EDUCACIÓN SUPERIOR

Malas estructuras obligan a reducir la matrícula en la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá

Miembros del Colegio de Ingenieros de la SPIA recomiendan un estudio más profundo para saber si se tiene que reparar o demoler la estructura. A la facultad asisten hoy, al menos, mil 800 estudiantes.

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Hay varias áreas de la facultad que presentan grietas verticales y horizontales. Román Dibulet Hay varias áreas de la facultad que presentan grietas verticales y horizontales. Román Dibulet Expandir Imagen
Hay varias áreas de la facultad que presentan grietas verticales y horizontales. Román Dibulet

Los daños que presentan los edificios en los que funciona la Facultad de Medicina de la Universidad de Panamá (UP) obligaron a las autoridades a reducir de 300 a 100 el número de estudiantes de primer ingreso que se podrá matricular en 2020.

El decano de la Facultad de Medicina de la UP, Enrique Mendoza, explicó que, por las condiciones en que están las estructuras, no les queda otra alternativa que adoptar esta medida.

Las malas condiciones en que se encuentra esta facultad –inaugurada en 1951– quedaron plasmadas en un informe elaborado por la Universidad Tecnológica de Panamá (UTP) luego de una inspección y evaluación que hicieron especialistas del Laboratorio de Investigación en Ingeniería y Ciencias Aplicadas el pasado 20 de mayo.

El informe, al que tuvo acceso este diario, indica que las estructuras que albergan los salones de anatomía y farmacología, el laboratorio de microbiología y el decanato tienen grietas verticales y transversales. Además, hay acumulación de agua en las losas de concreto, sistemas inadecuados de impermeabilización, estructuras de acero y carriolas en estado de corrosión avanzada, entre otra serie de anomalías que requieren de una intervención inmediata.

De hecho, en sus recomendaciones, la UTP sugiere, con “carácter prioritario”, efectuar un estudio patológico para verificar a profundidad los daños en las estructuras.

El decano Mendoza manifestó que acogerán la recomendación y pedirán a la UTP que haga el estudio. Luego corregirán las fallas que estén a su alcance.

Incluso, Mendoza dijo que aceptarán el ofrecimiento que han hecho hospitales privados de cederles espacios para atender a los estudiantes.

El decano agregó que los resultados del informe no los tomaron por sorpresa, porque llevan años denunciando la situación. Y es que las autoridades de esta facultad llevan ocho años solicitando la construcción de un nuevo edificio para albergar a los estudiantes que se forman como doctores y a otros especialistas de salud.

El ingeniero Sion Atencio, miembro de la Comisión de Infraestructura del Colegio de Ingenieros Civiles de la Sociedad Panameña de Ingenieros y Arquitectos, manifestó que se debe hacer un estudio estructural de los edificios para ver qué grado de compromiso tienen con su funcionamiento. “Corresponde hacer un diagnóstico más profundo para conocer si se puede hacer una reparación estructural de algunas áreas o proceder a su demolición”, precisó.

Los depósitos se quedaron pequeños. Expandir Imagen
Los depósitos se quedaron pequeños. Román Dibulet

Grave situación

El representante de la Comisión Médica Negociadora Nacional ante la comisión de alto nivel, Julio Osorio, calificó de “grave” la reducción del número de estudiantes que podrán ingresar a la facultad.

Osorio indicó que la comisión de alto nivel aún no analiza el tema del número de médicos.

La carencia de médicos y enfermeras en Panamá es un problema recurrente. Aunque se cumple con los estándares internacionales de la Organización Panamericana de la Salud (OPS) sobre la cantidad que debe haber en relación con la población, aún hay un desafío: mejorar la distribución del recurso humano.

El último informe disponible de la Contraloría General de la República sobre el tema, dado a conocer en mayo de 2018, indica que hasta marzo de 2017 había 6 mil 523 médicos y 5 mil 929 enfermeras en las instalaciones del Ministerio de Salud, la Caja de Seguro Social y otras dependencias sanitarias en el país, lo que representa una densidad de 30.3 profesionales por cada 10 mil habitantes.

La OPS establece que la cantidad ideal es 25 profesionales por cada 10 mil habitantes. Pero la distribución no es equitativa y la carencia de personal es notoria en las provincias de Bocas del Toro y Darién, así como en las comarcas Guna Yala, Ngäbe Buglé y Emberá.

Allí no se llega ni a 20 profesionales por cada 10 mil habitantes. En la comarca Guna Yala, por ejemplo, hay 14 médicos y enfermeras por cada 10 mil habitantes; en la Ngäbe Buglé, 2.5; y en la Emberá, 0.8, lo que deja en evidencia que el problema requiere atención urgente.

Según datos de la UP, la Facultad de Medicina ha formado al 75% del personal de salud del país.

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