Moneda

B/.80 millones que nadie quiere

En la economía siguen circulando billetes de un dólar, pero no tantos como para suplir la demanda de las personas para hacer pagos menores. Se imponen las monedas acuñadas por las dos últimas administraciones.

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Los consumidores y usuarios del transporte se quejan al verse forzados a ‘cargar’ una moneda que no pueden utilizar. El proceso de acuñación implementado por el Estado no fue acompañado de una efectiva inserción de la moneda. Archivo Los consumidores y usuarios del transporte se quejan al verse forzados a ‘cargar’ una moneda que no pueden utilizar. El proceso de acuñación implementado por el Estado no fue acompañado de una efectiva inserción de la moneda. Archivo Expandir Imagen
Los consumidores y usuarios del transporte se quejan al verse forzados a ‘cargar’ una moneda que no pueden utilizar. El proceso de acuñación implementado por el Estado no fue acompañado de una efectiva inserción de la moneda. Archivo

En la economía doméstica circulan tantas monedas de un balboa que con ese dinero se podría pagar la ampliación de la carretera Transístmica. Son monedas con un valor de $80 millones, cuya acuñación se ha dado durante la última década.

El movimiento empezó con el gobierno de Ricardo Martinelli, y la acuñación de monedas con un valor de $40 millones, y luego en el de Juan Carlos Varela, con otros $40 millones.

A raíz de la aparición de estas monedas no han faltado voces molestas y hasta furiosas respecto a la incomodidad de cargar con dinero que pesa y que ocupa demasiado espacio en sus carteras.

Pero lo que resulta imperdonable para la mayoría de los consumidores es que las monedas no se pueden utilizar en las máquinas de comida, refrescos y tampoco para recargar las tarjetas del Metro. Tienen dinero que no pueden utilizar.

La molestia se intensificó a finales del año pasado, cuando empezó a notarse una escasez en la circulación de billetes de un dólar, y técnicamente se forzó al país a utilizar unas monedas que casi nadie quería.

En el mes de noviembre, el Banco Nacional de Panamá (BNP) anunció que no despacharía a las entidades bancarias que operan en el país billetes de la denominación de un dólar.

Las quejas de los usuarios por la falta de billetes de un dólar aumentaron con la operación de la línea 2. Agustín Herrera Expandir Imagen
Las quejas de los usuarios por la falta de billetes de un dólar aumentaron con la operación de la línea 2. Agustín Herrera

La medida, según se comunicó en ese momento, intentaba activar la circulación de las monedas de un dólar acuñadas por razón de la Jornada Mundial de la Juventud (JMJ). Eran el equivalente a $36 millones.

Y después de esta acuñación, se hizo otra por un valor de $4 millones por el bicentenario de Justo Arosemena.

Se suponía que la acción anunciada por el BNP sería temporal, aunque nunca se mencionó una fecha límite para levantar la especie de “veda” a la que se había sometido el sistema.

Ahora se conoce que parte de las motivaciones del BNP, además de ayudar a incentivar el uso de las monedas de la JMJ, era quitarse la enorme presión de manejar las pilas de monedas en sus bóvedas, algo que operativamente se hace casi imposible. Son 80 millones de monedas.

En esta temática, es el Ministerio de Economía y Finanzas el que promueve y norma la acuñación de las monedas.

Corresponde al BNP la distribución y colocación de estas monedas de circulación corriente, con miras a suplir la demanda de los sectores bancario y comercial del país.

En la economía siguen circulando billetes de un dólar. Los bancos, comercios, servicios públicos y sistemas de transporte pueden y deben continuar recibiendo y entregando tanto los billetes de $1.00 como las monedas, ambos de circulación legal en Panamá.

Los cajeros suelen dispensar billetes de un dólar, y si un banco hace una solicitud especial al BNP, este recibirá el dinero en papel.

Pero si se tratara de una batalla entre el papel y las monedas, estas últimas han ganado terreno. Y hay ejemplos concretos.

Jorge Guardia, usuario del transporte público, se queja.

“Con el pasar de los meses, durante este año, se ha hecho imposible no recibir una moneda de un dólar al día. Al tomar un taxi o ir a la tienda, el cambio siempre te lo dan en moneda”.

El Metro se mueve

Tras la avalancha de reclamos por parte de consumidores y los usuarios del Metro que no pueden recargar sus tarjetas con monedas de un dólar, la directiva de esta empresa ha tenido que solicitar a la compañía Sonda, que administra el sistema de cobro, que adecúe al menos 51 máquinas para que reciban pagos en metal y no solo papel, como ocurre actualmente.

Las primeras quejas se remontan al mes de enero, pero con la puesta en operación de la segunda línea del Metro, el número de inconformidades aumentó considerablemente.

El mayor volumen de reclamos se da en las estaciones de la 5 de Mayo y en San Miguelito, al ser dos puntos importantes de transbordo de pasajeros.

Diariamente, el Metro de Panamá está movilizando a más de 500 mil pasajeros.

Luis Carlos Díaz, director de Operaciones y Mantenimiento del Metro de Panamá, S.A., comentó que la modificación tendrá un costo de 230.30 dólares por equipo, lo que se traduce en 11 mil 730 dólares mensuales, según la propuesta entregada por Sonda, que la próxima semana será sometida a la junta directiva de la empresa estatal.

Una vez la junta apruebe el ajuste, la adenda será enviada al Consejo de Gabinete y luego necesita el visto bueno de la Contraloría General.

“Esperamos que para finales del mes de junio haber completado todo los trámites de aprobación, para luego iniciar con el ajuste de las máquinas, proceso que se extendería por 10 semanas”, explicó.

Mientras se completa el proceso para ajustar las 51 máquinas, que representan el 32% de los equipos que están habilitados para hacer recargas o comprar tarjetas, el Metro instalará 3 nuevos centros en las estaciones del Sur, Nuevo Tocumen y San Isidro.

Igualmente, la empresa Sonda se ha comprometido a incrementar el número de personas asignadas para darle mantenimiento a los equipos existentes en caso de registrarse alguna falla.

Mas ingresos para gastos

A pesar del malestar y los nuevos gastos en los que tendrá que incurrir el Metro, el gobierno de Varela siempre ha justificado la acuñación de monedas.

Este mecanismo forma parte de su estrategia para generarle ahorros e ingresos al Estado. Se reduce la necesidad de importar dólares de Estados Unidos, lo que tiene un alto costo. Y además, al ser menor el costo de la acuñación de las monedas que su valor real en la calle (señoreaje), el Estado genera ingresos, que al final han permitido seguir ampliando el gasto.

Como ejemplo, la acuñación de las monedas de un balboa demandó, según el gobierno de Martinelli, una inversión cercana a 10 millones de dólares y produjo un señoreaje (utilidad de acuñar) de 30 millones de dólares que ingresaron a las arcas del Tesoro Nacional.

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