respeto a las normas internacionales del trabajo que se refleja en iniciativas concretas para construir una sociedad más equitativa, inclusiva y justa”.

En ello hemos venido perseverando y hemos tenido confirmaciones dentro y fuera del país. No obstante, las consecuencias de la crisis financiera internacional en la economía y el mercado de trabajo panameño, la paz laboral, es el ambiente en el que se desarrollan nuestras relaciones de trabajo: intensas, productivas y respetuosas. La reelección consecutiva de nuestro país al Consejo de Administración de la OIT es ilustrativa.

Soy consciente de que hay mucho por hacer; pero iniciativas como el permiso de paternidad o la propuesta de ley para la negociación colectiva en el sector público ilustran nuestra voluntad de actualizar nuestra legislación laboral. La modernización de la institucionalidad del Mitradel es un esfuerzo pensado para servir mejor a nuestros compatriotas, trabajadoras y trabajadores, así como integrantes del sector empresarial. La reciente inauguración de la Unidad de Inteligencia sobre el Mercado Laboral (Unimel) pone en evidencia cómo los ministerios de Trabajo, que nacieron en América Latina con una orientación jurídica, deben incorporar -cada vez más- la dimensión socioeconómica del trabajo.

Confío que en la Reunión Americana de la OIT seamos capaces de focalizarnos en los principales desafíos que el futuro del trabajo plantea a nuestras democracias.

El mundo del trabajo puede y debe ser espacio de respeto a la dignidad humana, de innovación productiva, de realización personal y fuente de ingresos justos que permitan el progreso de quien trabaja y de sus familias, así como las legítimas ganancias de quienes invierten sus recursos para hacer empresa y no solo buenos negocios.

Espero que la Reunión Regional de la OIT en Panamá, en 2018, sea recordada como espacio tripartito de diálogo social efectivo y en donde el futuro del trabajo decente, el reconocimiento del rol de la mujer en el hemisferio y la promoción del empleo juvenil encuentren propuestas concretas y viables para el corto, mediano y largo plazo.

El autor es ministro de Trabajo y Desarrollo Laboral

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