Sed por ´audio libros´ nacionales

Permiso de autores y falta de voluntarios obstaculizan la creación de libros en formato sonoro en Panamá.
Antonio Sánchez escucha, en la biblioteca del patronato Luz del Ciego, un CD con el contenido de la obra ‘El conde de Montecristo’. LA PRENSA/Iván Uribe. Antonio Sánchez escucha, en la biblioteca del patronato Luz del Ciego, un CD con el contenido de la obra ‘El conde de Montecristo’. LA PRENSA/Iván Uribe. Expandir Imagen
Antonio Sánchez escucha, en la biblioteca del patronato Luz del Ciego, un CD con el contenido de la obra ‘El conde de Montecristo’. LA PRENSA/Iván Uribe.

En el sótano de la biblioteca Simón Bolívar, en donde funciona la sección para ciegos, Roxana Alemán, su bibliotecóloga, recibe diariamente a estudiantes no videntes que buscan los mecanismos para hacer frente a sus necesidades de aprendizaje, en este caso transcribir material de estudio al braille o la más novedosa propuesta, convertir los escritos en voz.

En los archiveros de esta biblioteca reposan 2 mil libros audibles de variados temas, pero Alemán reconoce que hay pocas obras de autores nacionales.

Admite que son contados los escritores panameños que han autorizado que sus obras sean transferidas al audio.

El presidente de la Asociación de estudiantes y egresados ciegos de la Universidad de Panamá (Aecup), Ricardo Jaén, percibe el derecho de autor y el interés comercial de las editoriales como los principales obstáculos para poder hacer accesible la literatura nacional a la comunidad con discapacidad visual. “Sin el consentimiento del autor no se pueden pasar las obras a la narrativa oral y documentarla en un formato audible”, acusa.

Otra de las necesidades es contar con personal que invierta horas en la lectura de las obras. En ese sentido, Alemán dispone de ocho voluntarios, estudiantes universitarios todos, que donan cuatro horas a la semana para hacer realidad con su voz el proyecto.

En tanto, el patronato Luz del Ciego lanzó en septiembre de 2013 una campaña en internet para captar a voluntarios que donaran su tiempo y su voz para actualizar los contenidos de los anaqueles. Con tristeza, Marissa Martínez, la bibliotecaria del patronato, confiesa que la iniciativa no prosperó. No hubo interesados.

Los organizadores tienen la idea de que las personas videntes no están conscientes de que privar a los ciegos de leer obras nuevas o variadas, les trunca sus posibilidades de recreación y el de poder entablar una conversación en un momento dado, así mismo les triplica las dificultades para estudiar en la escuela o una carrera universitaria.

Otra iniciativa en el tema es la impulsada desde 2009 por el Ministerio de Gobierno, en conjunto con la Secretaria Nacional de Discapacidad (Senadis), mediante el proyecto “Mi voz para tus ojos”, en la que mujeres presas se dedican a la lectura y creación de cuentos nacionales.

Sin embargo, Alemán asegura que los contenidos que han sido entregados a la biblioteca no han abarcado los referentes a libros de autores nacionales.

Escenario Legal

La pobre cantidad de libros en formato de voz no es solo una situación que aqueja a la comunidad de ciegos en Panamá, también sucede en el resto del mundo.

Precisamente el año pasado, bajo la consigna “Hambre de lectura”, la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual (OMPI) tuvo la iniciativa de crear el tratado de Marrakech mediante el cual se espera tender un puente con los autores para que estos masivamente permitan que sus obras estén disponibles en audio, para personas con discapacidad visual.

El tratado celebrado en Marruecos y que contó con el impulso del cantante estadounidense ciego Stevie Wonder, tiene entre sus preceptos instar a que las bibliotecas especializadas en servicios a los individuos con discapacidad visual, intercambien sus obras.

Con la aceptación expresa de este tratado se beneficiarán 314 millones de personas ciegas que, estima la Organización Mundial de la Salud, viven en el mundo.

El argumento que persiste para llegar a su consolidación el tratado de Marrakech, es que menos del 5% de los libros están adaptados a formatos para el aprovechamiento de las personas con discapacidad visual, de acuerdo con una investigación realizada por la Unión Mundial de Ciegos.

A LA ESPERA

Durante la reciente Feria Internacional de Libro de Panamá, el tratado de Marrakech fue abordado en el IX seminario nacional sobre derecho de autor, y los expertos señalaron que, pese a los avances alcanzados en un año, la ratificación del tratado en varios países sigue pendiente.

“El tratado de Marrakech fue firmado por Panamá el 28 de junio de 2013, pero aún no ha sido ratificado por el Órgano Legislativo y, por ende no tiene valor de ley” explica Jaén.

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