EL LEVANTAMIENTO GUNA

Wagaebingili Colman

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Por motivo de conmemorarse un año más del levantamiento guna, deseo por este medio rememorar a uno de los personajes que descansa en la memoria y en la historia de Guna Yala y que debería ser tema de interés para cualquier historiador del país.

Transcurría el año 1925, tiempos difíciles, momentos de desasosiego e inseguridad. El pueblo guna y sus dirigentes estaban preocupados, veían cómo su idioma y sus costumbres eran pisados, rechazados y ultrajados por el entonces intendente Andrés Mojica, quien mandaba informes al Gobierno con el fin de eliminar el idioma de los gunas y de sus costumbres porque sus dirigentes más valientes y acérrimos como Colman, Nele Kantule e Inabaginya no aceptaban la oferta del gobierno del Dr. Belisario Porras de “occidentalizar” o “educar” o aceptar la educación formal en la comarca.

En reunión que realizó el máximo jerarca del levantamiento guna, Cimral Colman, fue su idea encargar a su nieta, Wagaebingili Colman, quien en ese momento, a pesar de su corta edad, 11 años, era testigo de las injusticias que a nombre de Guna Yala se cometían, quien se atrevió a aceptar con entusiasmo, orgullo y convencida del valor incalculable que representaban sus raíces y valores, coser la bandera, como algo de profundo sentido espiritual que dejaría para las futuras generaciones como prueba de las luchas y sinsabores que pasaron muchos hogares gunas. De esas ansias de querer luchar y mantener lo autóctono del pueblo guna nace la idea de confeccionar la bandera de lucha y Wagaebingili tenía que terminar antes del 21 de febrero de aquel año (1925), fecha prevista por los aguerridos gunas, todos dirigidos por el gran cacique Colman.

Ni balas ni rifles pudieron amedrentarla en aquella fecha inolvidable y al final de la jornada el mundo fue testigo de la osadía de aquella mujer. Nadie le dio la idea de cómo hacer su trabajo ni los colores que utilizaría para su confección, pero tenía que confeccionar y coser el emblema, producto de su imaginación y hechos que suscitaban en el momento. Wagaebingili pensó en tres diferentes colores: rojo, blanco y negro y una figura en forma de una cruz. Le comunicó a su abuelo su idea, quien con mucho entusiasmo aceptó lo que sería el emblema de la lucha. Wagaebingili nunca viajó a la ciudad ni conocía las costumbres occidentales; se mantenía siempre cerca de su abuelo. Lo que ella sí concebía y conocía era la madre naturaleza desde la cosmovisión de sus ancestros y se valió de esos hechos para la confección de la bandera, por lo que mal se le puede atribuir a Richard Oglesby Marsh, como muchos historiadores no gunas escriben en textos de historia que se utilizan a nivel nacional, el hecho de haberse inmiscuido o dado la idea para utilizar la imagen de la bandera que utilizó Hitler en Alemania.

Después de varias décadas del fallecimiento de esta mujer loable, a quien admiramos y hoy le rendimos tributo y de grandes hombres que mantuvieron intacta la cultura guna, nos debe llevar a la reflexión y discusión sobre el tema y del país que queremos dejar a nuestros hijos. La labor realizada por la renombrada mujer llamada Wagaebingili emula acciones de patriotismo que llevaron a cabo muchos compatriotas, cuyos nombres no han muerto, seguros de que esperan un mejor porvenir para sus hijos.

Después del levantamiento guna, la educación formal llegó a muchas comunidades gunas, pero en su momento los dirigentes y sabios gunas no podían aceptarlo por las situaciones caóticas que se vivían. Actualmente, muchos hijos de Guna Yala son profesionales en diferentes ramas del saber humano y están aportando sus esfuerzos para el desarrollo del país.

Wagaebingili Colman no ha muerto; ella vive en la memoria de su gente. Tenemos que tener el coraje, la valentía de ella para pelear y preservar lo autóctono del país. Ella fue una mujer sencilla, pero que dejó a la posteridad una parte de la historia real y que reclama sea conocida y consagrada en la historia del país por los estudiantes, historiadores y amantes de la historia y que de una vez por todas se conozca la verdadera historia sobre el levantamiento guna.

El autor es profesor de inglés

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