La última palabra

¡Fuera la razón!

Aquelarre. Azufre. Parada octubrina, tiempo de brujas. Tufo a oclocracia. Cuando agoniza aquel periodo democrático reimplantado bajo la caricia de la tanqueta gringa.

Oclocracia es la forma de gobierno regida por la multitud. Sin organización o unidad. En la oclocracia decide quien grita más fuerte. Si hay un lugar en modo gritando es la Asamblea. Compren micrófonos. Todo no es para planilla de dinero público de la que no rinden cuentas.

En Las Garzas no se grita, a diferencia del Palacio Justo Arosemena (donde cada día ese nombre se profana). Si Justo viviera, habría aquelarre contra él. Nito, pon las barbas en remojo. (El Quijote habla de barbas).

Aristóteles, Pericles, Sartori, Juvenal, Shakespeare, Lope de Vega, Ortega o Tocqueville advierten de un peligro para la democracia popular: el interés de los oclócratas que ejercen el poder para mantener dicho poder de forma corrupta, buscando una ilusoria legitimidad en el sector menos instruido y menos favorecido: muchedumbre, chusmerío.

El guiño en el actuar es volcarse hacia esa muchedumbre –para los griegos, incluso los antiguos, el oclos- con fines manipuladores. La oclocracia ocurre cuando el pueblo pasa a ser plebe, una voluntad viciada, confusa, irracional, basada en las supersticiones y en el oscurantismo. ¡Abajo el método científico! ¡Fuera la institucionalidad! Abrir la puerta al líder mesiánico. Al Chávez, al oclócrata, por la derecha, la ultra, la izquierda o el centro, o una colcha, sancocho. La tuya.

Se consigue mediante acciones demagógicas, apelando a los sentimientos más bajos y no a la razón. ¡Fuera la razón y la sensatez! Se fomenta el miedo, el fanatismo y se prometen resultados inalcanzables. Promesas vanas. Serán las del Juicio Final. Dios no consuele, sea confesados o no.

Se emplea técnicas de oratoria y retorica para el control de la población. Medios de comunicación son un punto clave para lograr sus propósitos. La materia es con desinformación y postverdad, como enseña el maestro Trump.

Consulta al calce: ¿de dónde salió la foto del doctor Castillero Hoyos desnudo en su apartamento? ¿Quién la metió en el más famoso expediente? ¿ Made in Pinchazolandia?

Diputado chepano-santeño, por amistad, lanza encomiable no en el aquelarre. Es CD, pero actúa como llanero solitario. Reza por él.

Trump huele a oclócrata y su vecino Obrador también, que adopta decisiones con cabildos a mano alzada con sus masas compinches. La oclocracia se cargó a Galilei por revelar la verdad del Universo. Una flor sobres las bellas mujeres de Salem. Y las lapidadas por acusación de adulterio en naciones del Medio Oriente.

El fin es la conquista y mantenimiento de un poder político personal o de grupo, mediante la acción demagógica en sus múltiples formas: se apela a emociones irracionales y miedos (como la promoción de discriminación, fanatismo y sentimiento ultranacionalista).

La legitimidad que otorga el pueblo está corrupta, pasando el poder del campo de los políticos al campo de los demagogos.

Cohabitan en el último trimestre en nuestro país dos modelos: el demócrata clásico, con énfasis en la plutocracia y manejo pragmático de la economía, y el oclócrata, emergente. Ni sé que sucederá cuando esos trenes dejen de amagarse y deban compartir el mismo riel, incluso el del presupuesto público.

El autor es catedrático 

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