Liderazgo

El círculo cero y sus efectos

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Se conoce como círculo cero al grupo de individuos muy cercanos a alguna personalidad con alguna cuota de poder o en perspectiva de obtenerlo. El círculo cero existe tanto en la esfera del mundo público como el privado. En nuestro medio el círculo cero, culturalmente hablando, adquiere una conducta muy territorial y con muchas actitudes de egoísmo hacia todos los que son considerados como una “amenaza” a sus pretensiones. Por lo general, los círculos ceros no suman adeptos, sino más bien descalifican y apartan. Pude observar este fenómeno en las pasadas elecciones para escoger decanos y rectores en la Universidad de Panamá. Cada candidato a la rectoría era poseedor de un círculo cero que lo acompañaba a todos los eventos de campaña. Por lo general eran personas con algún tipo de trayectoria dentro de la Universidad y con experiencia en el arte de la conspiración. Era difícil poder abordar y conversar con algún candidato a rector sin que su círculo cero estuviera al tanto y emprendiera algún tipo de observación descalificadora. Eran una especie de “tunas políticas”, con arengas de apoyo y ataque, dependiendo de la situación.

Nunca he estado de acuerdo con este tipo de actividad dentro de la Universidad de Panamá, que le ha hecho enorme daño a la producción académica y por ende a su carácter de verdadera autonomía. Son los expertos en la seducción política, con bajos instintos, los que ascienden y dejan de lado a profesionales trabajadores y sin interés de agitarse en ese “mundillo politiquero”.

A nivel de candidaturas presidenciales, el círculo cero está conformado por tres anillos de cercanía al candidato. El primer anillo lo forman familiares, asesores y jefes de campaña del candidato, que tienen una enorme influencia en los nombramientos de puestos públicos de alto rango ( ministros, directores, embajadores, etc.). El segundo anillo lo conforman los jefes de zona política, que muchas veces son considerados caciques por su largo nivel de trayectoria dentro del partido. Aquí se cuentan diputados y directivos dentro de la agrupación política. El tercer anillo lo forman las llamadas periferias políticas o líderes comunitarios, que mantienen un contacto estrecho con el segundo, pues viven de “peticiones” o “apoyos de infraestructura” para su comunidad. Como se puede observar, la estructura de este círculo cero está basada en una relación muy clientelista, pues todos aspiran a algún tipo de favor si su candidato llegase a ganar.

Entre más posibilidades tenga de ganar el candidato presidencial, más férreo será su círculo cero, que impide la llegada a la esfera de influencia para todos aquellos que son considerados como “nuevos” en su ambiente político. Estos círculos ceros por su grado de “cultura política” no califican a los demás, sino descalifican. No toman en cuenta opiniones ajenas, sino las propias. No comparten espacios, sino más bien emprenden ataques contra todo lo que sea ajeno a su “círculo” y a sus tradiciones de “como se hacen las cosas”. Como se puede observar en este tipo de organización hay una verdadera “proeza en llegar a tener algún tipo de contacto o entrevista con el candidato sin que su círculo cero lo apruebe. Los dirigentes que han trascendido a su esfera de influencia y han logrado contacto con el resto de las personas son los que se han convertido en verdaderos estadistas, pues sus acciones se “vuelcan” hacia una gran mayoría y no a un grupo reducido con ideas parcializadas.

En la historia política panameña han existido mandatarios cuyo círculo cero solo estaba constituido por su esposa y familiares de esta, llegando a convertir sus gestiones en un verdadero desastre administrativo.

Como bien dijera el filósofo chino Tsun Zu en el Arte de la Guerra: “las verdaderas batallas son aquellas que se pueden evitar” con el arte de la negociación, así que es mejor sumar a tu adversario que luchar contra él. De esta forma el periodo de mandato será más largo y provechoso. Seguir este principio acabaría con la existencia de los círculos ceros y los convertiría en una forma de cooperación mucho más positiva para los líderes políticos.

El autor es sociólogo y docente panameño

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