REFLEXIÓN

Cuidemos nuestra memoria histórica

Temas:

Unidos como estuvimos por más de un siglo a Colombia, en sus distintas fases, siempre por estar el istmo bajo tal escarnio y sometimiento, nunca renunciamos a que de conformidad con las circunstancias que nos fueron favorables nos desatáramos de tan humillantes ataduras en forma definitiva, tal como afortunadamente fue posible con la unión de todos los panameños.

No podemos negar que para bien o para mal nuestra independencia fue facilitada con el apoyo de Estados Unidos, endosado por el interés de apoderarse de gran parte de nuestro territorio y enclavar en él su poder colonial en tanto finalizaba el Canal; sueño inconcluso de Fernando de Lesseps que los accionistas franceses nunca le perdonaron, pese a su enorme prestigio logrado en la construcción del canal de Suez.

He hablado de las circunstancias que permitieron la fundación de nuestro país exponiéndose a toda clase de sacrificios y a los que en justicia han sido reconocidos como héroes de nuestra independencia de Colombia. Hay una sumatoria de eventos que alimentó nuestros sueños independentistas, como el hecho de que el Senado colombiano, cegado por el interés de mantener sus dominios sobre el istmo, rechazó el tratado Herran-Hay y cuando quiso echar paso atrás para rectificar su negativa ya era tarde, porque el Congreso estadounidense puso en marcha su imperio colonial, teniendo al aventurado francés Bunau Varilla con plenos poderes para en nombre de nuestro gobierno firmar un tratado sobre el canal. Tratado que ha quedado registrado en nuestra historia como el que ningún panameño firmó.

Ese tratado para escarnio de nuestro pueblo fue aprobado por ambos gobiernos en los que un “miedo histórico prevaleció” y corría por la columna vertebral de nuestros próceres de 1903.

Ese sometimiento duró por casi un siglo en nuestros gobernantes y por la unidad monolítica de nuestro pueblo el poder colonial enclavado en nuestro territorio terminó. No sería eterno mantener las bases militares extranjeras a la orilla de la vía acuática, con un abusivo gobierno extraño al nuestro, con policías y un gobernador y tribunales judiciales regidos por las leyes de Luisiana, Estados Unidos.

Ese abandono definitivo de un poder extranjero que se dio con los nuevos tratados del Canal, denominados Torrijos-Carter, no fue concedido graciosamente, sino por el contrario, lo osado y el amor a la patria de muchos, principalmente del estudiantado panameño, al que le valió la pena inmolarse teniendo en sus labios y en su alma el poema de Gaspar Octavio Hernández, Canto a la Bandera, y de otros que con sus versos han sembrado mística en nuestra nación.

El autor es abogado y periodista.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

¿Aún no eres suscriptor de La Prensa?

Elija plan de suscripción

Aquí usted podrá elegir uno de nuestros planes de suscripción y disfrutar de los beneficios que le ofrecemos.

Elegir plan