Análisis

Desfiles militares

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Estudiantes del Instituto Rubiano.Román Dibulet

Muchos panameños disfrutan con patriótica satisfacción los desfiles y presentaciones folclóricas que, en celebración de nuestras efemérides, se escenifican en nuestras principales poblaciones. En estos eventos, participan con prominencia los planteles educativos de la República.

En algunas de estas delegaciones estudiantiles se observa una preocupante tendencia a la adopción de símbolos, vestimentas, implementos y coreografías militares. Parecieran con estas actitudes querer imitar al histórico batallón Juana de Arco, del Colegio de La Salle, formado en 1921 por jóvenes voluntarios motivados a defender nuestra integridad territorial tras los incidentes en la región de Coto.

Este antecedente histórico sustenta el uso de parafernalias militares solo por el mencionado batallón, mas no así por ningún otro colegio, pues el espíritu guerrerista que manifiestan los usos militares no pudiese estar más alejado de nuestra actualidad. Además de ridícula, la simbología castrense plantea un esquema valorativo totalmente contrario a la cultura de la democracia y de la paz que supuestamente promueve el Estado panameño. En aras de una adecuada formación de nuestra juventud, el Ministerio de Educación debe intervenir para prohibir la influencia militar en las delegaciones estudiantiles, afianzando el uso de prácticas, instrumentos y símbolos propios de una sociedad que opta por la solución pacífica de conflictos y el respeto a los derechos humanos.

Además de los colegios, los organismos de seguridad del Estado también participan en los desfiles patrios. Año tras año hacen despliegue de su evidente inclinación militarista, exhibiendo caras pintadas, arreos de combate, armamentos bélicos y gritos de guerra como en los peores momentos de la dictadura.

El colmo del irrespeto ocurrió este año, cuando integrantes del Servicio de Protección Institucional (SPI), vistiendo uniformes negros como las milicias de Mussolini, desfilaron entonando la marcha “Todo por la patria”, el himno de la dictadura militar. Semejante exaltación del régimen castrense, a 50 años del cuartelazo que derrocó el gobierno constitucional (1968), constituye una intolerable falta de respeto que refleja la arbitrariedad, la proclividad usurpadora y el desprecio por la Constitución y las leyes que se han entronizado en los servicios de seguridad.

El presidente de la República, jefe superior de dichos servicios, no debe permitir exabruptos como el que acaba de protagonizar el organismo instituido para proteger al propio mandatario, a su familia y a sus colaboradores. El recién estrenado ministro de la Presidencia, de quien depende el SPI, tiene la obligación de poner punto final al ultraje a la Constitución y a la memoria civilista que perpetró ese cuerpo armado. El artículo 310 de la carta magna es muy claro: “La República de Panamá no tendrá ejército”.

Lo que dijo Tony Fergo en 2004 sobre esta pieza

En una entrevista concedida a TVN en septiembre de 2004, el hoy desaparecido publicista Tony Fergo explicó que la marcha Panamá primero (Todo por la Patria) la compuso -a petición de Omar Torrijos- con la intención de que fuera una especie de bandera para la lucha por la recuperación del Canal de Panamá.

“No son los mismos tiempos ni las mismas personas de cuando se compuso esta marcha los que se viven en estos momentos. Por eso como autor no me agradó escucharla”, dijo Fergo al referirse al hecho de que para esas fechas -cuando gobernaba su yerno, Martín Torrijos, en 2004- se había entonado la pieza en un desfile.

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