Evasión fiscal

Cárcel para quien no se deje asaltar

Temas:

El crimen no está en la evasión, sino en la torcida imposición fiscal. Partamos desde lo sensato; que los impuestos son tan legítimos como legítimo sea su uso. Pero cuando los ahorros de ciudadanos productivos son arrebatados por la vía coercitiva, entonces los impuestos pierden toda legitimidad. ¿Cómo es que el deseo de quedarte con el producto de tu ingenio y el sudor de tu frente puede ser visto tan malo como para enjaularte junto con ladrones y asesinos? Y es que cuando los asaltantes se visten con ropajes de autoridad, entonces podremos estar seguros de que lo bueno será visto como malo y lo malo como bueno. Y más siniestro aún es que en adelante el pueblo tomará el torcido andar como “buen ejemplo” a seguir.

Los ciudadanos jamás hemos firmado un contrato que da derechos a las autoridades para cobrar por la vía impositiva sobre servicios que jamás reciben, o reciben de forma deficiente. Qué lindo que todos pudiésemos hacer lo mismo; que cuando el cliente entra por las puertas de nuestro negocio, le ponemos pistola a la cabeza y lo bolseamos.

¿Se ha preguntado el lector acerca de cuáles son las limitantes que tienen los ungidos gobernantes en asuntos impositivos? Si, por ejemplo, mañana quieren subir los impuestos a 70%, ¿qué lo impide? Y esto no es hipotético, ya que se ha hecho en un número de países.

Por otro lado, consideremos que por norma, para que exista un crimen, debe existir una víctima. ¿Cuál es la víctima cuando alguien no paga sus impuestos? Y no solo “cuál”, sino basado ¿en qué derecho natural? Lo lógico y natural es que si tienes un negocio y alguien te llama para alertarte de que piensan asaltarte, procedas a poner a buen resguardo tus ahorros. El problema se da cuando el asaltante es el policía. Uno de los grandes problemas a que se enfrentan los principales ladrones gubernamentales alrededor del mundo es que sus víctimas se mudan a otros países con menos ladrones oficiales y, a través de la historia, Panamá había sido un refugio en contra del asalto oficial. Muy triste que ahora los asaltantes nos estén ganando la partida, asistidos por… mejor ni lo digo.

Si el lector conoce a una sola persona que paga impuestos que no se esmera para pagar lo menos posible, será algo muy curioso. Pocos se sentirán a gusto con la forma de imposición y con el uso que se da a sus ahorros. ¿No habrá mejor forma de lograr los propósitos sociales que alegadamente se persiguen? ¿Cómo saberlo si ni siquiera nos hacemos la pregunta?

Y… ¿acaso el crimen es crimen porque lo han dispuesto diputados? No lo creo. Matar y robar son crímenes, digan lo que digan los “honorables”; esos mismos que dan testimonio a contrario. Esos mismos que se desviven por proteger a los zorros que cuidan el gallinero y no a las gallinas.

¿A algún lector le ha dado por leer el Código Fiscal? ¡No lo hagan!, que podría ser perjudicial para la salud. Y lo peor es que a pesar de semejante malévolo mamotreto, a los mayores evasores les resulta fácil evadir. ¿Acaso no conoce el lector a muchos honorables y otras autoridades que jamás podrían explicar su ascenso meteórico a nivel de Rico McPato? Conozco a empresarios sanos que han engrosado las filas de la pobreza gracias a las vagabunderías del viciado sistema politiquero. Y ni hablar de que el sistema fiscal sirve para perseguir a opositores. Con códigos fiscales tan peregrinos no es nada difícil viciar su uso. Fijémonos cómo fue que en Estados Unidos pescaron a Al Capone.

A fin de cuentas, la evasión fiscal es el crimen de evitar ser víctima de un crimen; y la única manera de aceptar la legitimidad del asalto fiscal es si aceptamos la legitimidad del monopolio de la violencia oficial, tal como el tema de los cupos para taxi. Buena parte de los sindicados por evasión no son sino víctimas del abuso estatal.

El autor es empresario

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

¿Aún no eres suscriptor de La Prensa?

Elija plan de suscripción

Aquí usted podrá elegir uno de nuestros planes de suscripción y disfrutar de los beneficios que le ofrecemos.

Elegir plan