Regulación financiera

En Europa no escampa

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Hace unas semanas, los burócratas inanes de la Unión Europea nos amenazaban con incluirnos en una lista de países no cooperadores en materia de lavado de dinero. La eliminaron, a última hora, pues habrían hecho el papel de hazmerreír con los recientes escándalos de prestigiosos bancos europeos a los que han pillado lavando dinero como si el mundo se fuera a acabar mañana. Queda claro que, sea con propiedades en el Reino Unido o con transferencias bancarias en Danske Bank en Estonia, la lavandería europea sigue funcionando como una máquina bien aceitada. Ese techo europeo ya no tiene vidrio, dejen de tirar piedras.

Por ejemplo, el banco austriaco Raifeissen Bank International, según The Economist de 7 de marzo de 2019, fue acusado de “negligencia grave o aquiescencia” al ser partícipe en el esquema de lavado de dinero transfronterizo de Danske Bank, recibiendo la bicoca de US$634 millones. A nadie le llamó la atención. Business as usual.

Los Estados bálticos (Estonia, Letonia y Lituania), todos miembros de la UE y de la OCDE, tienen problemas serios de lavado de dinero. Reporta Transparencia Internacional que en Letonia han pillado a Trasta Komercbanka y a ABVL (que tuvo que cerrar por estar listado por Fincen de Estados Unidos) blanqueando dinero. Estamos hablando de países más chicos que Panamá en todo: población, sistema financiero, extensión geográfica, producto interno bruto, pero con unos sistemas de lavado de dinero impresionantes. ¿Y qué les dice la OCDE o la UE? Nada. ¿Por qué no los ponen en sus listas discriminatorias o los amenazan como a Panamá? Porque está en su mejor interés echar balones fuera y pintar a las instituciones financieras de América Latina y del Caribe como los más corruptas.

Reporta el diario español El Confidencial de 18 de marzo de 2019 que, luego de las inspecciones realizadas, entre el 1 de octubre de 2018 y 18 de enero de 2019, el Banco de Italia, debido a las deficiencias encontradas en el cumplimiento de la legislación de blanqueo de capitales, había decidido prohibirle la apertura de cuentas nuevas al banco holandés ING. Todo indica que el sistema bancario holandés no está haciendo su labor en forma correcta. El banco central holandés, según reportes de DutchNews.nl, de 26 de septiembre de 2018, ha comunicado que sus bancos son bastante laxos en seguir las regulaciones antilavado y que no están tomando esa responsabilidad seriamente. Palabras mayores. ¿Y la Unión Europea qué dice? Solo oigo grillos.

Ahora le toca a Swedbank de Suecia explicarle a la comunidad internacional cómo es posible que se lavaron, en su sucursal de Estonia (el mismo miembro de la OCDE y de la UE donde Danske Bank lavó billones), unos US$23 mil millones de plata mal habida durante los años 2010 a 2016. Pero lo más penoso es que la encargada de las operaciones del banco en los países bálticos, durante esos años, había sido ascendida a la presidencia ejecutiva del banco sueco. ¿Qué clase de gobierno corporativo tienen los bancos europeos? Guau.

Bloomberg reporta, el 28 de marzo de este año, sobre Swedbank: “El caso refuerza la preocupación de que el lavado de dinero es un asunto mucho más grande de lo presumido al principio, con muchos de los bancos más grandes de Europa implicados en escándalos de dinero sucio”. Jamás me hubiera imaginado una conclusión tan acertada. Jamás. Flipo.

Próximamente, muchas de las críticas hacia nuestro país serán dirigidas a la falta de aplicación de la legislación y a la falta de condenas por los casos de lavado de dinero. Es el sabor del mes. Pero solo hay que recordarles a los zonzos de los organismos europeos que ellos no son muy estrictos. Allá los bancos se salen de los problemas legales pagando multas y nadie va preso. El famoso síndrome de “Too Big to Jail”, nuevamente. Como ejemplo, recordemos que el ING pagó una multa de US$930 millones en Holanda por sus fallos en la política de debida diligencia. En el caso de Swedbank solo han botado a la presidenta ejecutiva y esta fue despedida con un jugoso bono de aproximadamente US$2.4 millones como premio a su labor.

Finalmente, informa la revista inglesa The Week, del 10 de octubre de 2018, que desde el año 2008 un total de 18 de los 20 bancos (90%) más grandes de Europa ha sido multado por delitos de blanqueo de capitales. Todo lo anterior nos lleva a preguntarnos: ¿Qué papel pretende jugar la UE como el supervisor financiero del mundo, si no puede ni regular y ni supervisar a sus propios bancos? Tarados. Ni Messi pateando penaltis tiene ese promedio.

El autor es abogado

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