Sociedad

San Miguelito, un problema cultural

Temas:

Por muchos años residí en San Miguelito, hasta que se convirtió en distrito especial en el año de 1970. Después de haber luchado tanto como periodista que escribía en distintos diarios, comenzó a imperar una tremenda corrupción en esa comunidad.

Los llamados representantes de corregimiento empezaron a hacer de las suyas, transgrediendo el orden jurídico, por ejemplo, con la influencia de estos elementos llamados el poder popular, creado por el general Torrijos, autorizaban la instalación de bodegas al lado de residencias de familias decentes.

Lo que es peor, los guardias en sus radiopatrullas bebían cervezas, que les obsequiaban los dueños de estos negocios. Naturalmente, algunos delincuentes los acompañaban, tomándose algunas “frías”, teniendo en cuenta que los guardias llamados a imponer el orden y la decencia les daban fuerza con esta conducta inmoral.

Cuando se elevaban quejas al jefe del cuartel de Policía de la época en San Miguelito, la respuesta era: “Si no le gusta, múdese”... fue el caso que combatí en los periódicos acremente, y fue cuando mi esposa me comunicó que iniciaría las gestiones para mudarnos a otra barriada, por nuestra propia imagen y tranquilidad, y que no me siguiera involucrando en enfrentamientos negativos. Agradezco el consejo de mi esposa hasta el día de hoy.

Recuerdo, desde el punto de vista histórico, que tres estudiantes graduandos de Derecho, entre los cuales me incluyo, propusimos la creación del distrito de San Miguelito, creándose mediante el Decreto de Gabinete 258 del 30 de julio de 1970, que fue firmado por el presidente Demetrio Basilio Lakas.

Soy indiferente a que no se me tome en cuenta como uno de los padres fundadores de ese popular distrito. Es lamentable que aún haya sectores en los que sus habitantes no tengan electricidad ni agua, y que tampoco cuenten con una preparación cultural que impida que sean presas de administraciones en las que impera el desgreño administrativo y la politiquería.

También es lamentable que los estudiantes de un colegio de tanto renombre como el Alfredo Cantón no sepan quién es ese gran intelectual por quien lleva su nombre el colegio. Él fue un gran escritor y educador que ganó el primer lugar de un premio suramericano, compitiendo con más de una docena de escritores, con esa gran novela titula Juventudes Exhaustas.

Entonces, la tarea a cumplirse por parte de la autoridad educativa del país es la de que se eleve la capacidad intelectual de la juventud, para que se cumpla el pensamiento Martiano que decía “Ser culto para ser libre.”

Tienen la palabra las autoridades educativas del país y el presidente actual.

El autor es abogado y periodista 

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

¿Aún no eres suscriptor de La Prensa?

Elija plan de suscripción

Aquí usted podrá elegir uno de nuestros planes de suscripción y disfrutar de los beneficios que le ofrecemos.

Elegir plan