PATRIMONIO NATURAL DE LA HUMANIDAD

Alertas por planes turísticos en Coiba

El próximo 20 de diciembre, el Consejo Directivo de Coiba tratará el plan de uso público de esa reserva que contempla, entre otros temas, el desarrollo turístico.

Parque Coiba: ¿ciencia y desarrollo?

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Al Parque Nacional Coiba llegan a desovar al menos tres especies de tortugas marinas y, de acuerdo con los científicos, posee los arrecifes coralinos mejor conservados del Pacífico panameño. Al Parque Nacional Coiba llegan a desovar al menos tres especies de tortugas marinas y, de acuerdo con los científicos, posee los arrecifes coralinos mejor conservados del Pacífico panameño. Expandir Imagen
Al Parque Nacional Coiba llegan a desovar al menos tres especies de tortugas marinas y, de acuerdo con los científicos, posee los arrecifes coralinos mejor conservados del Pacífico panameño. Archivo

La propuesta de la actual administración del Ministerio de Ambiente de desarrollos turísticos de “bajo impacto” en áreas protegidas también alcanza al Parque Nacional Coiba, en Veraguas.

El próximo 20 de diciembre, el Consejo Directivo de Coiba, organismo que gestiona el parque, se reunirá para abordar, entre otros temas, el borrador del plan de uso público de esta reserva natural, que identifica más de 20 puntos dentro de Coiba con potencial para actividades turísticas.

Este plan de uso público es un instrumento que permitirá definir la capacidad de carga del parque Coiba, tipos de actividades turísticas que se pueden llevar a cabo y las infraestructuras a desarrollar en la reserva.

La propuesta ya ha sido evaluada en varias ocasiones por el Comité Científico de Coiba, un organismo asesor del Consejo Directivo, y entre sus opiniones plantea que el análisis financiero para el desarrollo turístico de la reserva se ha hecho desde la perspectiva del inversionista o concesionario, cuando lo correcto es que se haga desde las necesidades del sitio, que es patrimonio natural de la humanidad desde 2005.

Incluso, ya este año el Comité Científico recomendó no aprobar el plan de uso como estaba redactado.

Evidelio Adames, representante de la Universidad de Panamá en el Consejo Directivo de Coiba, subrayó que si bien el parque requiere de un plan de uso, esta iniciativa debe priorizar en la conservación de la isla y no los intereses empresariales.

Por su parte, el ministro de Ambiente, Emilio Sempris, manifestó que el plan de uso público es un primer paso para debatir el futuro de Coiba, aunque aclaró que no permitirán grandes desarrollos turísticos allí.

RECELO POR PLAN DE USO DE COIBA

El borrador del plan de uso público para el Parque Nacional Coiba, en Veraguas, ha generado más dudas que respuestas a organizaciones de la sociedad civil, así como a miembros del Consejo Directivo y el Comité Científico de esa reserva.

Esta fue una consultoría que contrató el Ministerio de Ambiente (Miambiente), como parte de las exigencias de la Ley 44 de julio de 2004, que creó el parque natural, y de la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco, por sus siglas en inglés), ya que esta área protegida es patrimonio natural de la humanidad.

El plan vendría siendo una propuesta o instrumento que determinaría las reglas de uso de la reserva, entre las cuales se encuentra la actividad turística.

El borrador, que llegó a manos del ministro de Ambiente, Emilio Sempris, a finales de noviembre pasado, reconoce más de 20 sitios en Coiba que tienen “potencial” para ecoturismo.

Este borrador ha sido presentado varias veces y cuestionado por el Comité Científico de Coiba, un organismo asesor del Consejo Directivo que gestiona la reserva, al considerar que se plantean actividades que no son compatibles con la isla.

Algunos de los aspectos que contempla esta propuesta son: capacidad de carga [que se refiere al crecimiento que puede soportar el sitio], tipos de actividades turísticas e infraestructuras a desarrollar en esa reserva.

OPINIÓN DEL COMITÉ

Este año, el Comité Científico del Parque Nacional Coiba envió una nota a la Dirección de Áreas Protegidas y Vida Silvestre de Miambiente, en la que expresó su opinión sobre lo planteado en el borrador del plan de uso público.

La nota, que lleva la firma de Luz Graciela Cruz, secretaria general del Comité, comienza planteando que el borrador es un documento “extenso”, que en mucho de su contenido aporta “muy poco”. “Tiene problemas de redacción y ortografía, mapas ilegibles y en el aspecto medular, con relación a la capacidad de carga, se queda corto y hay aspectos que llaman la atención”, sostiene la misiva de los expertos.

