Clima

El fenómeno del El Niño

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¿Qué es el fenómeno de El Niño? El Niño es un fenómeno climático cíclico oceánico que tiene su origen en el Océano Pacífico tropical, cerca de Australia e Indonesia. Se origina al calentarse las aguas del Pacífico tropical como consecuencia del debilitamiento de los vientos alisios que soplan normalmente desde la costa americana en dirección a las costas indo-australianas. Al calentarse estas aguas, se genera una serie de reacciones que afectan a diferentes partes del planeta.

Según los estudios y registros paleoclimatológicos, el fenómeno de El Niño ocurre por lo menos desde hace 40,000 años, y afectó a diversas civilizaciones preíncas como los moches, los limas, los nazcas, entre otras. A través de los siglos, ha sido señalado como el responsable de fuertes fenómenos meteorológicos que producen escasez de alimentos, agua, revoluciones y eventos propulsores de plagas.

En todo el planeta, El Niño tiene sus efectos. En el sureste asiático se registran sequías, enfriamiento de las corrientes marinas, así como altas presiones atmosféricas que dan como resultado cielos despejados, áreas con poco viento, condiciones propensas a la contaminación atmosférica, así como la ausencia de nubes y tormentas. En África y en Oceanía produce graves sequías.

En América del Sur, El Niño ocasiona sequías, como en el caso de Colombia y Venezuela. Fuertes lluvias en Argentina, el norte de Perú y sur de Chile, al igual que en Paraguay, Uruguay, Ecuador y Bolivia. Incremento de incendios forestales en zonas de Brasil. Entre sus otras consecuencias, calienta la corriente de Humboldt, produciendo cambios en las condiciones ambientales de la vida marina, que llevan a la vulnerabilidad a algunas especies marinas y su sustitución por otras con mayor adaptabilidad, y que provoca grandes consecuencias en el sector pesquero.

Más al norte, en América Central, los regímenes de precipitación cambian y generan sequías en diferentes zonas, afectando la productividad del corredor seco que se extiende desde México hasta Panamá, incremento de los incendios forestales en la costa del Pacífico, pérdidas económicas en cultivos en todo el bloque centroamericano, y aumento de las precipitaciones en la costa caribeña de Belice, Guatemala, este de Costa Rica y oeste de Panamá. En Norteamérica, El Niño hace el sur más húmedo, Canadá y los estados del norte mas cálidos, y el noreste más seco. En el Caribe, los cambios en las corrientes que produce El Niño reducen el impacto de los huracanes en el Atlántico.

En Panamá, El Niño provoca déficits de lluvias en la vertiente del Pacífico y exceso de lluvias en la vertiente del Caribe, esto con variaciones locales (espaciales y temporales) asociadas a la orografía del lugar y a la intensidad del evento. No obstante, a pesar de ser un fenómeno milenario, el interés por estudiar este evento cíclico despertó a partir de la década de 1980, a causa de las pérdidas económicas que sufrió el país causadas por El Niño de 1983. ¿Por qué a partir de esta fecha? Porque este fue el primer Niño que tocó verdaderamente al país. Según los datos históricos, los eventos de El Niño en las décadas anteriores correspondientes al siglo XX fueron considerados como leves, de bajo y medio impacto.

En el istmo, las sequías afectan principalmente las provincias de Los Santos, Herrera y Coclé (arco seco de Panamá) y provocan bajos índice de producción agrícola, vacuna, estrés hídrico en los cuerpos de agua superficial y subterráneo. Estos desbalances en el ciclo hidrológico de las regiones expuestas a El Niño contaminan las fuentes de agua potable, degradan las áreas de recarga, los manantiales, e inciden directamente en la provisión de agua en calidad, cantidad y saneamiento que requieren las comunidades. Adicionalmente, crea los ambientes favorables para la reproducción de insectos o la aparición de plagas que pueden traer consigo enfermedades, como el hantavirus.

Se necesita un plan de gobierno sólido para enfrentar los efectos que tiene El Niño sobre el medio ambiente, la población y las actividades que esta realiza, esto basado en estudios e investigaciones que vayan más allá de hacer pozos para obtener agua mientras El Niño está de visita en Panamá. El agua subterránea se agota si se sobrepasa en su capacidad de recarga y es muy vulnerable a la contaminación. En los medios de comunicación se habla de las cuantiosas cifras en pérdidas económicas después de El Niño, pero al mismo tiempo, no se escucha a las autoridades pertinentes, ni a la conciencia de la población, despertar sobre qué acciones tomar para la llegada del próximo Niño.

El autor es geógrafo, hidrólogo e hidrogeólogo

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