Las navieras

Antítesis de Panamá Exporta

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Se ha estado arengando mucho sobre el programa Panamá Exporta y los supuestos logros alcanzados que redundarían en mayores exportaciones, incluyendo reversar la tendencia del sector agroexportador que ha venido en caída durante los últimos 10 años, principalmente por los envíos al exterior.

Enfatizo “envíos al exterior” porque pareciera que nadie se ha preocupado en pensar que, una vez producido y cosechado el producto, hay que enviarlo al destino, o sea, exportarlo. Aquí es donde se rompe el eslabón de la cadena, pues las navieras destinan irregularmente espacio de carga desde Panamá hacia ciertos destinos según su conveniencia. Claro, es mayor la rentabilidad de un flete originario de un puerto más lejano que desde Panamá. Políticas que no son muy distintas al taxista que dice “no voy”.

El agroexportador siembra, lucha contra la naturaleza, los precios del mercado e insumos, y finalmente, después del ciclo productivo, digamos un año, felizmente cosecha un producto de primera calidad. Tiene contratada la venta de su producción mediante embarques de forma continua todo el año a ciertos mercados, y pide contenedores a las navieras que responden: “Tengo espacio disponible dentro de tres o cuatro semanas”. ¡Waooo!

Y entonces qué puede hacer el productor: ¿Hablarles a las plantas para que no produzcan durante tres o cuatro semanas? ¿Cómo se les explica a los compradores, que a su vez tienen contratos que cumplir, que las navieras no tienen espacio de carga para su destino, siendo Panamá un supuesto centro logístico de clase mundial y teniendo un canal donde convergen las mayores navieras del mundo?

Como si esto no fuera poco, cuando es que deciden asignarle espacio de carga al productor al destino que requiere, entonces eliminan la cobertura del seguro de “demora”, o sea, en las agroexportaciones que son carga perecedera ya eliminaron la cobertura de este riesgo porque tenían muchos reclamos. Dicho de otra forma, que no se hacen responsables por si dejan la carga en el puerto, por si su puerto de trasbordo está congestionado, porque si su barco no para en Manzanillo y sigue de largo; en fin, por un sinnúmero de cosas que no son atribuibles al agroexportador, pero es él quien al final paga los platos rotos, pues si el producto llega en condiciones invendibles a su destino, la naviera simplemente se lava las manos. O sea, las navieras lucrando y el agroexportador perdiendo.

Las preguntas que nos hacemos: ¿Dónde está Panamá Exporta? ¿Será que no se percatan de que también deben enfocarse en las situaciones originarias en Panamá, como la falta de espacio y tratamiento injusto por parte de las navieras? ¿Será que tienen prioridad los viajes al exterior que son más atractivos?

El autor es agroexportador.

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