Estuvo 14 años en los escenarios

Se acerca el final del musical 'Mamma Mia!'

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Judy McLane en una interpretación del musical. Judy McLane en una interpretación del musical. Expandir Imagen
Judy McLane en una interpretación del musical. AP/Joan Marcus

El final está cerca. La música disco se apagará en Broadway.

El 12 de septiembre, luego de 14 años de fiesta, el musical Mamma Mia! creado con éxitos del grupo ABBA llegará a su fin como el octavo espectáculo de mayor duración en la historia del teatro neoyorquino.

Pocos sienten tantas emociones agridulces como la actriz Judy McLane, la superestrella del show. Ha trabajado unos 11 años en este espectáculo, los últimos tres como la heroína Donna.

"No estoy segura cómo será mi vida después de Mamma Mia!'', dijo en su camerino. "Estoy segura de que necesitaré un periodo de duelo. No cabe duda".

Mamma Mia! ha atravesado mucho durante su larga trayectoria: guerras, huracanes, la crisis financiera del 2008, el traslado a un teatro más pequeño y la crítica, que nunca se entusiasmó demasiado con su dulce energía.

Tras debutar con éxito en Londres, se estrenó en Nueva York unas semanas después de los ataques terroristas del 11 de septiembre en medio de gran ansiedad. Pero los neoyorquinos terminaron siendo como todos los demás. El espectáculo con más de 20 clásicos de ABBA, incluyendo Dancing Queen y Waterloo, ha sido un éxito en docenas de países, entre ellos Corea del Sur, Italia, Dinamarca, Suráfrica y España.

"Cuando todo el mundo dice, '¿por qué funciona este show?', les digo que es un antidepresivo", dijo McLane. "No tomen Zoloft. Vengan a ver nuestro show".

A lo largo de los años, parejas que se formaron entre bambalinas se han casado y han tenido hijos. La supervisora de vestuario logró mandar a su hijo a la universidad gracias a la estabilidad de su trabajo. El elenco y personal han celebrado baby showers, cumpleaños y otras fiestas. Durante los Juegos Olímpicos, realizan sus propias competencias, y cada año hacen un concurso de decorado de puertas con una celebridad como juez.

"Este espectáculo no es como ningún otro que yo haya hecho. Me siento más en familia que con cualquier otro show", dijo McLane. "Es el día a día lo que voy a extrañar".

El camerino de McLane en el Teatro Broadhurst tiene una máquina de café expreso, fotos de su familia y un letrero con el lema "Ama lo que está por venir amando lo que vino antes". Sobre el espejo hay tres fotos que tomó en África, de un hipopótamo, un pájaro y un león. Antes de cada función ayuda a repartir pequeñas tarjetas con mensajes inspiradores a todos entre bambalinas.

"Es mi manera, como líder de esta compañía, de ponerme en contacto con todos", dijo.

McLane llegó a Mamma Mia! en el 2004 durante un momento difícil en su vida personal. Tuvo que perderse su primer ensayo porque era requerida en la corte de divorcios. Pero el musical la ayudó a pagarle a su exesposo la mitad de su apartamento y a desplegar las alas.

"Gracias a este trabajo comencé una nueva vida", dijo casi con lágrimas. "Honestamente, estoy muy agradecida por ese motivo. Pude ponerme de pie y descubrir de nuevo quién era".

Empezó haciendo el papel de Tanya, una adinerada amiga de la protagonista a la que dio vida por siete años y medio. Hace tres años, asumió el papel principal de Donna. En conjunto, ha actuado en más de 4 mil funciones del musical.

"Siempre me enorgullece salir allá afuera y hacer que cada noche se sienta como la primera", expresó. "Me he vuelto una mejor actriz por eso".

Nina Lannan, gerente general del show, le atribuye su éxito a la alegría que le da al público, a una música maravillosa, a su invitación a aceptar segundas oportunidades y a su escenario en una isla griega.

"Creo que los musicales más exitosos siempre sacan al público del mundo cotidiano y lo lleva como a un lugar de fantasía", dijo. "' El fantasma [de la ópera] es definitivamente un lugar de fantasía, al igual que Wicked y El rey león. En cierta medida, Mamma Mia! también lo es".

Luego que el musical baje por última vez el telón, McLane planea tomarse unas vacaciones pendientes desde hace mucho. También quiere reconectarse con sus amigos y su familia. "Necesito salir y cenar a las 8 en punto y tomarme una copa de vino tinto", dijo, riendo.

El riguroso horario de Broadway tiene su precio. McLane recibe fisioterapia semanalmente, toma clases de pilates y se estira después de cada presentación. También ha descubierto el poder una siesta de 20 minutos. "Soy una persona que duerme la siesta. No sabía que lo era", dijo.

Aunque aún no sabe qué le depara el futuro profesionalmente, McLane espera grabar un álbum con nuevas canciones y clásicos. Pero antes ella y el resto del elenco se preparan para la última función, un acontecimiento mayormente privado para sus graduados que promete ser una montaña rusa de emociones."Ni siquiera puedo imaginar la energía que va a haber en este teatro", dijo.

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