En la plaza de San Pedro

Papa Francisco canoniza a 30 mártires brasileños asesinados en el siglo XVII

Los sacerdotes canonizados este domingo fueron los primeros mártires de Brasil, asesinados por indios y soldados holandeses durante dos matanzas en 1645 en Cunhaù y Uruaçu. 

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Los mártires beatificados en 2000 por Juan Pablo II, murieron atrozmente, algunos con los corazones arrancados tras padecer torturas y mutilaciones, según los historiadores. Los mártires beatificados en 2000 por Juan Pablo II, murieron atrozmente, algunos con los corazones arrancados tras padecer torturas y mutilaciones, según los historiadores. Expandir Imagen
Los mártires beatificados en 2000 por Juan Pablo II, murieron atrozmente, algunos con los corazones arrancados tras padecer torturas y mutilaciones, según los historiadores. AFP/Tiziana Fabi

El papa Francisco canonizó este domingo 15 de octubre a 35 personas, de ellas 30 mártires asesinados en Brasil en el siglo XVII por calvinistas holandeses, tres adolescentes mexicanos convertidos en el siglo XVI, así como a un español y un italiano.

La misa, con el tradicional rito de canonización, en la que el papa Francisco pronunció una homilía, fue seguida en la plaza de San Pedro por unos 35 mil fieles.

Estas canonizaciones son el reflejo de la sangrienta historia de la evangelización en América Latina, que en el estado brasileño de Río Grande se inició en 1597 con los misioneros jesuitas y los sacerdotes llegados del reino católico de Portugal.

Pero en las décadas siguientes, la llegada de holandeses calvinistas generó persecuciones contra los católicos.

Los sacerdotes André de Soveral y Ambrosio Francisco Ferro, y sus 28 compañeros laicos –entre ellos un francés– canonizados este domingo fueron los primeros mártires de Brasil, asesinados por indios y soldados holandeses durante dos matanzas en 1645 en Cunhaù y Uruaçu.

Estos mártires, hombres, mujeres y niños, beatificados en 2000 por Juan Pablo II, murieron atrozmente, algunos con los corazones arrancados tras padecer torturas y mutilaciones, según los historiadores.

Los nuevos santos mexicanos Cristóbal, Antonio y Juan, adolescentes asesinados a causa de su fe entre 1527 y 1529, habían recibido una formación de los primeros misioneros franciscanos llegados de España.

El joven Cristóbal intentó convertir a su padre, que lo mató –tenía el joven 13 años– a bastonazos cuando volvía de la escuela franciscana. Antonio y Juan, nacidos también en el centro de México, aceptaron acompañar como intérpretes en 1529 a misioneros dominicanos a la región de Oaxaca, en el sur de México.

Los dos muchachos murieron a manos de los indios, cuando ayudaban a los misioneros a destruir representaciones de ídolos de los indígenas. También fueron canonizados un italiano y un español.

Faustino Miguez (1831-1925), nacido en Galicia, en el noroeste de España, dedicó su vida a la enseñanza. El italiano Luca Antonio Falcone (1669-1724), fue un sacerdote itinerante que recorrió el sur de Italia. Fue beatificado en 1825.

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