CARIDAD

Una familia SOS para la juventud panameña

Aldeas Infantiles SOS cumple en 2019 siete décadas siendo el nuevo hogar que que muchos niños y jóvenes necesitaban luego de atravesar adversidades.

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Las casas en Aldeas Infantiles SOS intentan replicar el ambiente de un hogar con las prácticas del respeto y el entendimiento. Las casas en Aldeas Infantiles SOS intentan replicar el ambiente de un hogar con las prácticas del respeto y el entendimiento. Expandir Imagen
Las casas en Aldeas Infantiles SOS intentan replicar el ambiente de un hogar con las prácticas del respeto y el entendimiento. Ana Rentería

Ningún niño puede crecer bien si no está rodeado del amor de una familia.

El filántropo austríaco Hermann Gmeiner creía en esta frase y hace 70 años vio convertirse en realidad un sueño: que los niños que habían quedado sin padres como secuela de la Segunda Guerra Mundial, tuvieran un lugar a dónde ir en el que fueran tratados con dignidad y sintieran, de nuevo, el calor de un hogar.

Así nació en Imst, Austria el primero de los albergues de Aldeas Infantiles SOS, siempre con el concepto de recrear, dentro de lo posible, un ambiente que propicie el normal desarrollo de un niño, niña o joven, luego de alguna experiencia complicada.

Desde entonces Aldeas Infantiles SOS se ha esparcido por el mundo y en Panamá funciona desde hace 37 años, para velar por el derecho que tienen los niños y jóvenes de vivir en un entorno de amor, seguridad y respeto, apunta Meylín Hernández Ying, directora nacional de Aldeas Infantiles SOS en Panamá.

En Panamá diariamente se registran más de 2 mil casos de abusos variados contra niños y jóvenes y en la mayoría de los casos tienen que ser separados de sus familias por una medida de protección, según estadísticas de la Secretaría Nacional de Niñez, Adolescencia y Familia; mientras que el Ministerio Público registró poco más de 4 mil denuncias de abuso en 2018 y mil 513 fueron por violación.

Son cifras que mantienen muy viva la misión de iniciativas como la de Gmeiner.

Hernández Ying comparte más detalles del trabajo que realiza Aldeas Infantiles SOS y los retos que se acercan tras 70 años de experiencias.

¿Qué casos manejan en Panamá?

Cuando empezó Aldeas Infantiles SOS hace 70 años, atendía a niños y jóvenes que quedaban huérfanos, sin más nadie en la vida, pero ahora se manejan más casos. De hecho, la mayoría de los niños o jóvenes en las aldeas tiene familia.

¿Cuáles son los principales motivos en Panamá que provocan que un niño o joven tenga que ir a un albergue?

Por distintos tipos de violencia, negligencia de sus padres o abusos; son removidos de su familia a través de las medidas legales y son llevados por el Estado a los albergues. Aldeas Infantiles SOS es el único que trata de crear un entorno lo más parecido a una familia, para que los chicos crezcan.

¿Cuántos niños y jóvenes tienen en sus aldeas ?

En Panamá trabajamos con aproximadamente 475 niños en nuestros albergues en ciudad de Panamá, Penonomé, Coclé; David, Chiriquí y Colón; pero no todos viven en los albergues, algunos se han logrado reintegrar a sus familias luego de que éstas superaran algún momento de adversidad. Siempre mantenemos esta esta cifra promedio de casos, por motivos de presupuesto.

¿Cómo es la vida dentro de los albergues?

En cada albergue tenemos entre 10 y 12 casas y en cada una de ellas viven siete niños, niñas o jóvenes acompañados de una figura materna, quien se encarga del cuidado de los chicos. Ellas, las "tías", como les llamamos, están con ellos las 24 horas y hacen de todo: los levantan para ir a la escuela, los cuidan si tienen fiebre, los acompañan en Navidad, etc.

Cuando los chicos crecen y se van al cumplir la mayoría de edad, ocurre algo hermoso: regresan en fechas especiales como Navidad o Año Nuevo o cuando se gradúan a saludar y pasar tiempo con la persona que lo crió.

Además de dormir en una cama y comer sanamente, los niños reciben el cariño de sus tutores legales. Expandir Imagen
Además de dormir en una cama y comer sanamente, los niños reciben el cariño de sus tutores legales. Ana Rentería

¿Qué pasa con ellos cuando salen del albergue?

Tenemos programas de seguimiento, que los ayudan a prepararse para que continúen su vida cuando cumplen la mayoría de edad.

Hay chicos ‘egresados’ de Aldeas Infantiles SOS que han ganado becas deportivas para estudiar o competir en Estados Unidos. Hay pilotos, chefs, otros trabajan en bancos, hubo un deportista que se destacó en atletismo, uno nos representó en Olimpiadas Especiales en Emiratos Árabes Unidos, etc.

Tenemos muchos casos de éxito que, estoy segura, se deben a que los chicos crecieron en un ambiente familiar, eso les facilitó el camino.

¿Cuanto cuesta mantener a los 475 chicos? ¿De dónde sale el presupuesto para cubrir las necesidades?

Necesitamos un presupuesto de 3 millones de dólares para suplir todas las necesidades primordiales; antes casi todo el presupuesto venía de donantes internacionales y solo había que ejecutar, pero se han visto en la necesidad de recortar el presupuesto en casi 1 millón de dólares y hemos tenido que empezar a salir a la calle y buscar opciones para completar el presupuesto.

Estamos vendiendo bolsas reutilizables, paraguas, pulseras y otros productos. También nos llegan muchas donaciones de comida, de útiles escolares, de ropa. Toda ayuda es bienvenida.

La idea es que cada albergue de Aldeas Infantiles SOS en todo el mundo, sea autosostenible a partir de 2030. Es un gran reto.

¿El Estado aporta un porcentaje al presupuesto?

El Estado nos aporta el equivalente a 1 dólar por cada niño o joven, dentro de nuestro presupuesto. Por eso es que debemos salir a tocar puertas para continuar con nuestro trabajo.

¿Cómo pueden las personas ayudar a las Aldeas Infantiles SOS?

Como trabajamos con niños y jóvenes, el voluntariado es controlado, pero hemos recibido a personas que, por ejemplo, vienen y dan una clase general de matemáticas a los chicos. Con el presupuesto limitado que tenemos, hay que ver prioridades, como ocurre en toda casa de Panamá: primero comemos, nos vestimos, luego vamos a al escuela y vemos cuánto nos quedó para divertimos. Por eso, cuando me dicen: "quiero ayudar, ¿cómo hago ? " les digo que les pague una salida al cine o algo por el estilo a los chicos de alguna de las casas, siempre supervisados, y así ayudar a cumplir con la parte del entretenimiento y esparcimiento.

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