Para el Comité Científico, es “importante” aclarar en la metodología de medición de la capacidad de carga cómo se calculó que el sendero ubicado en el sitio que se conoce como Gambute, que es más corto y con mayor pendiente, tiene más capacidad de carga que el sendero los Monos, el cual es más largo y posee menor pendiente.

En ese sentido, plantean que se deben explicar los factores de corrección para cada uno de los senderos. Por ejemplo, señalan que el sendero de los Pozos Termales tiene un problema serio de acceso en marea baja, por lo que es un factor que debería tomarse en cuenta al momento de estimar la capacidad de carga del lugar.

Además, en la nota se menciona que debieron consultar los trabajos de investigación realizados por Héctor Guzmán y Juan Maté, ambos científicos del Instituto Smithsonian de Investigaciones Tropicales, así como de Conservación Internacional (CI), sobre el estado del coral y la densidad de especies presentes en el lugar.

“Al parecer, estos estudios no fueron considerados como parte de los antecedentes de los estudios de las diversas localidades del parque. Esta información no se tomó en cuenta para el estudio de capacidad de carga”, sugiere la carta del comité.

ANÁLISIS FINANCIERO

Recelo por plan de uso de Coiba Expandir Imagen
Recelo por plan de uso de Coiba

Uno de los puntos que ha generado más debate en la propuesta del plan de uso público es el análisis financiero, ya que, según el Comité Científico, se ha hecho desde la perspectiva del inversionista o concesionario.

Para los científicos, el análisis financiero debe hacerse para evaluar la factibilidad del plan de uso público, ya que las concesiones son una parte de las fuentes de financiación de dicho plan.

“Lo que se espera es que los ingresos por turismo contribuyan a mejorar la gestión del parque. Este análisis debe hacerse desde la perspectiva del parque y debe integrar todas las inversiones, todos los costos y todos los ingresos esperados”, puntualiza el escrito.

Finalmente, el comité recomienda que “tal como está escrito, no debe ser aprobado” el plan de uso público.

Para Evidelio Adames, representante de la Universidad de Panamá en el Consejo Directivo de Coiba, si bien se requiere un plan de uso para la reserva, lo primordial es la conservación de la isla.

“Se nos han hecho dos presentaciones del plan de uso público y esperamos debatir el tema en la próxima reunión del Consejo Directivo de Coiba”, manifestó.

Adames subrayó que el Consejo lo integran 16 miembros, de los cuales 12 tienen derecho a voto para decidir si se aprueba o no el plan. Este organismo lo preside el Ministerio de Ambiente y lo integran entidades y organizaciones ambientales como la Universidad de Panamá y la Fundación Mar Viva, respectivamente.

“Nosotros somos muy seguidores de lo que dice el Comité Científico. Pienso que hay que poner mucha atención al tema de las concesiones e infraestructura a desarrollar allí”, acotó.

Una de las organizaciones que ha seguido muy de cerca este tema en Coiba es Conservación Internacional. Incluso, esta oenegé ha realizado estudios e investigaciones sobre la importancia de la reserva en Veraguas.

Su director ejecutivo, Ricardo Montenegro, señala que no puede verse a la reserva solo pensando en el aprovechamiento turístico.

“Es muy importante que las personas vayan y disfruten de la reserva natural, pero el objetivo final es que la población contribuya con recursos para la sostenibilidad financiera del parque”, dijo.

“El Parque Nacional Coiba es un patrimonio natural de la humanidad y cualquier actividad que se haga debe pensarse bien”, añadió.

Según Montenegro, si el parque necesita cierta cantidad de recursos económicos hay que dimensionar las actividades turísticas de manera que generen ese monto, y no comenzar a crear actividades turísticas que luego impacten al parque solamente por el interés de generar dinero. “El plan de uso debe definir los criterios de inversión en base a las necesidades del parque”, dijo.

Mientras que Susana Serracín, miembro de la Alianza para la Conservación y el Desarrollo, sostuvo que se conoce muy poco sobre esta propuesta y sus objetivos.

ABORDARÁN PROPUESTA

Precisamente, esta semana el Ministerio de Ambiente llevó a cabo una reunión abierta con organizaciones de la sociedad civil en la que sus autoridades se refirieron a esta iniciativa para Coiba.

