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Barça–Madrid se jugará el 18 de diciembre en el Camp Nou

En un ejemplo de conciliación, los dos colosos del fútbol español le dieron el visto bueno a la propuesta de jugar su encuentro en el último mes del año.

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Ernesto Valverde y Zinedine Zidane, timoneles de los dos equipos que lideran la tabla de la Liga de España. Ernesto Valverde y Zinedine Zidane, timoneles de los dos equipos que lideran la tabla de la Liga de España. Expandir Imagen
Ernesto Valverde y Zinedine Zidane, timoneles de los dos equipos que lideran la tabla de la Liga de España. AFP

La tensión que vive Cataluña por las protestas independentistas ha provocado el “aplazamiento” del clásico Barcelona–Real Madrid, uno de los partidos estrella del fútbol mundial, que debía jugarse el 26 de octubre en la capital catalana.

El comité de competición, órgano disciplinario de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), acordó en una decisión hecha pública ayer, “el aplazamiento del encuentro previsto para el día 26 de octubre de 2019 por concurrir causas excepcionales”.

El comité pide a Barcelona y Real Madrid que “alcancen un acuerdo en la fijación de la nueva fecha de disputa del encuentro” o, en caso de no hacerlo, será el propio comité el que decida la nueva fecha. 

El órgano federativo tomó esta decisión después de que la Liga de Fútbol (La Liga) solicitara que se invirtiera el orden de los partidos “por causas de fuerza mayor”, de manera que el del 26 se jugara en el Santiago Bernabéu y el de vuelta se celebrara el 1 de marzo en el Camp Nou, una solución finalmente desestimada.

Según la prensa, los partidos y asociaciones independentistas prevén celebrar una manifestación masiva ese 26 de octubre en la capital catalana, en cuyas calles se registran en los últimos días duros enfrentamientos entre policías y manifestantes independentistas.

“Todo el mundo está pendiente de que las imágenes que estamos viendo esta semana se van a trasladar a ese partido, no sabemos, no tiene por qué ser así”

Ernesto Valverde, técnico del Barça

Tanto Real Madrid como Barcelona se oponían a la inversión de partidos y en sendos comunicados han afirmado que “la fecha propuesta por ambos clubes es la del 18 de diciembre”.

Será ahora el Comité de Competición el que defina la nueva fecha definitiva del Clásico liguero español, un partido que traspasa fronteras. Es visto por 650 millones de telespectadores, según cifras de La Liga.

“Cuando toque vamos a jugar y vamos a estar preparados para jugar en la fecha cuando nos diga la persona adecuada”, dijo el técnico del Real Madrid, Zinedine Zidane.

Su homólogo del Barcelona, Ernesto Valverde, había confiado el jueves en poder jugar en la fecha prevista inicialmente. “Todo el mundo está pendiente de que las imágenes que estamos viendo esta semana se van a trasladar a ese partido, no sabemos, no tiene por qué ser así”, dijo el entrenador azulgrana.

En esta línea, el Barcelona, en cuyo estadio suelen asomar pancartas independentistas y una parte de su afición grita “Independencia” en cada partido, había considerado que podía llevarse a cabo el partido en la fecha señalada. El equipo azulgrana apuntó en un comunicado su “confianza absoluta en la actitud cívica y pacífica de su masa social, que siempre se expresa en el Camp Nou de manera ejemplar”, antes de plegarse a la decisión del Comité de Competición.

No es la primera vez que la crisis catalana impacta en el fútbol español, ya que el primero de octubre de 2017 la celebración de un referéndum de autodeterminación ilegal y la intervención policial llevada a cabo para intentar impedirlo llevó al Barcelona a jugar a puerta cerrada su partido de liga contra Las Palmas.

Tras pedir primero, sin éxito, su suspensión por los sucesos en la calle, el Barça decidió jugar sin público en protesta por esas intervenciones policiales. Pero, esta vez, la tensión en Cataluña tras la condena a penas de entre 9 y 13 años de prisión a 9 dirigentes independentistas por el intento fallido de secesión de 2017 afecta al partido por excelencia del fútbol español. 

En España, este partido logra dos veces al año, incluso más si los sorteos de otras competiciones así lo disponen, paralizar el país. Hasta los poco amantes del fútbol se interesan por este duelo, que prácticamente forma parte del patrimonio cultural nacional, pero que también tiene sus connotaciones políticas.

Para muchos, es el duelo entre un Barcelona, “ejército simbólico de la catalanidad”, como lo definió el escritor Manuel Vázquez Montalbán, y su gran rival madrileño, considerado la imagen de España fuera.

Y no es la primera vez que un Barcelona–Real Madrid se ve pospuesto por asuntos ajenos al fútbol en Cataluña: en 2010, un clásico que debía jugarse un domingo 28 de noviembre, se pospuso al lunes 29 debido a que ese mismo domingo se celebraban elecciones regionales en Cataluña.

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