Cambio climático

Impacto del aumento del nivel del mar en el territorio de Panamá

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Los estudios sobre el aumento del nivel del mar durante el siglo XX indican que este se elevó 14 centímetros. Según Roden, 1963 durante la primera mitad del siglo XX el mar aumentó 8 centímetros en la costa del pacífico panameño, mientras que en el caribe el mar aumentó 7 centímetros. Otros estudios añaden que durante todo el siglo XX y más allá, hasta el 2010, el mar aumentó 16 centímetros en las costas panameñas. El aumento y descenso del nivel del mar ha sido parte de la historia geológica del planeta. Este evento, conocido como “transgresión” (desplazamiento del mar tierra adentro) y “regresión” (retroceso del mar), se fundamenta en estudios y evidencias, los cuales señalan, por ejemplo, que hace 145 millones de años, durante el Cretácico, el nivel de mar estaba a 200 metros sobre el nivel actual. Luego, durante la última era de hielo, descendió 130 metros bajo el nivel del mar actual. Con el posterior deshielo, las cuencas oceánicas alcanzaron los niveles actuales; sin embargo, en el presente, la velocidad del deshielo ha aumentado como respuesta a la industrialización que caracteriza a la época moderna: el calentamiento global.

El calentamiento global no solo derrite el hielo del planeta, aumentando el volumen de estos, sino que, al aumentar la sensación térmica de la atmósfera, el agua de los océanos se expande (dilatación térmica), ocupando estos más espacios. Al ocupar más espacio, los océanos cubren las partes bajas de las costas. De acuerdo con las proyecciones, para fines del siglo XXI, el mar habrá aumentado un metro en comparación al nivel actual. Este aumento del nivel del mar tendrá su mayor impacto para Panamá a partir del 2025. Esto, de acuerdo con los estudios realizado por Cussati en 2010.

¿Cómo impactará el aumento del nivel del mar a Panamá? ¿Cuáles serán las principales áreas afectadas? El mar ya ha ganado territorio en Guna Yala, en isla Bastimentos, en Bocas del Toro, comunidades en las costas de Colón, Puerto Caimito, Punta Chame y Coclé, en el pacífico central. Las consecuencias del aumento del nivel del mar son extensas, comenzando con cambios en la morfología de los entornos costeros, especialmente la plataforma conformada por arena y material sedimentario en la que la acción de las mareas arrastra este material, depositándolo como lodo.

De igual manera, la flora, fauna y poblaciones humanas se verán afectadas por inundaciones, la erosión y la inmersión de las tierras costeras. Aunque la mayor parte de las ciudades y capitales de provincia se localizan en el litoral pacífico, estas se ubican por arriba de los 15 metros sobre el nivel del mar (m.s.n.m.); lo cual disminuye el impacto de este evento. Sin embargo, para las ciudades de Colón y Bocas del Toro, la situación no podría ser la misma.

Esta inevitable transgresión marina pone en juego la disponibilidad del agua de los pozos de las islas habitadas y saliniza los acuíferos costeros, aumentando la vulnerabilidad de la calidad del agua de los acuíferos no estudiados cuantitativamente. Paralelamente, los ecosistemas costeros se modifican lentamente por la alta salinidad y concentración de oligoelementos, afectando su capacidad agrícola. El crecimiento exponencial de la población, el consumismo, el constante cambio de uso de suelo, la deforestación de los bosques de manglar y en ocasiones, la falta de conciencia social juega un papel no positivo a la adaptabilidad y mitigación a los efectos del aumento del nivel del mar, el calentamiento global y el cambio climático.

Es cierto que grandes ciudades, como Londres, New York, Sídney, Buenos Aires, Tokio y otras serán afectadas por el aumento del mar, modificándose los mapas para final de este siglo, ¿Pero Panamá? El istmo ya ha perdido y seguirá perdiendo territorio por este evento, el aumento del nivel del mar no se detendrá, por lo cual hay que educar sobre lo que significa. La generación de hoy, los que tienen la voz y el poder, tienen que perfeccionar las herramientas actuales, construir los modelos para la nación, trabajar junto a los desplazados y los más vulnerables al inminente aumento del nivel de mar y preparar a la población joven para enfrentar estos retos en años como el 2030, 2050 y 2075. Tomar hoy las decisiones correctas es fundamental para poder redireccionar la voz de la conducta ambiental panameña.

El autor es estudiante de doctorado en cambio climático

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