Sacrificio y dedicación

Médicos; no ángeles ni demonios

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Últimamente hay un movimiento en el mundo de buscar satanizar a los médicos por todos los medios posibles y al parecer están logrando su objetivo, y con esto destruyendo algo tan importante para nosotros, como es la tan delicada relación médico-paciente o el conocido rapport. Sin un buen rapport, no podemos iniciar el manejo de ningún paciente, pues este se basa en la confianza que deben tenernos. En medicina nada es 100% seguro, pues todo tratamiento puede tener complicaciones, de allí que debemos explicarles a los pacientes cuáles pueden ser estas complicaciones y evitar malos entendidos.

Para aquellos que no están conscientes del sacrificio que conlleva estudiar medicina y practicarla, tendrán que saber que para ser médico en Panamá se necesitan seis años de carrera universitaria, los cuales no te hacen idóneo para ejercer la profesión; luego de esta etapa debemos pasar dos años de práctica profesional; que llamamos internado, un año en la capital y otro en el interior; lejos de casa. Esto da un total de ocho años para ser idóneo y practicar la medicina general, ahora bien, si nos gusta alguna especialidad, debemos concursar para ganarnos una plaza;  dichos concursos son muy reñidos, pues son muy difíciles y pocas las plazas que se abren cada año. Las especialidades van de tres hasta seis años y si quieres irte a realizar alguna subespecialidad, es uno o dos años más. Al final estudias alrededor de 14 años si eres subespecialista.

Iniciamos nuestras vidas profesionales alrededor de los 30 años o más, cuando ya nuestros amigos que estudiaron otras carreras tienen años de experiencia y han podido formar sus familias y tener sus propios negocios. Pensar que alguien toma tantos años de sacrificio personal, familiar y económico para tener licencia para matar o hacer daño es un pensamiento distorsionado. El primer dogma que nos enseñan en la carrera de medicina es Primun non nocere o sea, primero no hacer daño y cuando nos graduamos hacemos el juramento hipocrático, que en una de sus partes dice: “La salud y la vida de mi enfermo será la primera de mis preocupaciones”. Seguro que como todas las carreras habrá médicos que no son tan dedicados o carismáticos como otros. De lo que sí estoy convencida, es de que la mayoría hacemos grandes sacrificios para poder llevar alivio a nuestros pacientes y que siempre queremos lo mejor para los mismos.

Ojalá podamos mejorar nuestro sistema de salud, que por muchas décadas ha estado colapsando y que en la actualidad presenta una crisis que es la consecuencia de muchos años de malos manejos administrativos y que no se siga presentando al médico como el gran culpable de los problemas de salud que tenemos en Panamá.

Debemos trabajar como sociedad para ir cada día creando una conciencia colectiva en cuanto a educación en salud; mejorar o mejor dicho crear verdaderas políticas de salud que no vayan de acuerdo al gobierno de turno, sino de acuerdo a las necesidades de los panameños y que busquen que tengamos salud y no que sea un sistema de enfermedad, que es lo que hoy en día prevalece.

Por último, dejar de ver al médico como un enemigo; como lo quieren hacer ver muchas personas y rescatar la relación médico-paciente; de confianza, armonía y cercanía, que antes existía.

La autora es médica

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