Grandes conclusiones

Jóvenes: hagan líos con sabiduría

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Tres años atrás, cuando se anunció que Panamá sería la sede de la 34ª edición de la Jornada Mundial de la Juventud 2019 de la Iglesia católica, nos embargó la incertidumbre, empezando por el miedo a la incapacidad gubernamental y al elevado gasto estatal que conllevaría realizar un evento de esta magnitud.

Sin embargo, después de dos largas semanas de jolgorio, cánticos, largas caminatas de jóvenes por nuestras avenidas, bajo un sol inclemente, llenos de alegría y con un corazón dispuesto, concluimos que fue un logro positivo para nuestro país. Destaco, entre varios, seis elementos que sustentan lo anterior:

Primero: se llenaron las expectativas, ya que los panameños demostramos unidad y calidez, al acoger a los peregrinos en nuestros hogares, transmitimos que somos un país noble. Cada ciudadano involucrado actuó con civismo y solidaridad y los sectores público y privado, aportaron su grano de arena, mostrando que Panamá está preparado para grandes retos por el bien común.

Segundo: la JMJ conllevó seguir un protocolo internacional, respetando el orden del país por cada peregrino que nos visitó. Se cumplió con la limpieza inmediata de las área donde se desarrollaron los eventos, tanto así que hasta se incorporaron bolsas de basura en los kits de peregrinos, para que depositaran cada papel en sus recipientes de reciclaje, colocados a lo largo de la cinta costera y se cuidó del ambiente rellenando botellas en los distintos rociadores de agua y limpiando la basura de nuestras playas.

Tercero: El comité organizador de la JMJ y su equipo fueron la columna vertebral del evento. Ver alrededor de 20 mil personas inscritos como voluntarios, de los cuales, el 80% eran panameños, sirviendo a su país sin retribución económica alguna, demostró que se puede servir a la patria con honestidad sin pedir nada a cambio, este ejemplo de entrega por el país encaja en las palabras del papa Francisco, quien nos dijo, alto y claro, que “el servicio público es sinónimo de honestidad y justicia y antónimo de corrupción” .

Cuarto: Jorge Mario Bergoglio es por esencia humilde y austero, desde que fue elegido papa honró a -il Poverello di Asis- al adoptar el nombre de Francisco para su pontificado, quien tenía como ideal colocar a los pobres primero; es sin duda un líder mundial, practicante de la sencillez y enemigo de los excesos, especialmente cuando estas erogaciones son pagadas por el Estado en perjuicio de los pobres.

Un papa que demostró su autenticidad visitando la pobre comunidad de Pacora, dándole espacio a los jóvenes infractores y a los enfermos de VIH alojados en el Hogar Buen Samaritano, dista mucho de nuestros políticos prefabricados, que solo se acuerdan de los ciudadanos votantes menos favorecidos en época electoral y con fines taquilleros.

Quinto: Para los economistas nacionales, quienes deben estar midiendo el éxito de la JMJ en base al ingreso vs. el gasto, tal vez no lo califiquen como favorable. Pero segura estoy de que para los padres de familia de los adolescentes, para la Iglesia y para la comunidad laica, el hecho de que el papa Francisco haya tocado los corazones de cada joven que participó en la Jornada es invaluable, especialmente en esta época en que la tecnología se está robando los valores, la espiritualidad y la solidaridad de nuestra juventud en todo el mundo, y la nuestra no escapa de esta realidad.

Sexto: La unidad de las religiones en Panamá quedó plasmada con la participación de los líderes musulmanes y judíos en esta Jornada, en actos tan contundentes como la acogida de peregrinos católicos en sus mezquitas y sinagogas y en beneficio de la juventud mundial, siguiendo el ejemplo de nuestro maestro.

Jóvenes: hagan líos, pero con sabiduría, fue la frase que volvió a usar su santidad para los jóvenes de la JMJ panameña: “ustedes deben pelear por su vida hoy, son el presente y tienen la tarea de transmitir a otros jóvenes todo lo vivido en esta jornada”.

Tienen el reto de ser ciudadanos activos y cambiar el mundo, ya que los problemas de nuestra sociedad, también son responsabilidad de ustedes -la juventud del papa-. Hoy fueron bendecidos y ojalá lo vivido durante estas dos semanas perdure en sus corazones por el resto de sus vidas, ya que son nuestra esperanza.

Y concluyo con esta reflexión, con la JMJ quedó demostrado que Panamá da para más cuando el gobierno saca sus manos y deja trabajar a los demás.

La autora es abogada

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