INVESTIGACIÓN

Gorgas: Virus de influenza que circula en Panamá es ‘más agresivo’

Dos investigadores descubrieron que, aunque la gripe puede ser más fuerte, todavía responde a las intervenciones preventivas y curativas que desarrolla el sistema de salud.

Temas:

Danilo Franco, del departamento de Virología, y Alexander Martínez, jefe de Genómica del Icges, analizaron durante tres meses una muestra de este virus. Danilo Franco, del departamento de Virología, y Alexander Martínez, jefe de Genómica del Icges, analizaron durante tres meses una muestra de este virus. Expandir Imagen
Danilo Franco, del departamento de Virología, y Alexander Martínez, jefe de Genómica del Icges, analizaron durante tres meses una muestra de este virus. Cortesía

El Instituto Conmemorativo Gorgas de Estudios de la Salud (Icges) sometió una muestra cultivada del virus de la influenza A(H1N1) a dos estudios paralelos, que permitieron determinar que aunque es más virulento, es decir, tiene una  mayor capacidad para provocar síntomas severos, todavía responde a la vacuna como medida preventiva y al oseltamivir (Tamiflu, en su nombre comercial) como tratamiento para quienes contraigan la enfermedad.

El director del Icges, Juan Miguel Pascale, explicó que la evaluación del virus se hizo a través de dos análisis: uno de carácter antigénico y el otro de variabilidad del virus.

El primero buscaba determinar si la vacuna que se estaba aplicando servía o, por el contrario, existía una diferencia entre el virus que estaba circulando y el que contiene la vacuna.

Infografía Expandir Imagen
Infografía

El segundo pretendía determinar si el virus podía ser más virulento (agresivo) y si era resistente al tratamiento que se emplea en los enfermos, en especial, en niños menores de 5 años y adultos mayores de 60 años con otras enfermedades.

Pascale explicó que las investigaciones comenzaron a finales de mayo pasado porque el  entonces ministro de Salud, Miguel Mayo, pidió que el Icges evaluara el virus de la influenza que estaba circulando en ese momento, debido a que surgieron dudas sobre si el virus era igual y, aún más importante, si la vacuna funcionaba.

Las dudas surgieron porque había reportes de países de Suramérica en los que no estaban seguros de la eficacia de la vacuna. Y esas interrogantes fueron transmitidas a los investigadores panameños.

En medio de ese escenario, a principios de julio pasado, las autoridades de Salud reportaron la muerte asociada a este virus de 18 personas, aunque aseguraron que el comportamiento de las enfermedades respiratorias estaba dentro de los rangos esperados para la temporada. Además, reportaron que los fallecidos -todos- no se habían aplicado la vacuna que previene esta enfermedad.

Investigación

El investigador  Danilo Franco, del departamento de Virología y Biotecnología del Icges, y encargado de la detección de virus respiratorios que circulan en el país, explicó que el sistema de vigilancia del virus de la influenza global comenzó en 1947, y  en la década de 1970 -como parte de la evolución del trabajo de investigación del Gorgas- el país comenzó con una vigilancia local del virus de influenza.

En 2007, la Organización Panamericana de la Salud (OPS) elevó formalmente al Icges a Centro Nacional de Referencia del Virus de la Influenza del país.

Franco agregó que con el paso del tiempo el Icges adquirió tecnologías para detectar virus respiratorios -siempre pensando en el de la influenza- y desde hace ocho años cuentan con técnicas moleculares que les permiten analizar el 100% de las muestras que les llegan, con capacidad de detectar hasta 18 virus respiratorios.

La información que arrojan estos análisis moleculares  es compartida semanalmente con las autoridades del Ministerio de Salud, de la OPS y de la Organización Mundial de la Salud ( ver cuadro de virus respiratorios).

