ESTUDIO

Océano de microplásticos

Estudios científicos que se realizan en Colombia y Panamá están midiendo la presencia del plástico desintegrado en pequeños fragmentos en ecosistemas marinos y costeros y su impacto en el ambiente y la salud.

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En Panamá hay iniciativas para fomentar el cuidado del ambiente como el Mes de los Océanos, en septiembre. En Panamá hay iniciativas para fomentar el cuidado del ambiente como el Mes de los Océanos, en septiembre. Expandir Imagen
En Panamá hay iniciativas para fomentar el cuidado del ambiente como el Mes de los Océanos, en septiembre. Archivo

En cada litro de agua marina superficial se pueden encontrar, en promedio, 8 mil 300 partículas de microplástico y en cada metro cuadrado de playas y costas hay mil 300 fragmentos, según una reciente investigación desarrollada en 38 puntos del Pacífico y Caribe colombiano por el Instituto de Investigaciones Marinas y Costeras (Invemar) de Colombia, estadísticas que funcionan como referencia para la región.

Los resultados del estudio los compartió el biólogo e investigador colombiano del Invemar, Ostin Garcés, durante su presentación “Residuos plásticos en ecosistemas marinos y costeros de Colombia” en el foro “Del Plástico al Micro plástico: impactos y prevención de la contaminación” hace unos días en Panamá.

Las mayores concentraciones de microplástico se registraron en zonas de Cartagena y Santa Marta, en donde actividades como el turismo se desarrollan en gran medida. “Las cantidades de microplástico en el ambiente están muy vinculadas con el tamaño de la población de la región”, destaca Garcés.

En Panamá se realiza desde 2017 un estudio similar a cargo de investigadores de la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP), que de momento ha registrado, por ejemplo, un promedio de mil partículas de microplástico por metro cuadrado en las playas de Gobea, Colón.

En ocasiones hay mucho foam fragmentado, elevando las cifras de microplásticos, que también pueden variar si la toma de la muestra se realiza en temporada seca o en la estación lluviosa, detalla Denise Del Valle, investigadora principal del estudio de microplásticos en agua y sedimentos en Panamá y Colón.

Del Valle comparte más detalles de su trabajo: “El microplástico es el que mide de 5 milímetros para abajo y luego están los nanoplásticos. La basura plástica llega a los océanos y posteriormente se convierte en microplásticos, un proceso que ocurre rápidamente, contrario a lo que se creía, que se necesitaban 100 o 500 años; las condiciones del Trópico y otros factores parece que ayudan a fragmentar más rápidamente el plástico. En el Caribe estoy encontrando más fragmentos de plástico, predomina el blanco porque es el menos atractivo para los animales porque parecen conchas; microplásticos de colores aparecen, pero en cantidad menor. A estos pequeños pedazos de plástico se adhieren sustancias contaminantes para la salud, aditivos químicos –existen más de 400– y cambian las propiedades del plástico, haciéndolo más maleable o más rígido”.

El microplástico es el que mide de 5 milímetros para abajo (en la imagen), y luego están los nanoplásticos. El tema está en estudio por investigadores de la UTP. Expandir Imagen
El microplástico es el que mide de 5 milímetros para abajo (en la imagen), y luego están los nanoplásticos. El tema está en estudio por investigadores de la UTP. Cortesía

Todo este microplástico es consumido por los animales marinos y así entran en la cadena alimenticia que llega hasta los humanos, que terminan consumiendo peces que han ido acumulado los contaminantes, dice Garcés.

La situación de los plásticos y microplásticos es un gran problema, difícil de resolver, que se debe empezar a atender, y lo primero que hay que hacer es evitar que siga entrando más basura a los océanos, resume Del Valle.

Se requieren acciones regionales y globales, acota Garcés, porque el plástico recorre todo el planeta gracias a las corrientes marinas. Es necesario tratar adecuadamente las aguas residuales (grandes fuentes de microplásticos), contar con un eficiente manejo de residuos (no quemarlos, enterrarlos o, peor, depositarlos directamente en el agua) y generar conciencia sobre el daño que produce el microplástico.

La reciente puesta en marcha de la Ley No. 1 de 19 de enero de 2018 que prohíbe el uso de bolsas de polietileno, y otras medidas que se discuten en la Asamblea Nacional, como la destinada a reducir el consumo de plásticos de un solo uso, aquellos que se usan por poco tiempo, son buenos pasos en el camino a seguir para luchar contra la contaminación marina en el país, añade Tania Arosemena, gerente de incidencia política de Fundación MarViva.

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