Civismo

‘Infantitez’

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El otro día leía sobre el efecto de los antibióticos y la importancia de no interrumpir el tratamiento a riesgo de que las bacterias adquieran resistencia y la infección tome más fuerza.

Las pasadas elecciones fueron, sin duda, en las que menos diputados mantuvieron su curul desde las elecciones de 1994; sin embargo, esta Asamblea parece ser peor que todas las anteriores.

Las malas prácticas que llevaron a los ciudadanos a la indignación, indignación que luego se convirtió en un voto castigo en las urnas, han regresado y con mayor fuerza. A las planillas donde emplean a los familiares, botellas y activistas, ahora se suman exdiputados como “asesores”, los contratos directos, sin licitación, la división de materia para evitar los controles, el impedir las auditorías de Contraloría, los intentos de acaparar espacios de poder en el Ejecutivo, los camarones legislativos, los gritos, la utilización del período de incidencias para hacer denuncias sin ninguna prueba, el blindaje para no ser investigados por casos penales, los intentos por “meterle mano” al presupuesto del Canal mientras afirman que la educación no aporta nada al fisco, la presentación de leyes sin sentido o, peor aún, nocivas para la institucionalidad y para el crecimiento económico. Todas estas malas prácticas regresaron en apenas sesenta días.

Las promesas de transparencia en los discursos inagurales quedan en eso, en meras promesas, mientras perpetúan las malas prácticas y descalifican en el período de incidencias a cualquiera que trate de denunciar sus abusos de poder.

Todo cambia para que nada cambie. Y es que nos quedamos cortos en la tarea, los antibióticos utilizados para acabar con las bacterias fallaron y la infección ha regresado con mayor fuerza.

Ha regresado con más fuerza porque ahora es consciente de su poder. El país que decíamos que tenía un presidencialismo exacerbado, ahora resulta que tiene una Asamblea que le hace contrapeso. Lamentablemente, ese contrapeso no es para mejorar el balance de poderes o para el beneficio de los ciudadanos, sino para el beneficio de muchos diputados y exdiputados que encontraron en la Asamblea un modo de mantenerse, mantener a sus familias y allegados y, en el proceso, aumentar su cuota de poder para garantizar su permanencia en ese órgano del Estado. Todo a costa del bolsillo de los ciudadanos que pagamos impuestos y en detrimento de la calidad de vida del panameño.

“El poder económico ....” gritan para desviar la atención, creando un enemigo imaginario a quien echarle la culpa, mientras siguen robando los recursos del Estado. Y sí, seguramente hay varios empresarios involucrados que han logrado aprovecharse de la política para aumentar sus ingresos de manera desmedida. A todos los que han participado de la corrupción se les debe investigar y juzgar. Esto se logra presentando denuncias, no con gritos y agitando papeles que nunca llegan a las autoridadades. Pero en el caso de los que hoy gritan, precisamente no llegan al Ministerio Público, porque lo que dicen no son más que engendros de mentiras y cuentos inventados con el único propósito de marear a los ciudadanos y desprestigiar a cuanta persona se les ocurra. Se aprovechan para difamar sin pruebas, porque saben que no pueden ser demandados por el blindaje que les da el cargo que ostentan.

Nos quedamos cortos en la tarea, no es solamente no reelegir a los corruptos, necesitamos una nueva generación de políticos, ponerle un límite a la reelección de los puestos de elección, capacitar a los nuevos líderes en Institucionalidad, en principios y valores democráticos, y en transparencia para luego darles la oportunidad a la hora de las elecciones.

Mientras esperamos las próximas elecciones, donde tendremos la oportunidad de terminar la tarea de limpiar la Asamblea, debemos enfrentar dos grandes problemas: la normalización de la corrupción y la resignación ciudadana. Por eso tienen tanto valor las manifestaciones frente a la Asamblea Nacional organizadas por un grupo de jóvenes y la participación ciudadana en todos los espacios que nos corresponden. Solo a través de la presión ciudadana lograremos verdaderos cambios. El paquete de reformas al reglamento interno de la Asamblea presentado por el diputado Juan Diego Vásquez, es un primer paso. Si no le damos la importancia que tiene, si no presionamos para su aprobación, seguirá siendo ignorado y calificado como una total “infantitez”.

De nosotros depende iniciar hoy con los cambios que queremos ver mañana.

La autora es directora de Movin 

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