FAENA

Arte, muebles y mimbre en San Pedro, Penonomé

Dos artesanos de San Pedro, en Penonomé, Coclé, cuentan sobre la faena de elaboración de los muebles de mimbre.

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Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés. Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés.

Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés. Foto por: LA PRENSA/David Mesa

Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés. Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés.

Algunos de los modelos de los muebles que elaboran los hermanos Eusebio y Modesto Valdés. Foto por: LA PRENSA/David Mesa

El abanico artesanal panameño incluye opciones de diferentes colores, tamaños y diseños, no importa si son adornos para los diversos rincones de la casa o muebles para descansar.

Un ejemplo de este tipo de muebles son aquellos confeccionados con mimbre y otras palmas que se encuentran en las montañas o en los cerros, como le llaman algunos campesinos de ciertas regiones del país.

Una muestra de esta opción artesanal es la que ofrecen los hermanos Eusebio y Modesto Valdés, quienes residen en el pueblo de San Pedro, corregimiento de Chiguirí Arriba, ubicado a dos horas de la ciudad de Penonomé, en Coclé.

Estos artesanos caminan varias horas para encontrar el material con el que confeccionarán las artesanías y que, al final de la jornada, cada una de estas ventas representa el sustento para sus familias, cuenta Eusebio, acomodando su sombrero y echando las gallinas hacia el patio trasero de su pequeña casa con piso de tierra y techo de penca.

Años de labor

Ambos hermanos tienen más de 15 años de dedicarse a este trabajo, que aunque es una labor complicada y no muy bien remunerada, sienten pasión a la hora de realizarlo.

Eusebio, de 53 años, cuenta que cada mueble tiene diferentes tejidos y así mismo va a depender su costo. "Cada diseño lo inventamos", expresa en tono fuerte y con una sonrisa.

Entre sus ofertas están los juegos de sala, esquineros, pañaleras, juegos de comedor (de cuatro y seis puestos), sillas mecedoras (para niños y adultos), cocinovas, entre otros.

Modesto Valdés en plena confección de una silla. Expandir Imagen
Modesto Valdés en plena confección de una silla. LA PRENSA/David Mesa

De hecho, su hermano Modesto tiene un sencillo catálogo con los muebles que puede elaborar si el cliente lo solicita.

En tanto, haciendo referencia al material con el cual confeccionan estas piezas, dicen que esta lista puede incluir de tres a cuatro materiales y, en algunos casos, a todos. "Depende del modelo que se esté elaborando", afirma Eusebio, mientras se apoya del respaldar de uno de los sofás que tiene a la venta.

Por ejemplo, utilizan fibra de bellota, de sangrillo o berotillo, el bejuco matamba, además de usar madera o la palma de cañaza.

La faena

Modesto, con botas negras y jeans, sentado sobre un improvisado banco y con un cuchillo en mano en plena faena de confección, reitera que estas palmas y fibras se localizan en las montañas, y que van en busca de ellas cada 15 días.

La timidez intentaba ganarle, pero el hombre de 37 años en voz baja continuaba con la explicación de este quehacer y, a la vez, contaba que desde los 20 años aprendió cómo confeccionarlos.

Modesto acomoda su gorra y coloca un pedazo de palma sobre su muslo derecho, el cual trabaja ágilmente con un cuchillo pequeño, quitándole la parte superior de aquella delgada rama para ubicarla sobre lo que sería el asiento de un sofá.

En menos de 20 minutos el asiento estaba listo. El siguiente paso sería el respaldar de la silla.

Otro modelo de silla. Expandir Imagen
Otro modelo de silla. LA PRENSA/David Mesa

 

Luego de mostrar una parte de esta elaboración de un diván, limpia el cuchillo y expresa: "no es un trabajo fácil, pero solo es cuestión de tener práctica".

En este sentido, ambos aseguran que hacer un juego de sala completo y de comedor de cuatro puestos para una sola persona, puede tomarles de tres a cuatro días.

Pero se tomará este tiempo si se trabaja de 8:00 a.m. a 3:00 p.m., porque si se hace por ratos se invertirá más días, dice Eusebio, mientras cambia de posición a uno de sus muebles, pues está a la espera de que el comprador llegue para que los retire.

Aunque si es una sola silla sencilla quizás en un día y medio ya esté lista, agrega Modesto.

Entrando en materia de costos, Eusebio cuenta que los precios de sus trabajos oscilan entre los 50 y 70 dólares. Claro está que dependerá de qué mueble sea y del diseño de la pieza. "Asimismo irá subiendo el precio, pero no es mucho, pues no llega a los 100 dólares", afirma de inmediato el artesano.

Por lo general, sus compradores vienen de Penonomé, Aguadulce, y muy pocos de la ciudad capital, aseguran los artesanos.

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