La capilla de la palangana

Ruinas de la Capilla de Cárdenas. Ruinas de la Capilla de Cárdenas. Expandir Imagen
Ruinas de la Capilla de Cárdenas. Raúl E. Jiménez E.

Es un sábado en la mañana y la ciudad se ahoga en su bullicio. El movimiento de gente, buses y carros es febril. ¿Será otro día cualquiera, sucumbiendo a la vorágine comercial, o acaso al tedio de la rutina? Son muchos los panameños que creen aquello de que “ en Panamá no hay nada que hacer”. Hoy nos proponemos buscar la aventura y descubrir nuestro país.

No muy lejos de los hormigueros comerciales de la capital sobre el  Corredor Norte se encuentra uno de nuestros tesoros desconocidos, arropado por el manto espeso de la naturaleza. Para encontrarlo buscamos el apoyo de un experimentado guía, conocedor de las rutas coloniales y de las selvas que hasta hace poco cubrían totalmente esta parte de la antigua  Zona del Canal. Nos abrimos paso  a golpe de machete.

Este asentamiento colonial está cerca del Corredor Norte. Expandir Imagen
Este asentamiento colonial está cerca del Corredor Norte. Raúl E. Jiménez E.

A una elevación de 10 metros sobre el nivel de la calle, pero como en otro mundo, aparecen súbitamente las ruinas de un asentamiento colonial español ocupado ---y luego abandonado--- siglos atrás. La edificación principal contiene nichos en la pared que le sobrevive, lo que sugiere que fue una capilla. El campo en su rededor está flanqueado por muros de piedra de media altura, similares a los que se encuentran en la vieja  Castilla para guardar animales o delimitar propiedades. También se observan huecos de forma cónica excavados en el suelo que podrían haber sido utilizados para cocinar con leña o para recoger agua. Son los mismos que se encuentran todavía a lo largo del Camino de Cruces.

Las ruinas se pueden contemplar arropadas por el manto espeso de la naturaleza. Expandir Imagen
Las ruinas se pueden contemplar arropadas por el manto espeso de la naturaleza. Raúl E. Jiménez E.

Es poca la información histórica sobre el sitio. Mapas antiguos identifican el sitio como  Cárdenas ---que no debe confundirse con su homónima frente al canal---, probablemente por el apellido de algún hacendado de esa zona en el siglo XVII. Durante la ocupación estadounidense el sitio fue inspeccionado con frecuencia por ciudadanos de ese país. Hoy se identifica la ruina indistintamente como la  Capilla de Cárdenas o de la  Palangana. ¿La conocemos los panameños?

El campo en su rededor está flanqueado por muros de piedra de media altura. Expandir Imagen
El campo en su rededor está flanqueado por muros de piedra de media altura. Raúl E. Jiménez E.

Esta edificación en este sitio preciso debió haber servido como punto de descanso para los viajeros que cruzaban el istmo por el Camino de Cruces hasta  Panamá La Vieja. La misma es parte del sistema que incluye también al pozo colonial cuidado acuciosamente por la  Universidad Tecnológica en su espléndido campus. No se han hallado mapas que revelen la ruta exacta del Camino de Cruces hacia Panamá La Vieja, pero estas construcciones son un fuerte indicio de que el mismo probablemente seguía la ruta de la  vía Centenario, frente a la UTP.  El traslado de la ciudad en 1673 a San Felipe significó el desvío del Camino de Cruces que venía del Chagres, hacia  Guayabal   ---hoy Clayton---, y el abandono de asentamientos que quedaron fuera de la ruta principal transístmica.  La suerte de Cárdenas estaba echada.

La recuperación de la Zona del Canal trajo consigo también el retorno de este invaluable patrimonio nacional. Diversos grupos de ciudadanos, como el grupo  Tribu Guarumo, claman por su recuperación y protección. El potencial educativo y turístico del sitio es inmenso.

Corresponde a Patrimonio Histórico lograr su plena restauración, apertura al público y protección como parque arqueológico.  Más urgentemente, corresponde al Estado proveer fielmente los fondos necesarios para que Patrimonio Histórico y el INAC dejen de ser el patito feo del presupuesto nacional.  Una nación orgullosa de su identidad y necesitada de resaltar sus atractivos culturales y turísticos no puede darse el lujo de abandonarlos.

Nuestra muy cosmopolita capital guarda esta joya de su historia en sus entrañas, sin siquiera darse cuenta. Visítela, reclámela y exíjala: es suya. Tan cerca, ¡y tan lejos!

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Sobre el autor

  • Raúl Ernesto Jiménez E. Raúl Ernesto Jiménez E.

    Ciudadano Panameño, aficionado a la historia y la cultura. Es ingeniero industrial con maestría en administración de empresas. Miembro de Juntas Directivas de hoteles en Panamá. Desde enero de 2018 es secretario de Asociación Panameña de Hoteles (Apatel).

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Sobre el blog

  • ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'? ¿Quién dijo que en Panamá 'no hay nada que hacer'?

    Hace unos meses, un buen amigo colaborador de una multinacional y panameño como yo, me confió: “En Panamá no hay nada que hacer. Una familia quería venir a visitarnos por cinco días, pero yo le dije que mejor agendara solo dos”.Su opinión me conmovió. Contrastaba totalmente con la mía. He sido afortunado en conocer rincones espectaculares en todo nuestro país, acompañados de historias que maravillan. Además, el destino me ha permitido conocer culturas en cuatro continentes. Ello,  espero, me ayuda a posicionar nuestras atracciones en su justa perspectiva, alejadas del chauvinismo simplón y más cerca del gusto del variopinto público internacional.Pero algo de razón tenía mi amigo: Panamá está llena de tesoros, pero en la mayoría de los casos ni nosotros los conocemos. Como diamantes en bruto, necesitan pulirse, atenderse con interés, rescatarse y ponerse en valor. Necesitamos presentarnos ante el mundo y contar nuestra historia. Y también, cómo no, aprender qué es lo que busca ese turismo de hoy, que en la mayoría de los casos no es lo que imaginamos.  Esta serie tiene el objetivo de resaltar nuestros atractivos para el nuevo turismo internacional, sencillo pero exigente, masivo pero crecientemente culto, alejado de los rascacielos y cercano a la esencia humana. Me anima el contribuir a la recuperación del turismo hacia nuestro país con un enfoque constructivo y actualizado. Es un grano de arena que se une, ojalá, a los de 4 millones de compatriotas.  

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