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Una ola femenina se toma las instituciones económicas

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Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional. Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional. Expandir Imagen
Christine Lagarde, directora del Fondo Monetario Internacional.

Desde el FMI hasta el Banco Mundial, pasando por la OCDE y los grandes bancos, las mujeres han accedido a puestos clave de economistas en jefe en el último año, pero la tendencia debe fortalecerse aún más para lograr la paridad.

“Es un progreso que las mujeres sean nombradas para puestos de economistas en jefe de grandes organizaciones internacionales o nacionales”, explicó a AFP Laurence Boone, quien asumió la primavera pasada el cargo de economista en jefe de la OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos).

Boone forma parte de la ola de mujeres elegidas para ocupar posiciones estratégicas hasta entonces monopolizadas por hombres, junto a la estadounidense Gita Gopinath en el FMI (Fondo Monetario Internacional), la griega Pinalopi Koujianou en el Banco Mundial, y recientemente la polaca Beata Javorcik en el Banco Europeo para la Reconstrucción y Desarrollo, que asumirá en septiembre.

La danesa Michala Marcussen, que se erige casi como pionera por haber sido nombrada en septiembre de 2017 por la Société Générale, uno de los principales bancos europeos, dijo que “estos nombramientos son una señal para las mujeres jóvenes de que también pueden triunfar en estas organizaciones”.

Para Sylvie Matelly, subdirectora del Instituto para las Relaciones Internacionales y Estratégicas, no hay duda: “el viento está cambiando de dirección”.

“Incluso los países más conservadores en este tema no escapan a la necesidad de dar más espacio a las mujeres en la política, en la dirección de los negocios, en las principales instituciones nacionales e internacionales”, dijo.

La española Arancha González, que dirige el Centro de Comercio Internacional, una agencia conjunta de la Organización Mundial de Comercio y la ONU con sede en Ginebra, está convencida de que detrás de esta moda hay algo más profundo. “Hay algo que va más allá de lo puramente cosmético. La diversidad es fuente de riqueza y permite una economía más fuerte, rendimientos más generosos y otra forma de llevar a cabo políticas económicas”, explicó, basando su argumento en un informe del FMI de 2016.

La directora del FMI, Christine Lagarde, también hizo referencia a este documento en un artículo publicado en un dosier del FMI titulado “Un imperativo global”, dedicado a las mujeres y el crecimiento.

Sin embargo, la igualdad en el mundo económico está aún lejos, señaló Boone.

“Muchos análisis recientes, que se discutieron en la conferencia de la Asociación Económica Americana, demostraron que la diversidad sigue siendo baja en las profesiones económicas”.

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