Al respecto, el ministro de Ambiente informó que recibió el borrador a finales de noviembre y que revisó algunos detalles del escrito. “Hay cosas dentro del plan que se deben evaluar”, expresó Sempris durante el cabildo con los ecologistas, quienes rechazaron la construcción de grandes desarrollos turísticos o nuevas pistas de aterrizaje en la reserva.

El funcionario informó que el próximo 20 de diciembre se reunirá con el Consejo Directivo de Coiba para discutir el borrador del plan de uso público. Además, en ese encuentro, que se llevará a cabo en el Municipio de Las Palmas, en Veraguas, se abordará el fondo Coiba y su futura reglamentación.

“El borrador es un excelente comienzo. La Ley 44 de Coiba tiene más de 10 años y nunca ha tenido un plan de uso público”, concluyó el ministro, quien desestimó la posible construcción de grandes hoteles en Coiba.

Este parque natural tiene una extensión de 270 mil 125 hectáreas, de las que 216 mil 543 son marinas. Fue declarado patrimonio natural de la humanidad por la Unesco en el año 2005, es decir, un año después de su creación.

En cuanto a su riqueza ecológica, datos de Miambiente dan cuenta de que presenta varias especies endémicas y más del 80% de la isla está cubierto por vegetación original. Allí llegan a desovar al menos tres especies de tortugas marinas y, de acuerdo con los científicos, posee los arrecifes coralinos mejor conservados del Pacífico panameño.

Parque Coiba: ¿ciencia y desarrollo?

La creación del Parque Nacional Coiba fue una decisión acertada. No fue fácil por los conflictos de interés de tipo económico, social y político del momento. Fue trascendental que, en el proceso, toda la información científica existente prevaleció para justificar con criterios modernos e imparciales su creación y en parte su delimitación. Cuatro argumentos fueron esenciales: la alta diversidad de hábitats y especies marinas y terrestres; la cobertura boscosa prístina, superior al 80% de su superficie; la presencia de los arrecifes coralinos más grandes de la región, cubriendo más de mil 700 hectáreas con síntomas de degradación; y la abundancia de especies de peces de valor comercial y sustento de pesquerías artesanal e industrial. La alta biodiversidad y endemismo de organismos marinos puso a Coiba como un sitio privilegiado o “punto caliente” dentro de la región del Pacífico oriental tropical.

Todo esto, actuando sinérgicamente y con un buen modelo de manejo, permitiría recuperar a corto-mediano plazo hábitats marino-costeros degradados y esenciales para la sobrevivencia de especies como, por ejemplo, tortugas, langostas, cambute y corales. Además, se lograría la recuperación de poblaciones de especies vitales para el mantenimiento saludable del ecosistema, como son los depredadores tope, tiburones, que habían desaparecido del área y de los cuales solo existen registros anecdóticos de su abundancia. Hoy día y más de una década después, la investigación científica no se detiene, se han descubierto en Coiba decenas de especies marinas y terrestres nuevas para Panamá y la ciencia. De igual forma, se describen novedosos procesos ecológicos que van desde la adaptación al cambio climático de diversas especies hasta la inexorable realidad de procesos de degradación por acción directa del hombre sobre estos recursos.

Este auge en la investigación se verá reforzado por la construcción y pronta apertura de una estación científica dentro de Coiba por parte de la Secretaría Nacional de Ciencia, Tecnología e Innovación.

Sin embargo, la débil gobernanza del área protegida ha afectado por muchos años la implementación del plan de manejo, en particular, el plan pesquero, la instalación y mantenimiento continuo de boyas en sitios de buceo, el avistamiento de megafauna y la pesca recreativa, entre otros. Esta falta de implementación total, aunado a prácticas ilegales e irresponsables de algunos sectores, como la pesca y el turismo desordenado, presentan amenazas al funcionamiento del ecosistema más allá de los ingresos económicos por servicios ambientales que puedan estimarse. Aumentar la presión humana sobre el área protegida es desacertado, mientras que un desarrollo bien planificado detrás de la zona de amortiguamiento, sugerido inicialmente dentro del plan de manejo, podría ser lo más recomendable. Esto beneficiaría socioeconómicamente a las poblaciones aledañas, y facilitaría la vigilancia, el manejo y uso de los recursos de este patrimonio único.

*El autor es ecólogo marino del Smithsonian

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