ABUSOS A MENORES

Panamá se presenta en cumbre de pederastia sin hacer los deberes

Una docena de víctimas de abusos sexuales por parte de curas pidió al Vaticano ‘acciones contundentes’ e ‘inmediatas’, porque advirtió: ‘el tiempo de las palabras ha pasado’.

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Sobrevivientes de abuso sexual y miembros de la ECA (Poniendo fin al abuso del clero) sostienen el estandarte de su organización mientras hablan con los periodistas, ya que algunos de sus representantes se reunieron ayer con organizadores de la cumbre sobre la prevención del abuso sexual en el Vaticano. Sobrevivientes de abuso sexual y miembros de la ECA (Poniendo fin al abuso del clero) sostienen el estandarte de su organización mientras hablan con los periodistas, ya que algunos de sus representantes se reunieron ayer con organizadores de la cumbre sobre la prevención del abuso sexual en el Vaticano. Expandir Imagen
Sobrevivientes de abuso sexual y miembros de la ECA (Poniendo fin al abuso del clero) sostienen el estandarte de su organización mientras hablan con los periodistas, ya que algunos de sus representantes se reunieron ayer con organizadores de la cumbre sobre la prevención del abuso sexual en el Vaticano.

La cumbre sobre pederastia comenzará hoy jueves con una cabeza ilustre sobre la mesa. La de Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington y durante décadas uno de los hombres con más poder en la Iglesia católica en Estados Unidos.

El papa lo expulsó del sacerdocio cinco días antes de la reunión de todos los presidentes de las Conferencias Episcopales del mundo para tratar de taponar la sangría de casos de curas que abusan de niños.

Un castigo ejemplar para una cita sin precedentes.

Las expectativas son altas, incluso dentro de los muros del Vaticano. El padre Federico Lombardi, exportavoz pontificio y encargado de coordinar los encuentros, se mostró convencido de que “la respuesta a los abusos es un test de credibilidad para la Iglesia”.

“No recuperaremos la credibilidad si no vamos a la raíz del problema”, reconoció en una rueda de prensa la semana pasada.

A nadie se le escapa que, además de una prueba para la Iglesia en general, lo que está en juego es la reputación de Francisco. Su sexto año de pontificado marca un punto de inflexión en la gestión de “una de las plagas de nuestro tiempo”, según sus propias palabras.

Jorge Mario Bergoglio es consciente de que, en no pocas ocasiones, los sacerdotes pederastas han podido perpetrar sus crímenes con total impunidad por las políticas de encubrimiento y silencio impuestas que han llevado a cabo los responsables eclesiales. Los casos en Boston y Pensilvania (Estados Unidos), Irlanda, Ballarat (Australia) o Chile son prueba de ello.

Monseñor José Domingo Ulloa Expandir Imagen
Monseñor José Domingo Ulloa Archivo

Actuación común

Por ello, el pontífice quiere implantar un protocolo de actuación común en todas las áreas geográficas episcopales que evite la complicidad y la connivencia de las más altas esferas eclesiásticas en torno a estos casos.

Y es que, en este momento, hay dos velocidades en cuanto a la aplicación de la tolerancia cero. “Hay países como Australia, por ejemplo, donde la Iglesia ha enfrentado públicamente acusaciones desde mediados de los años 90. Ningún sacerdote puede hacer una oración sin hacer referencia a esto.

En cambio, en la vecina Papúa Nueva Guinea, el tema de los abusos sexuales es un tabú”, indicó a este diario el sacerdote Hans Zollner, presidente del Centro de Protección de Menores de la Universidad Gregoriana. “Donde dicen ‘aquí no hay abusos’, significa que allí no se habla. Hay en todas partes”, acotó.

Las víctimas

De momento, las asociaciones de víctimas, desplazadas en Roma para seguir en directo el encuentro, mantienen cierta desconfianza. Peter Isely, portavoz americano de la organización ECA (Ending Clergy Abuse), dejó claro que ya no bastan los eslóganes.

“Exigimos que cualquier sacerdote, monje o hermano que abuse sexualmente de un menor sea expulsado del clero y acto seguido puesto en manos de las autoridades, para que la justicia ordinaria lo juzgue y acabe en prisión”, manifestó a periodistas.

En la práctica, lo que le exigen al papa es que los curas abusadores acaben como McCarrick: sin poder administrar sacramentos, presentarse o vestirse como un sacerdote, ni tanto menos recibir asignación económica.

Tal es la presión mediática por este evento que los mea culpa de la jerarquía católica se acumulan. El último vino de parte de las congregaciones y órdenes católicas masculinas y femeninas.

“El fuerte sentido de familia en nuestras órdenes y congregaciones puede hacer difícil condenar o denunciar el abuso. Esto dio lugar a una lealtad injustificada, a errores en el juicio, a lentitud en el actuar, a negar los hechos y a veces a encubrirlos. Nos sentimos necesitados de conversión y queremos cambiar”, admitieron en un comunicado conjunto.

Los matices de Ulloa

En la reunión de los responsables eclesiales participará también el arzobispo de Panamá, monseñor José Domingo Ulloa. Las sesiones de trabajo, que concluirán el domingo con un esperado discurso del papa, se centrarán en la responsabilidad de los obispos, la rendición de cuentas y la transparencia. Para la preparación de este importante evento, Francisco pidió a los responsables episcopales que se reuniesen en los países de origen con víctimas.

Sin embargo, Ulloa no atendió esta condición.

“Por el tema de la Jornada [Mundial de la Juventud] no pudimos reunirnos con víctimas. Todo este asunto surgió durante la preparación de las jornadas, así que tenemos una materia ahí pendiente”, reconoció en conversación con este diario, si bien se comprometió a hacer lo propio a su regreso a Panamá.

El arzobispo metropolitano quiso matizar en varias ocasiones que los abusos a menores no solo se circunscriben al ámbito eclesial, sino que también están presentes en otras realidades.

“Desde la Conferencia Episcopal nos hemos preparado para escuchar y ver qué podemos aportar en esta reunión. Lo importante es ver cómo podemos mejorar para que esta lacra –que ha vivido no solo en la Iglesia, sino también otros ámbitos de la sociedad- sea erradicada para siempre”, dijo.

“Este tema ya no debe estar oculto, lo debemos hablar”, asumió.

Ulloa especificó que la Conferencia Episcopal de Panamá ha individualizado menos de 10 casos de abusos sexuales “que ya están resueltos”.

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