En términos más técnicos, Franco explicó que al someter la cepa del  virus A(H1N1) que está circulando, a un estudio antigénico, buscaban conocer qué tanto había cambiado la proteína hemaglutinina (uno de los componentes del virus que se encuentra en su superficie), porque este virus muta constantemente y puede generar cambios en la proteína hasta lograr que la vacuna y el tratamiento no lo reconozcan.

Dicho de una manera más simple, los cambios en la proteína del virus actúan como un disfraz para evitar que anticuerpos inducidos por la vacuna lo identifiquen y lo puedan atacar, lo que le permite seguir libremente con su proceso de infección del organismo.

La mutación de la proteína del virus puede llevar a que se tenga que utilizar otra vacuna y tratamiento para poder contrarrestarlo, porque los antígenos que están en la proteína del virus cambiaron.

El investigador también explicó que para conocer estos cambios, el Icges  usa una técnica que se llama  inhibición de la hemaglutinación que, en este caso en particular,  permitió conocer que el virus que circula en Panamá es muy similar al virus que se utiliza en la composición de la  vacuna que se está aplicando.

El director del Icges hizo hincapié en que con el estudio antigénico  se confirmó que  el virus que circula es similar, a nivel de su proteína, con uno de los virus de la influenza que contiene la vacuna, sobre todo el de influenza cero tipo A(H1N1), dado que la vacuna además contiene el virus A(H3N n2) y dos tipos de influenza B.

Infografía Expandir Imagen
Infografía LP

Examen molecular

El estudio molecular lo llevó a cabo el jefe de Genómica, Alexander Martínez, como se dijo, con el propósito de determinar si el virus circulante tenía capacidad de provocar más síntomas a la persona que contrajera la enfermedad.

Martínez indicó que el virus de la influenza dentro del organismo debe verse como un caballo de Troya cuando ataca el sistema operativo de una computadora, que puede llegar hasta a destruir el disco duro.

En el organismo, precisó, el A(H1N1) busca todo tipo de mecanismos para reproducirse, lo que se refleja en un aumento de los síntomas, dado que tiene la capacidad de modificar el sistema inmune natural que los seres humanos poseen.

En ese sentido, Martínez mencionó que los humanos poseen un tipo de inmunidad natural que induce la producción de interferón alfa o beta, los cuales actúan como antivirales naturales.

El interferón ataca los virus y trata de frenarlos hasta que se genera la respuesta inmunológica específica, pero cuando el virus tiene cambios, desarrolla la facultad de moldear el sistema inmune y bloquear la liberación del interferón beta, lo que está ocurriendo en este virus en particular.

De esta manera, el sistema inmune del paciente es menos eficiente para contrarrestar el virus naturalmente en su etapa inicial, es decir, lo hace más lentamente y la carga viral aumentará.

Agregó que la mayor virulencia ocurre porque el virus posee mecanismos que lo ayudan a multiplicarse más fácilmente en el cuerpo en el que se hospeda y, además, a evitar que el sistema inmunológico lo reconozca. Todo esto ocurre con los cambios en las proteínas de su superficie.

Tanto Pascale como Martínez indicaron que lo importante de este análisis molecular es que, aunque el virus sufrió cambios que lo hacen más agresivo y, por tanto, se reduce la respuesta natural del sistema inmune, todavía la vacuna y el tratamiento son efectivos.

Comentarios

Cerrar

La función de comentar está disponible solo para usuarios suscriptores. Lo invitamos a suscribirse y obtener todos los beneficios del Club La Prensa o, si ya es suscriptor, a ingresar.

Suscríbase gratis por 30 días Prueba
Adquiera un plan de suscripción Suscríbase
Cerrar

Por favor introduzca el apodo o nickname que desea que aparezca en sus comentarios:

Comentar 0 comentarios

Los comentarios son responsabilidad de cada autor que expresa libremente su opinión y no de Corporación La Prensa, S.A.

¿Aún no eres suscriptor de La Prensa?

Elija plan de suscripción

Aquí usted podrá elegir uno de nuestros planes de suscripción y disfrutar de los beneficios que le ofrecemos.

Elegir plan