Mercado laboral

Del cliché al hecho, no hay mucho trecho

Temas:

“Se busca joven, con experiencia laboral, dispuesto a trabajar bajo presión, que domine el inglés, y que posea al menos una maestría…”.

Ser joven sigue jugando un papel determinante en las oportunidades laborales en la región. Recientemente un estudio de la Organización Internacional del Trabajo (OIT) arrojó que la tasa de desocupación de los jóvenes es cercana al 20% en América Latina y el Caribe, es decir, uno de cada cinco jóvenes en la región busca trabajo y no lo encuentra. Panamá no escapa de esta realidad; un informe del Instituto Nacional de Estadística y Censo (INEC) en 2018 presentó los resultados de la Encuesta de Mercado Laboral, arrojando como resultado que el desempleo juvenil alcanzó un porcentaje del 60.7%, esto quiere decir que, de cada 100 desocupados, se estimó que 61 estaban entre los 15 y 29 años.

Reconocemos que existen varios factores que impactan directamente el desempleo juvenil, como lo son: la necesidad de experiencia previa; falta de oportunidades; falta de confianza en nuestra generación; y la difícil transición entre la escuela y el empleo. Sin embargo, también existen otros factores silenciosos que aportan al incremento del desempleo juvenil, como las iniciativas legislativas o adecuaciones al mercado laboral, tal como el aumento del salario mínimo.

Es por eso que me viene esta frase a la mente: “Los jóvenes son el presente y futuro de la nación”, frase que a lo largo del tiempo ha perdido su propósito e intención, para convertirse en un cliché. Frase en donde le depositan a los jóvenes la tarea y la responsabilidad de hacer las cosas mucho mejor que aquellos que nos anteceden; pero en la práctica esta frase solo queda como un adorno, y las barreras para la juventud siguen en aumento, ya que se sigue manteniendo el mismo patrón de empleo del sector formal y no la creación de políticas públicas que incentiven el relevo generacional en el sector público como en el privado.

En nuestro país se discute sobre el aumento al salario mínimo, que para nuestros oídos suena dulce la palabra aumento, pero dejamos de lado el verdadero efecto que este causa a aquellos ciudadanos cuya productividad esté por debajo de la cifra pretendida, ya que no serán considerados por ser menos cualificados y con menos experiencia laboral. Los aumentos al salario mínimo en otros países fracasan, porque elevarlo por ley no hace aumentar automáticamente la productividad de los ciudadanos sino que incrementa los costos laborales y los márgenes empresariales se quedan estáticos o, por el contrario, disminuyen.

Ante este aumento, las empresas solo tienen dos posibilidades con respecto a los jóvenes. La primera es no poder contratarlos aunque quisieran, por los motivos antes expuestos, y la segunda es contratarlos, pero para ello deberán hacerlo mediante contratos definidos y jornadas parciales, es decir, deben trasladarse al sector informal, mismos que no ofrecen protección social ni oportunidades de formación y crecimiento profesional.

Recientes cifras de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) reflejan que el 40% de la fuerza laboral en Panamá con capacidad de trabajo vive en la informalidad, en este escrito no nos oponemos al empleo informal, pero para un joven de 15 a 24 años es totalmente insostenible.

En definitiva, no todo en Panamá está mal, ya que existen leyes que buscan fomentar el empleo juvenil (Ley 4 del 2017), lo que necesitamos es que estas se ejecuten, trabajando de la mano con empresas del sector público y privado, y así evitar que aumente la cifra de los 119 mil 340 jóvenes panameños que se encuentran sin trabajar, ni estudiar.

La autora es miembro del Círculo Bastiat de la Fundación Libertad 

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

¿Aún no eres suscriptor de La Prensa?

Elija plan de suscripción

Aquí usted podrá elegir uno de nuestros planes de suscripción y disfrutar de los beneficios que le ofrecemos.

Elegir plan