REFORMAS

Tres proyectos vitales y una disputa de poder

El órgano Legislativo tiene sobre sus hombros el futuro de propuestas que marcarían el destino del país. Intereses y pugnas rodean el escenario.

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El país está en manos de la Asamblea Nacional

Tres proyectos medulares para el futuro de Panamá están en manos de los 71 diputados de la Asamblea Nacional, órgano que culmina sus sesiones ordinarias el 31 de octubre.

Se trata de la propuesta que reforma la Constitución, el proyecto de ley que contempla el presupuesto para 2020 y el que eleva el techo del déficit fiscal, temas que marcarían el rumbo del gobierno de Laurentino Nito Cortizo.

Sin embargo, las fricciones a lo interno de la oficialista bancada del Partido Revolucionario Democrático (PRD), que controla el Legislativo, tienen en vilo el futuro de los proyectos. Prueba de ello fue la pugna que se generó el pasado martes entre los diputados Crispiano Adames y Leandro Ávila, en medio del debate de las reformas constitucionales.

Detrás de todo estaría el rechazo de un grupo perredé a propuestas que impactarían a la Asamblea, como limitar la reelección de los diputados, entre otros.

El presupuesto para 2020 [$23 mil 316 millones] también está en medio de la ecuación política. Fue devuelto al Ejecutivo para que reasigne casi $500 millones, pero cuando el documento regrese al palacio Justo Arosemena deberá hacer fila para su aprobación, escenario parecido al del déficit fiscal.

Todo ello, en medio de la calentura que generan otras iniciativas que ponen a prueba los intereses de los diputados: contrataciones públicas y reformas al reglamento interno, por ejemplo.

El país está en manos de la Asamblea Nacional

El país está en manos de la Asamblea Nacional. Los temas más importantes para el futuro cercano, y a largo plazo, penden de las decisiones que tomen los 71 diputados en los próximos días. El próximo 31 de octubre culminan las sesiones ordinarias del Legislativo, y la lista de proyectos de ley por aprobar incluye el que contempla las reformas constitucionales, el que establece el presupuesto general del Estado para 2020 y la ley que eleva el techo del déficit fiscal, tres temas que marcarán el rumbo del gobierno de Laurentino Nito Cortizo, quien asumió las riendas del país el pasado 1 de julio.

Las fracturas

Aparte de la carrera contra el reloj, el camino para alcanzar el aval de los tres temas se torna espinoso, a pesar de que la Asamblea la controla el Partido Revolucionario Democrático (PRD), el mismo partido de Cortizo.

Las fracturas e intereses a lo interno de la bancada PRD son la piedra en el camino. Hay un grupo que sigue la línea del Ejecutivo, empuja las reformas constitucionales y no pone resistencia a otros proyectos de Palacio. En ese bando se cuentan Leandro Ávila y Marcos Castillero, este último, presidente de la Asamblea, entre otros.

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Leandro Ávila

Ávila es el presidente de la Comisión de Gobierno, instancia que se encargó de las consultas ciudadanas del proyecto de ley que contiene las reformas constitucionales, documento que la Presidencia de la República llevó a la Asamblea el pasado 17 de julio. Cortizo, incluso, alabó recientemente el trabajo de esa comisión al calificarlo de “arduo”.

Además, la semana pasada se reunió con toda la bancada PRD en el palacio de Las Garzas para hablar de los cambios a la Constitución. En ese encuentro les recordó que, sino se aprueban las reformas, convoca a una constituyente.

Castillero, en tanto, es el proponente de uno de los proyectos de ley que propicia cambios radicales al reglamento interno de la Asamblea, tema que también revuelve los ánimos en la bancada, y profundiza las divisiones.

En la otra facción están Benicio Robinson, presidente del PRD; Crispiano Adames, Zulay Rodríguez, Raúl Pineda, entre otros, quienes se oponen a cambios propuestos en las reformas constitucionales en lo referente a la Asamblea Nacional. Se oponen a su reelección por un periodo y que sea el Ministerio Público el que los investigue.

Adames hasta habló ayer de la no reelección. “Si tenemos que establecer un criterio delimitante, como sucede en otros países, pues se establecerá. En Estados Unidos, que es la cuna de la democracia, los senadores se mueren en las curules. Ahí no pasa nada ni el pueblo dice nada. El pueblo es soberano (....) ”, afirmó.

El perredista aboga por cambios para que los diputados puedan intervenir dentro del presupuesto general del Estado, con el propósito de destinar obras para atender la realidad de su circuito.

La oposición al tema de la reelección no es nuevo. Lo habían dejado por sentado cuando el proyecto se discutía en el seno de la Concertación Nacional para el Desarrollo. El PRD, al igual que su hoy aliado el Movimiento Liberal Republicano Nacionalista, y el Partido Panameñista se opusieron a la propuesta.

Adames y Robinson protagonizaron un altercado en el pleno el pasado martes, por la metodología a utilizar para el debate de las reformas constitucionales. Con los ánimos más apaciguados, Ávila expresó ayer: “Hay quienes creen que los insultos son el método de poder llegar a un fin. Nosotros seguimos con el trabajo, y el pueblo panameño determinará y verá quiénes no quieren reformas constitucionales”.

Presupuesto

Robinson es el presidente de la poderosa Comisión de Presupuesto, organismo que debe aprobar en primer debate, tanto el presupuesto de 2020, que asciende a $23 mil 316 millones; como el aumento del déficit fiscal para este año, dos piezas importantes para mover los proyectos del gobierno de Cortizo en 2020.

El pasado lunes, Presupuesto pidió al Ministerio de Economía y Finanzas (MEF) reasignar $492.3 millones a distintas instituciones, la misma fórmula que Robinson, en calidad de presidente de la comisión, aplicó al gobierno de Juan Carlos Varela hace un año. Ahora corresponde al MEF afinar el lapiz y redistribuir los millones, pero cuando el presupuesto regrese a la Asamblea para su aprobación, tendría que hacer fila, primero en la comisión, y después en el pleno legislativo, pues los diputados están concentrados en las reformas constitucionales. La misma suerte correría el proyecto que eleva el déficit fiscal, a menos que el presidente Cortizo apele a una maniobra política para negociar con sus copartidarios.

Larga e intensa jornada

En medio del tira y jala, ayer fue un día intenso en el palacio Justo Arosemena. Reuniones secretas, reclamos, indirectas y negociaciones tras bastidores marcaron la tónica de la jornada. La bancada del PRD se reunió a puertas cerradas desde las 11:00 a.m. hasta las 4:00 p.m., cita en la que, incluso, participó el secretario general de esa agrupación política, el exdiputado Pedro Miguel González, quien últimamente frecuenta los pasillos legislativos.

Las reformas constitucionales fueron el plato fuerte. En la tarde, cuando se retomó la discusión del proyecto, Ávila salió de escena. No lideró el debate, como ocurrió el martes y el lunes pasado. Su copartidaria Kayra Harding tomó la palabra y explicó que se habían reunido para consensuar el mecanismo de la discusión. Por lo pronto nada está claro. El futuro de las reformas, menos.

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