HISTORIA Y CULTURA

María Magdalena Pérez, la esclava que pidió libertad

Una carta que reposa en el Archivo Nacional es la primera referencia sobre la libertad de un esclavo en Panamá. Esta mujer fue adquirida como esclava a los 26 años de edad.

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Documentos históricos e inéditos sobre la primera mujer esclava de la que se tienen registros en el país. Documentos históricos e inéditos sobre la primera mujer esclava de la que se tienen registros en el país. Expandir Imagen
Documentos históricos e inéditos sobre la primera mujer esclava de la que se tienen registros en el país.

Se desconoce cuándo y dónde nació la primera mujer negra que dejó la esclavitud en Panamá y de la que se conservan registros. Lo que sí quedó establecido fue su año de liberación: 1812, cuando tenía 50 años. Su nombre era María Magdalena Pérez.

La historia está plasmada en una carta que reposa en el Archivo Nacional, ubicado en el corregimiento de Calidonia. Es el reporte más antiguo que tiene el país de la liberación de un esclavo. El documento cuenta parte del pasado de esta mujer afrodescendiente, lo que la convierte en un personaje de la historia de Panamá.

Algunos historiadores panameños ya han hecho publicaciones sobre la esclavitud y la liberación de afrodescendientes en Panamá, incluso para obtener datos han tenido que viajar hasta el Archivo General de Indias en Sevilla, España, donde hay millones de documentos sobre el tema.

Mientras que en el Archivo Nacional, entre cientos de documentos, se encuentra este escrito de María Magdalena, que sorprende a muchos por el contenido de la información.

Se trataba de una nota única, si se toma en cuenta que el fin del comercio de esclavos y la libertad absoluta de los afrodescendientes se alcanzó entre los años 1830 y 1850 en América. Es decir, María Magdalena rompió las cadenas varias décadas antes de que muchos de los demás miembros de su etnia, en algún momento, oprimida en todo el mundo.

“Esa carta es un escrito inédito del cual no se ha publicado nada, y que habla sobre la condición del ser humano marginado en Panamá por la colonización”.

Rommel Escarreola. Historiador.

La nota fue escrita por uno de los últimos propietarios de María Magdalena con el fin de que se le concediera su libertad. En ese momento, recibió el apoyo de algunas autoridades de la Iglesia católica.

Panamá en aquel siglo era una provincia del virreinato de Nueva Granada, compuesto también por otras regiones que ahora se conocen como Colombia, Ecuador y Venezuela. Todos bajo el mando de la imperial España, aunque ya había claros movimientos revolucionarios en la región de América, para rebelarse contra el reinado europeo.

También había ansias de libertad por parte de grupos afrodescendientes que estaban molestos de ser esclavos y de ser sometidos a las más rigurosas faenas de trabajo. De esos movimientos era testigo silentemente María Magdalena. Ya entre este grupo étnico había algunos que conocían los beneficios que representaba no estar bajo la opresión de nadie, y quizás los demás también querían abogar por la misma suerte, ya fuera escapando o pidiendo a sus propios amos que los liberaran.

En el caso de María Magdalena, la carta narra que venía siendo esclava desde los 26 años de edad. Su primera propietaria se hacía llamar María Meléndez. De hecho, para esa época algunos esclavos recibían el nombre de sus dueños, por ello el nombre de la esclava en mención.

Más adelante explica que había sido comprada a Meléndez por José Brasimo por un monto de 440 pesos. Pero había una cláusula en esta transacción: María Magdalena no podía ser vendida posteriormente fuera de la ciudad de Panamá.

Incluso, durante esa compra se dejó claro que la esclava no tenía problemas de salud, de comportamiento o que presentara algún otro de tipo de “anomalía”. Se trataba de una mujer joven y fuerte, que podía llevar a cabo cualquier tipo de labor dentro del hogar.

Documentos históricos e inéditos sobre la primera mujer esclava de la que se tienen registros en el país. Expandir Imagen
Documentos históricos e inéditos sobre la primera mujer esclava de la que se tienen registros en el país. Ohigginis Arcia

“Yo poseo mi propia esclava, María Magdalena Pérez, como de unos cincuenta años, la misma que hube y compré de Doña María Meléndez”, reza el escrito redactado por José Brasimo para dar fe del origen de la mujer negra.

Al parecer, transcurridos los años y a medida que María Magdalena alcanzaba la madurez, también crecieron en el ambiente los pensamientos de liberación. Y de alguna manera, en ese periodo, la mujer logró una relación cercana con la Iglesia católica, cuya presencia en América ya era bastante notoria y dominante.

Es aquí donde entran en escena un cura llamado José de Luz y una monja de nombre Carolina María Muñoz, quienes deciden adquirir a María Magdalena. Específicamente, Brasimo manifiesta en su escrito que ambos religiosos le ofrecieron el monto que había pagado por la esclava con anterioridad para que fuera liberada.

“Doy libertad a la expresada María Magdalena Pérez para que la goce en adelante por todos los días de su vida, por lo expresado también por el referido José de La Luz”, dice en sus últimas líneas la misiva cuyos bordes han sido desgastados y carcomidos durante más de 200 años por los hongos y los insectos. En el Archivo Nacional luchan por mantener intacta la misiva, para beneficio de los panameños y foráneos que están interesados en conocer parte de esta historia.

La nota tiene un sello real y menciona como testigos de esta operación libertaria a Pedro José Banico y a Higinio José Diego.

Luego de que María Magdalena fuera liberada, no se supo más de su destino en 1812. Ya sin cadenas, quizás fue testigo de cómo nueve años después, en 1821, Panamá dejaba de ser colonia de España para unirse a la Gran Colombia.

De lo que sí hay certeza es de su existencia, de su etnia y de su sed de libertad, la cual fue saciada mucho antes de que la esclavitud fuera vista como una aberración o una forma de humillación al ser humano. Hay una antigua carta que atestigua sobre todo esto.

Luis Carlos Burke, funcionario del Archivo Nacional y uno de los que resguarda el documento, cuenta que este papel atesora 206 años del pasado panameño, y dice de dónde vienen y quiénes eran nuestros antepasados. Precisamente, en estas fechas de noviembre, cuando se resalta el fervor patriótico, considera que es bueno tener memoria de lo ocurrido con los distintos grupos poblacionales que integran el denominado “crisol de razas”.

Hay quienes van más allá. El historiador Rommel Escarreola define la misiva como un “escrito inédito” del cual no se ha publicado nada, y que habla sobre la condición del ser humano marginado en Panamá por la colonización, pero también se refiere a la mujer panameña que tiene sueños y lucha.

Una de ellas, sin duda, fue María Magdalena Pérez, la esclava que pidió su libertad.

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