Amenaza de un asesino serial y redes fantasmas

El Mes de los Océanos concluyó ayer con un foro. Para que la situación actual cambie, hay que ir de la reflexión a la acción.

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Las tortugas confunden las bolsas plásticas que flotan con su comida favorita, las medusas. Las tortugas confunden las bolsas plásticas que flotan con su comida favorita, las medusas. Expandir Imagen
Las tortugas confunden las bolsas plásticas que flotan con su comida favorita, las medusas.

Como cada año, en septiembre se celebra en Panamá el Mes de los Océanos con varias actividades, incluyendo una limpieza nacional de playas, costas y ríos. Y cada año se recogen unas 70 mil libras de basura, de las cuales 40% es plástico.

Datos globales presentados ayer por la fundación MarViva en el foro que cerraba el Mes de los Océanos, en el Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, señalan que cada año los océanos reciben ocho millones de toneladas de plástico, lo que equivale a que llegue un camión de basura al mar, cada minuto. A este ritmo se estima que para el año 2030 serán dos camiones por minuto, y para 2050, cuatro camiones.

De toda la basura marina, unas 270 mil toneladas métricas son de plásticos que flotan en los océanos, y más de 170 especies son afectadas por estos, entre ellas tortugas, aves y mamíferos.

Se considera que el plástico es un “asesino en serie”, porque aunque cause la muerte de focas, tortugas o aves marinas, al salir de su organismo seguirá matando, mencionó Tania Arosemena, de MarViva.

Además, con el tiempo, los plásticos se van dividiendo en partículas cada vez más pequeñas, incluso a niveles nanométricos, y forman parte del plancton, que es la base de la cadena alimenticia en los océanos.

Según la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos, las partículas de plástico acumulan contaminantes como los bisfenilos policlorinados. Aún no se sabe con certeza cuál es el efecto de que los peces ingieran estas partículas, que luego llegan al ser humano al consumir productos del mar.

Algunos países han comenzado a eliminar o reducir el uso de bolsas de plástico. En tiendas y supermercados se incentiva que las personas utilicen bolsas de tela en su lugar. En Panamá algunos supermercados han tratado de fomentar el uso de bolsas reutilizables.

El ciudadano común puede colaborar en la protección de los océanos al no arrojar basura a las calles. Cada papelito de chicle, envoltura de galletas, los cartuchos de las frituras, si lo arroja en la calle, llegará a los océanos.

Pero los plásticos no son la única amenaza a la vida marina. Las trampas, anzuelos, flotadores, líneas de redes de pesca abandonadas, perdidas o descartadas, también impactan los ecosistemas marinos. Globalmente, el problema es complejo porque hay unas 640 mil toneladas de redes fantasmas en los océanos, que representan el 10% de la basura marina.

Las artes de pesca quedan flotando, o en el fondo de los océanos, y afectan a más de 250 especies, incluyendo crustáceos, peces, tortugas y focas. En el caso de los peces, sus poblaciones pueden reducirse, y esto a la vez incide en la seguridad alimentaria.

Algunos animales quedan enmallados y mueren. Unas 30 mil focas se enredan en redes y mueren ahogadas o por sofocación.

Las fuentes potenciales de “redes fantasmas” son las flotas pesqueras y pescadores artesanales. La pesca deportiva sin manejo responsable puede dejar anzuelos o cordeles en el mar.

Rocío Ramírez, de la Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP), se refirió en el foro a un proyecto que la entidad empezó en 2009 para extraer y recolectar redes fantasmas, con apoyo de las comunidades pesqueras y autoridades locales en las provincias de Los Santos, Chiriquí y Darién.

Se ha logrado eliminar unas 5 toneladas de redes y otra basura marina, hicieron tres planes de acción sobre basura marina, se creó un video de concienciación y se ha recuperado la agregación de peces en algunas zonas.

Para abordar el problema se deben considerar medidas de prevención, mitigación y curativas, planteó Ramírez. La tecnología ayuda a georeferenciar los sitios donde se ha dejado una red para recuperarla después con el equipo necesario. También se pueden usar artes de pesca de materiales biodegradables, y valerse de incentivos financieros para estimular a los pescadores a informar sobre equipo perdido y para traer a puerto equipo viejo.

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