Si Martinelli es llamado, deberá comparecer

El ordenamiento jurídico italiano considera la ausencia reiterada e injustificada de un testigo como un delito de desobediencia, particularmente grave en el caso de ciudadanos con pasaporte de este país, como es el caso de Martinelli.

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ROMA, Italia. -El presidente de la República de Panamá Ricardo Martinelli, tendrá la obligación de comparecer en el juicio por corrupción internacional y de responder de forma oral, directa, y concreta a las preguntas que se le formulen, si los abogados defensores de los imputados, Valter Lavítola y Paolo Pozzessere, o la fiscalía del tribunal de Roma deciden citarle como testigo, según fuentes jurídicas solventes consultadas por La Prensa.

En caso de imposibilidad de presentarse, los testigos citados deberán comunicar la causa al tribunal de Roma, que no eximirá de la comparecencia, sino que, en todo caso, señalará nueva fecha. 

De hecho, el ordenamiento jurídico italiano considera la ausencia reiterada e injustificada de un testigo como un delito de desobediencia, particularmente grave en el caso de ciudadanos con pasaporte de este país, como es el caso de Martinelli.

A este respecto, el abogado de Valter Lavítola, Maurizio Paniz, ha explicado por teléfono a La Prensa que las autoridades judiciales italianas se harían cargo de los gastos de desplazamiento si retuvieran imprescindible la comparecencia del presidente Ricardo Martinelli, o de funcionarios panameños.

Paniz ha matizado que estudia la lista de testigos que presentará en el juicio, sin haber decidido todavía cuáles. Sin embargo, ha aclarado que la fiscalía o el colegio de jueces podrían considerar oportuno para esclarecer los hechos delictivos la declaración de Martinelli, o de algún funcionario del gobierno panameño porque aparecen implicados de forma directa en el escándalo según el sumario judicial.

LAVÍTOLA, TRASLADADO A LA CÁRCEL DE ROMA

Paniz ha confirmado a este periódico que la Fiscalía de Roma ordenó el traslado del que fuera el intermediario entre Italia y Panamá, de la cárcel Poggioreale a la cárcel Rebbibia de Roma, donde cumple condena de por malversación de fondos públicos y extorsión.  

Este traslado se produjo poco después de la detención de Federica Gagliardi, la “dama bianca”, en el aeropuerto romano de Fiucimino con 24 kilos de cocaína purísima proveniente de Venezuela.

La justicia italiana ha establecido una operación conjunta entre la DDA, Dirección de Distrito Antimafia, y los fiscales de Nápoles que investigan los viajes de Valter Lavítola a Panamá desde el 2009 para esclarecer los indicios que apuntan a una operación de tráfico internacional de estupefacientes en la que estarían implicada la mafia calabresa y narcotraficantes sudamericanos.

Preguntado por el traslado de Lavítola y su relación con la investigación de “dama blanca de la cocaína”, Paniz ha alegado “exigencias de la defensa”, que se concretan en evitar que sus abogados tengan que trasladare regularmente a Nápoles para verse con su cliente.

PANIZ, EL BERLUSCONIANO DE LOS ALPES

El nuevo abogado de Valter Lavítola, Maurizio Paniz, de presencia decimonónica y facciones enjutas, nació en Belluno, zona alpina fronteriza de la región de Véneto en Italia emplazada a unos 80 km al norte de Venecia.

Paniz es uno de los abogados más ricos de Italia con un imperio inmobiliario y una renta anual de 1.38 millones de dólares. Cuando se citó con esta periodista en la barroca Galería Colonna, en el centro de Roma se escudó tras escuetas respuestas para no dar información o darla condicionada por sus intereses.

Desde 2008 forma parte de la tenaza defensiva de Berlusconi. Mientras los abogados del ex primer ministro actuaban en los tribunales, Paniz ejercía su presión en el parlamento italiano.  

El más conocido de sus proyectos de ley, del que fue relator, pretendía reducir el tiempo de prescripción de determinados delitos, algo que beneficiaba directamente a Berlusconi en los procesos por corrupción, fraude fiscal, abuso de poder e inducción a la prostitución de menores.

En su afán por crear una dinastía berlusconiana promovió que Marina, hija de Berlusconi, se erigiera sustituta de su padre como presidente y primer candidato del partido, Forza Italia. 

Defendió a Berlusconi en la Cámara de los Diputados ante la acusación de inducción a la prostitución de menores, delito por el que ha sido condenado en primera instancia a 7 años de cárcel e inhabilitación perpetua para ejercer cargos públicos

Como miembro de la comisión de justicia fue el principal opositor a la ley de interceptaciones telefónicas que ordenan los jueces y sin las cuales hubiera sido prácticamente imposible que los fiscales investigaran la corrupción internacional en Panamá.

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