POLÍTICA EXTERIOR

China, una agenda ambiciosa

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Resulta prematuro medir el impacto que tendrán las relaciones con China en términos de costos - beneficios en el posicionamiento logístico hemisférico y mundial. La posibilidad de atraer inversiones hacia áreas estratégicas que reclaman con urgencia el desarrollo económico del país pasa por proyectar al mundo la estabilidad política, seguridad jurídica y crecimiento económico como centro logístico internacional dotado de puertos modernos, conectividad entre ambos océanos y una eficiente ampliación del Canal.

Sería ilusorio pensar que las relaciones con China de por sí van a traer un desarrollo inmediato, cuando se precisa de acuerdos bilaterales en diversos ámbitos aprobados por los parlamentos de ambos países para darle un marco de legalidad a las mismas. Pero también tenemos que ponderar que no somos los únicos atractivos que China tiene en la región. Por ejemplo, en Costa Rica construye una red de carreteras interoceánicas y trenes de alta velocidad que funcionarán como un canal seco. Incluso, el proyecto en estudio de factibilidad para el tren bioceánico, iniciado por China, Brasil y Perú.

La cooperación económica y comercial entre China y Panamá tiene cimientos profundos y una perspectiva halagüeña. Pese a que no existían relaciones diplomáticas hasta hace poco, entre ambos países siempre existió una palpable vinculación en el ámbito empresarial, no solo en la condición de segundo usuario del Canal, sino en el comercio que se desarrolla en la Zona Libre de Colón.

Pero, ¿cómo mejorar el nivel de capacitación de la fuerza laboral panameña para aprovechar ventajosamente las inversiones chinas en áreas estratégicas del país?

Panamá se enfrenta al imperativo de incrementar sus relaciones con la región asiática, cuyas embajadas y consulados podrían promover las ventajas competitivas del centro logístico y su capacidad de distribución hacia la región. El conocimiento empresarial chino es fundamental para incursionar en ese inmenso mercado, por lo que se requiere promover la oferta de servicios marítimos con la apertura de consulados generales de marina mercante en los principales puertos de China.

La conectividad y comunicaciones estratégicas del país necesita ser ampliada y mejorada, para aumentar el tránsito por el Canal y la creación de zonas logísticas y de ensamblajes para atraer también inversión en la industria. Panamá debería incrementar su participación en la cadena de distribución de manufacturas de Asia, en el comercio de partes y componentes de varias industrias regionales. Se necesita preparar mano de obra calificada para la exigente demanda laboral en industrias de ensamblajes que pudieran instalarse en el país.

Ante la falta de conocimientos sobre los beneficios que se puede atraer de la región asiática, se demandará de nuevos institutos técnicos de formación y del Inadeh establecer carreras y programas de capacitación técnica, y el Ifarhu incentivar becas para enviar estudiantes en carreras que ofrecen algunos gobiernos de Asia. El establecimiento del Instituto Confucio en la Universidad de Panamá podrá contribuir a formar recursos humanos con el aprendizaje del mandarín de profesionales y técnicos, que tendrán acceso a puestos remunerados en actividades marítimas y de alta tecnología que se derivaran de inversiones chinas.

Si bien es cierto China está dispuesta a integrar sus ventajas en fondos, equipos, tecnología y capacidad de construcción, Panamá también precisa alentar a las empresas locales a lograr asociaciones con empresas chinas sobre la base del “beneficio mutuo y ganancia compartida”, participando activamente en los proyectos de infraestructura que desarrolla el Estado panameño.

La agenda ambiciosa de política exterior con respecto a China enfrenta el imperativo de preparar sus recursos humanos y en una simbiosis de interés con el sector privado atraer inversiones chinas hacia sectores estratégicos del país, pero al mismo tiempo obliga a diseñar una política migratoria que evite convertir al istmo en una atractiva plaza de trabajo para los extranjeros en menoscabo de los nacionales.

En el radar de la diplomacia económica debe estar la aproximación al foro Asia-Pacífico APEC, que es uno de los mecanismos de cooperación económica más eficientes del mundo, que podría abrir accesos a la cooperación económica y técnica de la experiencia asiática con el desarrollo de recursos humanos para las pequeñas y medianas empresas. Se requiere entonces concitar el respaldo político de China, para facilitar la incursión en APEC en el marco de la moratoria de 2020 como prioridad en la agenda de política exterior panameña, con miras a un acercamiento provechoso a la siempre próspera región de Asia y el Pacífico.

Los intereses de China y Panamá deben reforzar la conexión de las estrategias de desarrollo, convirtiendo la potencialidad en fuerza motriz y la perspectiva en realidad. La visita oficial del presidente Xi Jinping a Panamá en 2018 será un escenario para reafirmar a los inversionistas chinos las ventajas competitivas del centro logístico. El futuro de nuestro desarrollo, más que pronosticarlo, hay que posibilitarlo con relaciones bilaterales de esplendor.

El autor es abogado-analista internacional

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