REUBICACIÓN

Tras cierre de zoo bonaerense, animales siguen enjaulados

El año pasado cerró sus puertas tras funcionar durante 140 años y fue transformado en un parque.

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Los ecologistas se quejan asimismo de que los animales viven en jaulas y sitios cerrados anticuados. Los ecologistas se quejan asimismo de que los animales viven en jaulas y sitios cerrados anticuados.

Los ecologistas se quejan asimismo de que los animales viven en jaulas y sitios cerrados anticuados. Foto por: AP/Natacha Pisarenko

Muchos de los animales están tan habituados a la vida del zoológico que los expertos temen que mueran si son trasladados. Muchos de los animales están tan habituados a la vida del zoológico que los expertos temen que mueran si son trasladados.

Muchos de los animales están tan habituados a la vida del zoológico que los expertos temen que mueran si son trasladados. Foto por: AP/Natacha Pisarenko

Las jirafas fueron encerradas en una estructura estilo islámico y un panda rojo en una pagoda china. Las jirafas fueron encerradas en una estructura estilo islámico y un panda rojo en una pagoda china.

Las jirafas fueron encerradas en una estructura estilo islámico y un panda rojo en una pagoda china. Foto por: AP/Natacha Pisarenko

El rugido de los leones, el bufido de los rinocerontes y el barritar de los elefantes siguen mezclándose con la cacofonía de las bocinas de los buses y el estrépito de los autos que pasan por uno de los sectores más transitados de Buenos Aires.

Un año después de que el zoológico de la capital cerrase sus puertas tras funcionar durante 140 años y fuese transformado en un parque, cientos de animales siguen enjaulados, y en un ruidoso limbo.

El gobierno de la ciudad prometió en julio del año pasado que reubicarían a la mayoría de los mil 500 animales del zoológico en santuarios de Argentina y el exterior, pero todavía no se ha acordado nada.

Y un nuevo proyecto maestro anunciado el martes sigue sin aclarar cómo piensan hacerlo.

Los animales enfrentan un menor estrés porque se redujo la cantidad de visitantes permitidos.

Muchos de los animales están tan habituados a la vida del zoológico que los expertos temen que mueran si son trasladados, incluso si los sueltan en reservas de animales.

Los ecologistas se quejan asimismo de que los animales viven en jaulas y sitios cerrados anticuados, considerados inhumanos en los tiempos modernos, y afirman que el nuevo proyecto municipal no dice cómo se va a mejorar su situación.

“Esto está mal y va para peor”, declaró Claudio Bertonatti, ex director del zoológico y quien trabaja como consultor de la Fundación Azara, una organización no gubernamental.

“Está todo dado para que el Arca de Noé naufrague”.

El zoológico fue inaugurado en 1875 en lo que era un tranquilo barrio suburbano, pero hoy se encuentra en el medio de una zona urbana llena de avenidas muy concurridas y de “colectivos” (autobuses) que pasan a toda velocidad cerca de los animales.

El primer director decidió que los animales debían ser alojados en edificios que reflejasen sus países de origen.

Se construyó una réplica de un templo hindú para los elefantes asiáticos.

Las jirafas fueron encerradas en una estructura estilo islámico y un panda rojo en una pagoda china.

Muchos de esos edificios se encuentran todavía en el predio de 18 hectáreas, pero necesitan reparaciones.

Cuando el alcalde Horacio Rodríguez Larreta anunció el cierre del zoológico el año pasado, dijo que los animales eran un “tesoro” y que no podían permanecer en cautiverio entre tanto ruido y contaminación.

Desde entonces fueron liberados algunos cóndores y unos 360 animales rescatados de contrabandistas fueron enviados a otras instituciones.

Pero ni un solo animal propiedad de la municipalidad fue transferido.

Las autoridades municipales dicen que el proceso resultó más difícil de lo que esperaban.

Se tuvo que promulgar una ley para fijar estándares y autorizar los traslados.

No fue sino hasta hace poco que contrataron a un gerente de conservación para que arme un plan que determine cuáles especies pueden ser incorporadas en el marco de proyectos de conservación.

Pero no está claro cuántos de los animales pueden soportar el traslado ni quiénes estarían dispuestos a aceptarlos.

"Sabíamos que iba a llevar tiempo," dijo Rodríguez Larreta en una conferencia de prensa frente al estanque en donde los flamencos rosados nadaban en el antiguo zoo.

"Acelerar el proceso de traslado de los animales, lo único que hace es ponerlos en riesgo. Así que nos vamos a tomar todo el tiempo que sea necesario”, dijo, y señaló que algunos ejemplares tal vez deban permanecer en sus encierros debido al alto riesgo de transferirlos.

Utilizando diapositivas, Rodríguez Larreta y el ministro de Modernización, Innovación y Tecnología, Andy Freire, presentaron un plan que muestra un diseño mejorado y la ampliación de las zonas verdes del parque, que aumentarán de las 10.9 hectáreas actuales a 13.5.

Freire dijo que se prevé que muchos de los animales compartan “zonas controladas” en lugar de jaulas y se utilizarán límites naturales, como piedras y fosas, en lugar de rejas para separar a los animales que no pueden compartir un área.

Las representaciones arquitectónicas también incluyen espacios culturales y recreativos, y un futurista centro interactivo llamado el faro de la biodiversidad.

Pero los detractores se quejan de que el plan se enfoca a largo plazo, con ambiciosos diseños arquitectónicos que dan prioridad a la expansión de áreas verdes, pero que carece de un proyecto detallado para los animales existentes.

Una coalición de una docena de ecologistas y de agrupaciones de veterinarios difundió el 28 de abril una carta en la que exhortaron a las autoridades a que digan qué animales se quedarán permanentemente en el parque y en qué condiciones.

Agregó que los únicos cambios que se han hecho desde el cierre del zoológico son “la modificación del nombre, el aumento del costo de la entrada, la clausura de sectores y el aumento de la cantidad de personal sin que esto impacte en mejores condiciones para los animales”.

Los animales enfrentan un menor estrés porque se redujo la cantidad de visitantes permitidos.

Ahora se admiten 2 mil personas diarias, comparado con las 10 mil de antes. Y no hay acceso a algunos hábitats de los animales.

Una mañana reciente, Garoto y Porota, una pareja de hipopótamos grises, nadaban cerca de la orilla en su laguna y abrieron sus bocas enormes, mostrando sus dientes, mientras Guille, su cachorro, merodeaba en las oscuras aguas del estanque.

En otro sector cercado, las jirafas Shaki y Buddy y su cachorrito Ciro sacaban sus largas lenguas para beber agua en recipientes de plástico amarillo ubicados en un techo.

Sandra, la orangutana, estaba cautivada por el césped instalado hace poco en su sector.

Se hizo famosa en todo el mundo cuando un juzgado argentino dijo en el 2014 que tenía los mismos derechos legales que los humanos. Ya no es exhibida.

El gobierno de la ciudad “no ha agrandado los recintos. Hay cambios de infraestructura menores, pero hay un deterioro absoluto. Y por supuesto que los animales sufren”, expresó Juan Carlos Sassaroli, un veterinario que en el pasado trabajó en el zoológico.

“Lo que queremos es que el zoológico sea un instrumento de conservación. Que no sea un parque para caminar perros, porque ya tenemos eso”, agregó. 

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