Ganaderos temen muerte de animales

El Niño anuncia su regreso

En 2009 fue la última vez que se hizo sentir el evento climático en Panamá. Su paso dejó pérdidas en el agro entre $7 y $8 millones.

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El fenómeno atmosférico de El Niño amenaza con regresar al país durante el último trimestre de 2014.

El tiempo mínimo de espera para estar bajo la influencia de El Niño oscila entre dos y siete años. Si nos regimos por este parámetro, todo indica que en 2014 el fenómeno atmosférico de El Niño regresará, manifestó Berta Olmedo, gerente de Hidrometeorología de la Empresa de Transmisión Eléctrica, S.A. (Etesa).

La tabla de pronóstico de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA, por sus siglas en inglés), según el monitoreo de febrero, también revela que para el último trimestre del año las probabilidades de que ocurra un fenómeno de El Niño son de 45%. De cumplirse esta predicción, el evento se podría registrar al final de la temporada de lluvia de este año y durante la época seca de 2015, comenta Olmedo.

El Niño provoca sequías en la zona del Pacífico y un exceso de lluvias en la vertiente del Caribe. Ataca al calentarse las aguas del océano Pacífico tropical, y con su presencia se afectan cultivos agrícolas, la ganadería y la pesca. Además, aumenta las probabilidades de incendios forestales.

La última vez que El Niño se hizo sentir en Panamá fue en el año 2009. Su paso arrojó pérdidas para el sector agropecuario, que oscilaron entre los $7 millones y $8 millones.

En este 2014, la situación podrá agravarse toda vez que los bajos niveles de ríos y quebradas mantienen en alerta al sector ganadero. Sus representantes temen la muerte de sus animales por sed o hambre.

Sin embargo, Olmedo aclara que el fenómeno de El Niño no es el único evento que produce déficit de lluvias en el país.

En 2013 se registró un calentamiento de las aguas del océano Pacífico tropical, pero este no superó el umbral de temperatura de +0.5 grado centígrado requerido para declarar un evento de El Niño, indicó Olmedo. La temperatura del océano osciló entre +0.3 y +0.4 grado centígrado.

Las sequías que se han reportado en los últimos tres años son propias de climatología de la zona en Azuero. “Los productores tienen que estar preparados, porque todos los años se registran sequías en Azuero, con mayor hincapié en la provincia de Los Santos. En esta región del país hay meses en que los valores de lluvia son de cero”, indicó la gerente de Hidrometeorología de Etesa.

En Azuero no se necesita enfrentar un fenómeno de El Niño para que el sector agropecuario esté preparado por la falta de agua. Dentro de la climatología de la zona, según la experta, predomina una temporada muy marcada y los agricultores deben aprender a vivir con esta condición climática.

Esta es la zona del país que marca los menores valores acumulados de lluvia. El promedio oscila entre 800 y mil milímetros de agua, mientras que en otras provincias, como Chiriquí, la cifra supera los 2 mil 500, y en el Caribe rebasa los 3 mil milímetros.

El año pasado la sequía en el arco seco obligó a las autoridades agropecuarias a declarar estado de emergencia en esa región del país. Se destinaron $3 millones a la compra de alimentos para el ganado. En 2012, la cifra alcanzó los $500 mil.

La falta de lluvia provocó la muerte de animales y que la siembra de algunos cultivos agrícolas se retrasara.

El sector energético también se resintió con la sequía. Los embalses de Fortuna y Bayano llegaron al nivel mínimo y disminuyeron la generación de energía. El Gobierno endureció el racionamiento del consumo energético en el sector público y privado.

En los últimos tres años las estaciones secas han sido más prolongadas en la vertiente del Pacífico, con mayor intensidad en la zona del arco seco (Panamá, Coclé, Herrera y Los Santos).

Tomando en cuenta las variabilidades climáticas, el sector agropecuario tiene que modernizarse y esto no implica la compra de maquinarias, asegura la gerente de Hidrometeorología de Etesa.

En la página web de Etesa (www.hidromet.com.pa) tienen a su disposición los pronósticos de las perspectivas climáticas y una sección de servicios agropecuarios. En esta ventana encontrará información de las condiciones del suelo y del contenido de humedad para cuatro regiones del país.

“Ellos deben buscar información y tomar decisiones informadas. De lo contrario, las pérdidas agropecuarias serán millonarias”, acotó.

ENFOQUE

Prevenir para no lamentar...

Euclides Díaz*

OPINIÓN. Panamá no escapa a los efectos del cambio climático y esto se confirma con mayores inundaciones durante la época de lluvia y degradación rápida de los pastos en la temporada seca. Yo no tengo dudas de que el ser humano es capaz de ajustarse a los cambios en las condiciones del clima, más aún con el acelerado crecimiento del conocimiento científico y técnico. Digo esto porque cada día contamos con nuevos productos y métodos para manejar los recursos que nos brinda la naturaleza, esto sin destruirla. En nuestros días, los métodos, maquinarias e insumos para hacer silos para alimentar al ganado son mucho más variados y prácticos, al punto de que se hacen combinaciones de gramíneas (pajas) con leguminosas (arbustos) que logran alcanzar hasta 20% de proteína digestible. Máquinas que embuten el forraje, que al ser sellado dura hasta más de un año sin deteriorarse. Nuevas formas de ofrecer el maíz, por ejemplo, en cereal, que es aprovechado hasta el 90% por el ganado. Todo esto sin hablar de los pastos mejorados traídos del continente africano, que soportan los veranos por intensos que estos sean. Por el lado del abastecimiento del agua, los avances también se están dando aceleradamente. Nuevos diseños de embalses que permiten acumular agua en la estación lluviosa, suficiente como para saciar la sed del ganado durante el verano, aun por lo largo que este sea. Por todo lo expuesto, en la Asociación Nacional de Ganaderos (Anagan) hacemos énfasis en recordarles a nuestros agremiados que durante la temporada de lluvia tienen que sembrar lo que van a utilizar durante la estación seca, y que tienen que reparar sus fuentes de aprovisionamiento de agua. Sin embargo, nunca se puede ser cien por ciento feliz, ya que cuando están construyendo sus abrevaderos, llegan algunos funcionarios de la Anam a cobrarles por uso del agua que de todas formas irá a parar al mar; o en el mejor de los casos, a exigirles un permiso por el cual hay que pagar para obtenerlo.

*El autor es secretario ejecutivo de la Anagan

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